Economía

Expectativa por discusión de nuevo salario mínimo en Nicaragua

La Comisión Nacional de Salario Mínimo, integrada por representantes del gobierno, la empresa privada y los sindicatos, intentará hoy nuevamente llegar a un consenso sobre la nueva tabla salarial que regirá en Nicaragua

Redacción Central |

La Comisión Nacional de Salario Mínimo, integrada por representantes del gobierno, la empresa privada y los sindicatos, intentará hoy nuevamente llegar a un consenso sobre la nueva tabla salarial que regirá en Nicaragua

La manzana de la discordia continúa siendo el porcentaje de la canasta básica que deberá cubrir el nuevo sueldo, aunque en las últimas horas el Frente Nacional de los Trabajadores (FNT) parece haber atemperado sus exigencias.

Al comienzo, el gremio de filiación sandinista demandaba que el incremento salarial abarcara el 100 por ciento del costo de los 53 productos que se calcula consume mensualmente una familia promedio nicaragüense.

El secretario general de la FNT, Gustavo Porras, anunció la víspera, sin embargo, que se conformarían con un 25 por ciento.

El movimiento sindical está plantado en que al menos debe de haber un ajuste del 25 por ciento sobre el salario mínimo, y esa es la posición que tenemos hasta el momento, advirtió el sindicalista.

No obstante, esa propuesta tampoco parece complacer a los empleadores, quienes no están dispuestos a ofrecer más allá de un 10 por ciento.

Una de las victorias alcanzadas este año por los trabajadores fue lograr que se incluyera el alquiler en el costo de la canasta básica, la cual pasó de tres mil 81 córdobas (170 dólares) a tres mil 500 córdobas (192 dólares al cambio actual).

En Nicaragua, el segundo país más pobre del continente después de Haití, el salario promedio en las ciudades ronda los mil 600 córdobas (88 dólares), pero en el campo apenas alcanza los 700 córdobas (unos 40 dólares), según datos oficiales.

Desde enero pasado, y con la vuelta al poder del sandinismo, se restableció la gratuidad de la enseñanza y de la salud pública en todas las instituciones del Estado, lo que representa un aliciente para la masa de trabajadores.

Las nuevas autoridades diseñaron además el programa Hambre Cero, que pretende garantizar la seguridad y la soberanía alimentaria de al menos 75 mil familias pobres en los próximos cinco años.

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