Economía

Reitera Daniel compromiso de solucionar crisis energética

Durante su discurso de apertura de la XXVIII reedición del histórico Repliegue explicó el proceso de negociaciones con Fenosa y en qué consisten los acuerdos firmados en Madrid

Redacción Central |

Durante su discurso de apertura de la XXVIII reedición del histórico Repliegue explicó el proceso de negociaciones con Fenosa y en qué consisten los acuerdos firmados en Madrid

El presidente de Nicaragua Daniel Ortega reitero su compromiso de resolver la crisis energética que sufre el país, y advirtió el sábado que aún “no hay solución” a los problemas entre el gobierno de Nicaragua y la transnacional española Unión Fenosa.

Durante su discurso de apertura de la XXVIII reedición del histórico Repliegue, el líder sandinista explicó a una multitud de más de 20 mil personas, en su mayoría jóvenes, el proceso de negociaciones con Fenosa y en qué consisten los acuerdos firmados en Madrid, España, el pasado 28 de junio.

Antes de abordar el problema energético, Ortega informó a los asistentes a la marcha de las gestiones realizadas en su visita del 27 y 28 a México donde firmó acuerdos de cooperación de beneficio a la población. Entre los acuerdos firmados con el gobierno de México están la adquisición de 1000 autobuses para cambiar las unidades obsoletas de la capital y ciudades del interior.

Asimismo, Ortega informó sobre el compromiso de México de financiar la construcción de tres carreteras de vital importancia para la producción agrícola en el interior del país que fueron dañadas por el huracán Mitch en 1998.

Luego, el presidente preguntó varias veces a la multitud: “¿Qué piensan ustedes de Unión Fenosa?”. Y en cada oportunidad, la gente gritó a todo pulmón: “¡que se vayan!”.

“De nuestra parte que ya se hubiera ido Unión Fenosa… pero hay un contrato, si decimos que se vaya nos demandan y tendríamos que pagar 200 millones de dólares”, respondió el mandatario.

Entonces, Ortega explicó que no se trata de un problema de fácil solución porque si el gobierno decide expulsar a la multinacional española del país, tendría que pagar 200 millones de dólares a sus dueños, “porque esos tribunales internacionales están hechos para favorecer a las transnacionales y no para favorecer a los pueblos”.

Sin embargo, advirtió que su gobierno tiene “un plan contingente”, pero que antes, “estamos agotando la negociación”.

Ortega reveló que el pasado miércoles, las negociaciones fueron rotas unilateralmente por el representante de Unión Fenosa. Ese día, relató, el jefe de la delegación del gobierno, Bayardo Arce, se comunicó con el mandatario telefónicamente hasta México, en donde realizaba una visita oficial, invitado por el presidente Felipe Calderón.

“Nuestro hermano Bayardo Arce (asesor económico de la presidencia) nos informó que el representante de Unión Fenosa se había puesto prepotente, irrespetuoso y había roto las negociaciones. La situación era grave. Y no porque tengamos miedo. ¿Quién dijo miedo?, sino porque queremos actuar con el máximo de responsabilidad y evitar trastornos mayores a los que ya tenemos en la generación y en la distribución de la energía eléctrica”, informó Ortega.

El mandatario nicaragüense dijo que como parte de ese esfuerzo, el mismo miércoles se comunicó con el Rey Juan Carlos de España, quien estaba en Beijing como parte de una visita oficial.

“Él (Rey de España) es un hombre muy campechano. Y me dijo: «Daniel, ¿qué está pasando? Parece que tienen problemas con una empresa española». Y le expliqué entonces los problemas y le dije cómo en la Asamblea Nacional se estaba aprobando una Ley que prácticamente es un subsidio para que no colapse el sistema energético y para que Fenosa tenga con qué pagarle a las empresas generadoras”, agregó Ortega.

“Me dijo que él inmediatamente se iba a comunicar para que se le encontrara una solución porque él quería las mejores relaciones entre los pueblos de Nicaragua y España. Y yo le creo al Rey. Pero una cosa son sus buenas intenciones y otra los colmillos de esas grandes empresas que andan buscando como despojar a los pueblos”, relató.

“Pero -advirtió Ortega- no hay solución todavía. Simplemente se logró establecer un acuerdo de intenciones para empezar a negociar y lógicamente que las instrucciones que tiene y seguirá teniendo la delegación de Nicaragua, como las ha tenido siempre, es defender a los usuarios y al pueblo nicaragüense”.

En este sentido, reclamó que Unión Fenosa cobre una “tarifa justa. Que le cobren caro a los que gastan un montón de energía, pero al pueblo pobre, a la inmensa mayoría que consume menos de 150 kilovatios por mes, no se les puede subir la tarifa”.

Un problema adicional, agregó Ortega, es que la gente se queja por los cobros excesivos, sin que necesariamente hayan consumido lo que Fenosa factura. “¿Qué ha pasado? ¡Que les llegan los recibos alterados. Ese es el problema”, dijo el mandatario.

Antes de referirse a las negociaciones con Fenosa, Ortega ratificó que su gobierno revisará uno a uno todos los contratos de cesión de derechos de explotación o de generación de energía, firmados con varias empresas por los gobiernos anteriores. Y retó a los dueños de esas empresas: “quien no las debe, no las teme”

Tras su discurso, Ortega, de 61 años, luciendo una sudadera deportiva azul y blanco, los colores de la bandera nacional, se puso al frente de una multitudinaria marcha de 30 kilómetros entre esta capital y la ciudad de Masaya.

El 28 aniversario de la salida de Managua de cientos de insurrectos que se alzaron contra el gobierno del ex presidente Anastasio Somoza, antesala de la caída de la dictadura que duró 45 años.

Los manifestantes, entre ellos algunos de los que participaron en esa gesta conocida como “el Repliegue”, cada año recorren el mismo trayecto de más de 30 Km. entre Managua y la ciudad de Masaya (este) yendo por veredas, como se hizo entonces, para evitar a las fuerzas militares que sostenían al régimen.

La salida de los combatientes sandinistas de la capital el 27 de junio de 1979, tras 20 días de sitio, llevando consigo a cientos de pobladores que se les unieron en la lucha contra el régimen fue la antesala al triunfo de la revolución sandinista el 19 de julio de 1979.

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