Economía

Centroamérica apuesta por el etanol ante la falta de recursos energéticos

Es una opción obvia por la importancia de Centroamérica en la producción de la caña de azúcar

Redacción Central |

Es una opción obvia por la importancia de Centroamérica en la producción de la caña de azúcar

La producción de etanol a partir de la caña de azúcar es uno de los incentivos para el crecimiento económico de Centroamérica ante la falta de otros recursos energéticos, afirmó un grupo de expertos en la reunión de la asociación Caribe Centroamérica (CCAA, por su sigla en inglés).

Las posibilidades energéticas de Centroamérica fueron uno de los temas centrales del foro “Una región preparada para el crecimiento”, de la trigésima primera conferencia de la CCAA, que concluye el miércoles.

“Los centroamericanos estamos en desventaja (frente a Sudamérica), porque no tenemos petróleo, gas natural ni carbón”, afirmó el embajador de Nicaragua en EE.UU., Arturo Cruz.

El embajador confió en las posibilidades del etanol (alcohol combustible elaborado a partir de la caña de azúcar) para propiciar el crecimiento económico de la región, por encima de otras alternativas como la energía eólica.

Para Pierre Dulin, del Banco Latinoamericano de Exportaciones (Bladex), el etanol es una opción “obvia” por la importancia de Centroamérica en la producción de la caña de azúcar.

“Los países del Caribe y algunos de Centroamérica tienen una dependencia muy grande del petróleo, por lo que deberían trabajar otras fuentes de energía”, agregó Dulin.

A pesar de ello, Dulin consideró que la región se ha beneficiado tras la firma del acuerdo de Petrocaribe, una iniciativa del Gobierno venezolano con la que suministra a los Estados miembros entre 120 000 y 200 000 barriles de crudo en condiciones favorables de pago.

El acuerdo ha sido suscrito por Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Dominica, Granada, Guayana, Jamaica, Nicaragua, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Venezuela y Haití.

Ernesto Stein, economista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se mostró optimista por el crecimiento económico que ha experimentado Centroamérica durante el año pasado, que en el caso de República Dominicana superó el diez por ciento.

El experto atribuyó estas cifras, entre otras cosas, a la firma del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (CAFTA-DR, por su sigla en inglés), al que también pertenecen El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

Sin embargo, señaló que este tratado plantea retos a la región, porque con la integración comercial se eliminan las tarifas de importación entre los Estados miembros que de esta forma disminuyen sus recursos fiscales.

“CAFTA más que una apertura comercial era una medida defensiva”, indicó Arturo Cruz, embajador de Nicaragua en EE.UU., que cree que la intención de este acuerdo era mantener una relación comercial con Estados Unidos para tener una ventaja competitiva frente a China.

Para el embajador, el crecimiento de la región ha sido “modesto” y apenas ha tenido repercusiones en los ingresos de los habitantes de países como Nicaragua, donde, según él, el 80 por ciento de la población vive con menos de un dólar al día.

“Las expectativas ciudadanas van creciendo y el Estado no tiene capacidad fiscal para responder, lo que crea frustración”, sostuvo.

Entre las “múltiples” transiciones económicas que atraviesa Centroamérica se refirió al paso de una economía donde domina el Estado a una economía de mercado, lo que considera que ha obligado a la región a diversificar su economía más allá del sector agrícola.

Las manufacturas, los servicios y el turismo verde son en la actualidad, según Cruz, los principales mercados de Centroamérica, que también busca nuevas formas de comercializar productos tradicionales como el café.

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