Economía

Una huelga agropecuaria pone en jaque al Gobierno argentino

Buenos Aires – Una huelga de decenas de miles de productores agropecuarios de Argentina puso en jaque la política antiinflacionaria del Gobierno, forzado este lunes a garantizar el abastecimiento de carne a la población con ganado de los campos de las Fuerzas Armadas

Néstor Kirchner
El presidente argentino, Néstor Kirchner, hablando junto a la ministra de Economía del país, Felisa Miceli, y el jefe de su gabinete de gobierno, Aníbal Fernández el 4 de noviembre en Montevideo, antes del inicio de la Cumbre Iberoamericana. | AFP

Redacción Central |

Buenos Aires – Una huelga de decenas de miles de productores agropecuarios de Argentina puso en jaque la política antiinflacionaria del Gobierno, forzado este lunes a garantizar el abastecimiento de carne a la población con ganado de los campos de las Fuerzas Armadas

La huelga se venía incubando en los últimos meses en la rica Pampa húmeda sin discriminar entre pequeños, medianos y grandes productores, todos ellos enfurecidos por distintos motivos.

Las organizaciones de grandes hacendados y exportadores hicieron sonar tambores de guerra contra el gobierno del presidente argentino, Néstor Kirchner, cansados de lo que llaman política intervencionista .

Otra fuerte crítica de los agricultores y ganaderos es la ausencia de un canal de diálogo a través del cual puedan ser escuchados.

“El presidente tiene tiempo para recibir a (la cantante colombiana) Shakira (en la gubernamental Casa Rosada), pero no a nuestros productores”, lamentó una fuente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), una de las abanderadas de la protesta.

El Gobierno les ha respondido que la huelga es injusta y teñida de preceptos ideológicos, al ovenir de un sector tradicionalmente opositor al gubernamental peronismo y renuente a pagar impuestos a las exportaciones.

La medida de fuerza “es política, ideológica e injusta”, dijo este lunes la ministra de Economía, Felisa Miceli. La jefa de la política económica de Kirchner, basada en un tipo de cambio alto de tres pesos por dólar para alentar la competitividad, recordó la alta rentabilidad del campo, beneficiado con la política de gasóleo barato.

Pero el sector mayoritario del campo, el de los pequeños emprendedores, ha puesto el grito en el cielo por la falta de respaldo del Gobierno que dicen sufrir. “Estamos protestando por la creciente extranjerización de la tierra, la falta de créditos y la ausencia de una Junta Nacional de Granos (cereales) para regular los precios”, dijo Eduardo Buzzi, de la Federación Agraria Argentina (FAA) que une a los productores más vulnerables.

El Gobierno quiere mantener cierto control sobre la inflación, a pesar de que este año el índice de precios minoristas (nivel general) está cerrando nuevamente en dos dígitos, sobre el 10%.

La Pampa húmeda está gozando de los mejores precios mundiales en muchos años, en particular con la soja, cultivo que está abarcando casi el 50% de las tierras fértiles. Las exportaciones de productos agrícolas primarios y de agroindustria constituyen este año el 55% de las ventas externas totales que llegarán al récord de 45.000 millones de dólares.

El gobierno de Kirchner ha echado mano a estas ganancias extraordinarias para sustentar su sólido superávit fiscal de 3,5% del Producto Interno Bruto (PIB) con fuertes impuestos a las exportaciones. Pero las entidades del agro están indignadas con esta política impositiva al considerar que su esfuerzo sostiene al resto de la sociedad cuando las rentas financieras no pagan ganancias,.

El Gobierno responde que debe atender a un 30% de argentinos que siguen enterrados en la pobreza, mientras el salario promedio de los trabajadores apenas supera el equivalente a 300 dólares.

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