Economía

Latinoamérica termina 2006 menos vulnerable, pero sin resolver la pobreza

Río de Janeiro – Los países latinoamericanos terminan 2006 con economías menos vulnerables y en crecimiento, pero sin el empuje de otras naciones en desarrollo, lo que impide reducir la pobreza y otros problemas sociales

Redacción Central |

Río de Janeiro – Los países latinoamericanos terminan 2006 con economías menos vulnerables y en crecimiento, pero sin el empuje de otras naciones en desarrollo, lo que impide reducir la pobreza y otros problemas sociales

El crecimiento de la economía mundial, la elevada demanda interna y precios más altos de las materias primas, han contribuido a que Latinoamérica crezca este año en torno al 4,75 por ciento, según los últimos cálculos.

El crecimiento de la región en los últimos tres años ha sido en promedio del 5 por ciento, lo que los expertos consideran como uno de los mejores resultados de las últimas décadas.

Las estimaciones indican una relativa homogeneidad en las tasas de crecimiento, que se sitúan entre el 3 y el 6 por ciento, con la excepción de Argentina y Venezuela, donde puede superar el 8 por ciento.

Como en años anteriores, el cono sur y la Comunidad Andina son las regiones que muestran una mayor tasa de expansión, del 6,9 y 5,7 por ciento, respectivamente.

Sin embargo, la expansión económica de México y Centroamérica debería quedar en 2006 por debajo del conjunto de la región y, aunque la diferencia será menor que en años anteriores, se situará en torno al 3,6 por ciento.

Otro país que arrastra la media a la baja es Brasil, donde estará por debajo del 3 por ciento, frente a la meta del 4 por ciento que se había fijado inicialmente el Gobierno.

Según el secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), José Luis Machinea, la buena noticia para la región es que su economía, estancada hasta en 2002, ha vuelto a crecer, pero aún tiene el desafío de mantener al menos ese ritmo.

En el horizonte, está el peligro de un menor dinamismo de EEUU, que puede tener un mayor efecto en México y Centroamérica, por la vinculación de sus economías con la del “vecino” del Norte, que en los países del cono sur, que tiene mercados más diversificados.

Según un reciente análisis del economista jefe para América Latina del Banco Mundial, el colombiano Guillermo Perry, la liquidez internacional, sumada a las reformas estructurales adoptadas en los noventa por los países de la región, han generado también una mejora “significativa” del panorama macrofinanciero latinoamericano.

Muchos de ellos tienen superávit en su cuenta corriente, mayores reservas internacionales, han reestructurado su deuda a largo plazo y, en general, son menos vulnerables, según Perry.

Por otra parte, las elecciones celebradas en países de la región (Chile, México, Colombia, Perú, Costa Rica, Brasil, Nicaragua, Ecuador y Venezuela tuvieron comicios generales en 2006) no parecen conllevar cambios drásticos en el frente económico, ya que se han construido consensos sociales más fuertes sobre políticas económicas o inversión extranjera.

Las exportaciones de la región han crecido este año a una tasa del 19,8 por ciento, mientras que la baja inflación y los menores tipos de interés en la mayoría de países, han estado acompañados de un aumento de la confianza y de la inversión privada.

La inflación en la región será parecida a la de 2005, entre el 5 y el 7 por ciento, pero también en este capítulo hay diferencias.

Por ejemplo, entre Argentina o Venezuela, que prevén cerrar el año con una tasa del 9 y el 15 por ciento, respectivamente, y Perú, que terminará con menos del 2 por ciento.

Si existe consenso entre los analistas en que la región ha logrado en líneas generales mejoras notables en sus indicadores macroeconómicos, también lo hay en que el crecimiento económico es insuficiente para reducir la pobreza y reducir las desigualdades.

El crecimiento de la región se sitúa, según cálculos del Banco Mundial, por debajo del promedio para países en desarrollo, que es del 6,3 por ciento, o del Africa Subsahariana, que es del 5,4 por ciento.

En la región, hay 213 millones de pobres y más de 80 millones de indigentes, y la distribución del ingreso es permanentemente desigual.

Entre los países con peor distribución de la riqueza, diez son latinoamericanos.

Las instituciones financieras multilaterales insisten en que la región necesita mejorar sus políticas fiscales, la equidad y la cohesión social, y reducir los frenos a la inversión y a la iniciativa empresarial.

Un problema es que los gobiernos de la región deben utilizar recursos extraordinarios para reducir la relación de la deuda pública con el PIB, que promedia más del 50 por ciento en el área.

Otro reto es la caída en el nivel de competitividad de Latinoamérica y el costo de hacer negocios, pues suponen un obstáculo para una mayor inversión, la generación de empleos y la estabilidad macroeconómica.

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