Economía

Se marchitan los “bienes verdes”

Producir más bienes verdes, es decir, aquello que no contamine el medio ambiente, a simple vista es beneficioso pero, cuando detrás de ello existen intereses de connotados envenenadores del planeta, como es el caso de Estados Unidos, mejor se empieza por sospechar.

Energía eólica
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Redacción Central |

“Pensamos que el incremento del comercio de productos beneficiosos para el medio ambiente y su uso, es muy importante, pero existen muy serias inquietudes sobre la estrategia que adopta al respecto la Organización Mundial del Comercio (OMC)”, comentó Ilana Salomon, directora del Programa de Comercio Responsable de Sierra Club, una de las organizaciones ecologistas más influyentes de Estados Unidos.

Esa estrategia de la OMC, prosiguió, pasa por eliminar aranceles de una lista de productos que supuestamente benefician al ambiente, pero aún no existe una definición de lo que en realidad constituye un ‘bien ambiental’, y “muchos de los productos que se están considerando en realidad son dañinos para el ambiente”.

Este punto de vista de Salomón, prima en las organizaciones ecologistas sobre las negociaciones formales entre países industrializados, convocados por la OMC en Ginebra, Suiza, para alcanzar un tratado que regule el creciente comercio de “bienes verdes”, que son aquellos productos considerados beneficiosos para el ambiente.

A ese foro, que debe llevar al Acuerdo de Bienes Ambientales, asisten representantes de 13 naciones que generan 90 por ciento del comercio actual en productos ecológicos, como paneles solares, turbinas de viento y filtros de tratamiento de aguas residuales.

La lista inicial incluye 54 categorías acordadas por el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC por sus siglas en inglés) hace dos años y las conversaciones en torno a ello tienen lugar entre Estados Unidos, la Unión Europea, China, Australia, Japón y otros estados.

Las dudas de las organizaciones ecologistas se basa en que muchos artículos pueden utilizarse indistintamente de manera positiva o negativa para el ambiente, como las incineradoras de residuos, centrífugas, turbinas de gas y compactadoras de lodos.

Los países de APEC pretenden reducir los aranceles de estos productos a menos de cinco por ciento en 2015 y ello implicaría quizá aspectos desalentadores para algunas industrias nacionales emergentes.

“Un país en desarrollo puede establecer su propia industria de paneles solares o turbinas de viento, pero si los aranceles son bajos o nulos esto limitaría su capacidad para desarrollar industrias autóctonas de energía renovable nacionales”, señaló Solomon.

Desde mediados de los años 90, la OMC dice trabajar para establecer “un claro vínculo entre el desarrollo sostenible y la liberalización disciplinada del comercio, con el fin de garantizar que la apertura del mercado vaya de la mano de los objetivos ambientales y sociales”.

Detrás de estas negociaciones de la OMC se halla Estados Unidos interesado en la expansión del libre comercio y más luego que el presidente Barack Obama anunciara que su gobierno participaría en negociaciones para “ayudar a que más países se salten la fase de desarrollo sucio y se unan a una economía global baja en carbono”.

Este “preocupación” de Washington se debe a su interés en aumentar las exportaciones de Estados Unidos y, como existen presiones políticas por el cambio climático, el comercio de bienes ecológicos se ha transformado rápidamente en una actividad cada vez más lucrativa.

Estimados oficiales precisan que el valor de este mercado se duplicó del 2007 al 2011, y que en 2013 alcanzó el billón de dólares con una cuota para Estados Unidos, que creció un ocho por ciento anual desde 2009 y ya ascendió a 106 mil millones de dólares en 2013. (Redacción Central-Voz del Sandinismo-Agencias de Noticias)

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