Economía

Presidentes sudamericanos debaten sobre integración del Mercosur

Río de Janeiro – Los cinco presidentes del Mercosur y sus invitados andinos y de Surinam y Guyana se reúnen el jueves y el viernes en Rio de Janeiro para abordar el futuro del conflictivo proceso de integración regional

Río de Janerio
Grandes medidas de seguridad en Río de Janerio las horas previas a la Cumbre de presidentes del Mercosur que se celebrará en esa ciudad el 18 y 19 de enero de 2007. | AFP

Redacción Central |

Río de Janeiro – Los cinco presidentes del Mercosur y sus invitados andinos y de Surinam y Guyana se reúnen el jueves y el viernes en Rio de Janeiro para abordar el futuro del conflictivo proceso de integración regional

El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva recibirá a sus colegas del Mercosur -Néstor Kirchner de Argentina, Nicanor Duarte de Paraguay, Tabaré Vázquez de Uruguay y Hugo Chávez de Venezuela- en medio de divergencias internas y de radicalización del discurso socialista y antiestadounidense de Caracas.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, asistirá con el propósito de avanzar en su objetivo de convertirse en miembro pleno del bloque, aunque el proceso se anuncia largo.

“No vamos a entrar con los ojos cerrados al Mercosur, esto va a demorar un año o más, se necesitan modificar varias decisiones en el Mercosur como en la Comunidad Andina de Naciones (CAN)”, que Bolivia integra, dijo el canciller de ese país David Choquehuanca

A las deliberaciones asistirán también el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet y el mandatario colombiano, Alvaro Uribe, así como el surinamés Ronald Venetiaan y el primer ministro de Guyana, Baharrat Jagdeo.

El Mercosur, formado en 1991, es desde 1995 una unión aduanera imperfecta, pues tiene numerosas excepciones arancelarias.

Las deliberaciones se llevarán a cabo en el Hotel Copacabana Palace y bajo severas medidas de seguridad tras brotes de violencia criminal que tienen en jaque a Rio de Janeiro desde fines de diciembre.

Brasil prometió apoyo a Paraguay y Uruguay, que están decepcionados con el Mercosur y consideran concretar acuerdos comerciales fuera del bloque.

El gobierno de Brasil ofrece eliminar unilateralmente los aranceles que les cobra por la reexportación de productos adquiridos fuera de la zona. Asimismo propone flexibilizar en favor de Uruguay y Paraguay las normas de origen de los productos que pueden comercializarse con arancel cero.

Argentina expuso sus reservas, pues teme que productos de terceros países sean simplemente llevados a Paraguay y Uruguay y luego reexportados.

“Hay elementos en estas acciones que nos preocupan e inclusive pueden estar en contradicción con el objetivo del Mercosur de aumentar la integración productiva entre sus miembros”, dijo Antonio Chiaradia, negociador argentino, al diario Valor.

Los industriales brasileños también consideran un “retroceso” cambiar las reglas de origen. “La unión aduanera del Mercosur será todavía más imperfecta”, advirtió la Confederación Nacional de la Industria de Brasil.

El canciller de Brasil, Celso Amorim, dijo que las fórmulas tienen que ser estudiadas y que “si algún otro país se siente perjudicado, el Mercosur puede tener mecanismos de consultas”.

El Mercosur está también agitado por el conflicto entre Uruguay y Argentina por la instalación de una fábrica de celulosa en territorio uruguayo que Buenos Aires considera contaminante.

Vecinos de las zonas argentinas que se consideran perjudicadas cortan desde hace meses pasos fronterizos y los dos países dirimen sus pleitos ante la Corte Internacional de La Haya.

La Cumbre se celebra a una semana del inicio del tercer mandato de Chávez, que juró con el lema “socialismo o muerte” y anunció su intención de nacionalizar diversos sectores.

Si bien se integró al Mercosur el año pasado, Chávez tiene reservas sobre el funcionamiento y objetivos del bloque y quiere darle una mayor impronta política.

Brasil dice no estar preocupado por la meta de Chávez de instaurar en Venezuela un socialismo del siglo XXI, algo aparentemente contradictorio con los modelos económicos más abiertos de los demás países.

“Socialismo del siglo 21 es sólo un eslógan. Si es bueno o malo es otra cosa”, dijo el canciller Amorim.

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