Economía

Iniciará Nicaragua campaña para ahorrar electricidad

Nicaragua instalará unos 1.7 millones de bombillos fluorescentes que significarán un ahorro de unos 60 megavatios hora de electricidad, y un descuento de unos ocho millones de dólares anuales en la factura petrolera

Redacción Central |

Nicaragua instalará unos 1.7 millones de bombillos fluorescentes que significarán un ahorro de unos 60 megavatios hora de electricidad, y un descuento de unos ocho millones de dólares anuales en la factura petrolera

Con el apoyo de Cuba y Venezuela, el gobierno del presidente Daniel Ortega importará los bombillos “ahorradores” de fabricación china para reducir el consumo de electricidad, lo que aliviará la crisis energética que vive este país centroamericano.

En la actualidad, los bombillos incandescentes son los más utilizados por su bajo costo, aunque consumen mayor cantidad de energía eléctrica.

Un diagnóstico de una brigada de trabajadores sociales cubanos y la Empresa de Transmisión Eléctrica (Entresa) determinó que la cantidad de bombillos que se debe importar asciende a 1.7 millones, informó a periodistas el coordinador del proyecto, Mario Gutiérrez.

Los trabajadores sociales cubanos durante este mes han efectuado un amplio censo para determinar la cantidad de familias que se incluirán en el proyecto para ahorrar electricidad.

Gutiérrez expresó que unos 538 mil usuarios de la transnacional española de distribución de electricidad Unión Fenosa tendrán acceso gratuito al cambio.

La crisis energética en el país estalló a mediados de 2006 debido al déficit ocasionado por fallas técnicas en las centrales de generación térmica.

A esa situación se sumó la reducción de la producción hidroeléctrica por la escasez de agua en el lago artificial de Apanás, ubicado en el norte de Nicaragua, de acuerdo con la empresa de distribución Unión Fenosa.

Según fuentes oficiales, entre 60 y 100 megavatios es el déficit de una demanda que supera los 450 megavatios hora al día.

El 70 por ciento de la energía eléctrica en Nicaragua es producida en plantas térmicas que funcionan a base de bunker, un derivado del petróleo.

La factura petrolera en 2006 fue superior a los 650 millones de dólares por el alza histórica y exorbitante que alcanzaron los precios de los combustibles en el mercado internacional.

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