Economía

Una petrolera en el mundo de los combustibles verdes

Brasilia – La gigante estatal brasileña Petrobras ya no piensa sólo en petróleo; se ha convertido en un actor decisivo en el desarrollo de los biocombustibles -etanol y biodiesel-, pese a que asegura que no pretende arrebatarle el negocio al sector privado

Sergio Gabrielli
Sergio Gabrielli, presidente de la estatal brasileña Petrobras, durante una conferencia de prensa en Caracas el 9 de mayo de 2006. La gigante petrolera se ha convertido en un actor decisivo en el desarrollo de los biocombustibles -etanol y biodiesel-, pese a que asegura que no pretende arrebatarle el negocio al sector privado. | AFP. Archivo

Redacción Central |

Brasilia – La gigante estatal brasileña Petrobras ya no piensa sólo en petróleo; se ha convertido en un actor decisivo en el desarrollo de los biocombustibles -etanol y biodiesel-, pese a que asegura que no pretende arrebatarle el negocio al sector privado

“No nos concebimos como una empresa petrolera, sino como una empresa del sector energético”, dijo a la AFP el director de abastecimiento de Petrobras, Paulo Roberto Costa, que la semana pasada participó en Brasilia en un foro internacional de Agroenergía y Biocombustibles (Enerbio).

Eso no va contra las actividades tradicionales de Petrobras, que este año aseguró la autosuficiencia petrolera de Brasil: “Seguimos haciendo grandes inversiones en el área petrolera, pero no podemos darnos el lujo de quedar al margen de los biocombustibles”, subrayó Costa.

“Estamos caminando hacia alternativas (energéticas) y, quiérase o no, seguirá aumentando la participación de los biocarburantes en la matriz energética mundial”, sostiene.

El ejecutivo calcula que de aquí a 2015, de 5% a 7% del volumen de negocios de Petrobras procederá del área de los biocombustibles.

En el etanol (alcohol que en Brasil se fabrica con caña de azúcar y se mezcla en una proporción de 20% a 25% en la gasolina de los automotores), Petrobras prepara la construcción de un alcoducto de 800 kilómetros que llevará el fluido desde Goiás (centro) hasta el puerto de Sao Sebastiao (Sao Paulo, sudeste).

También formó compañías mixtas en Japón y otros países para impulsar la exportación, y está procediendo a la adaptación de sus navíos cisterna.

Petrobras calcula que en los próximos cinco años Brasil cuadruplicará sus exportaciones de etanol, llegando a 10.000 millones de litros, y que la empresa podrá asegurar de 25% a 30% de esa demanda.

La estatal tiene por otro lado una participación determinante en el lanzamiento del plan nacional de biodiesel, fabricado con oleaginosas, que a partir de 2008 será obligatorio mezclar en una proporción de 2% en el gasóleo.

Su objetivo es producir 870 millones de litros de biodiesel en el año 2011, en sociedad con otros inversores.

Ese involucramiento en áreas no tradicionales es apreciado diferentemente por los actores privados.

“Petrobras es la única petrolera del mundo que percibió que puede tener gasolina verde, y entonces compra etanol en el mercado para venderlo”, dijo a la AFP Maurilio Biagi, consejero de la Unión de la Agroindustria de la Caña de Sao Paulo (Unica).

Biagi considera a Petrobras como un actor más, sin duda fuerte, pero que juega según intereses estrictamente económicos.

No ocurriría lo mismo con el biodiesel, que el presidente Luiz Inacio Lula da Silva promociona con finalidades fuertemente sociales, como la de apoyar a la agricultura familiar.

Según Biagi, sin Petrobras el biodiesel brasileño difícilmente despegaría, dado que la firma ofrece de hecho un subsidio a los agricultores, comprado el producto a precios mayores al que por el momento lo vende.

Petrobras lanzó además un nuevo procedimiento, denominado H-Bio, que incorpora aceites vegetales en el proceso de refinado del biodiesel.

Esas iniciativas generan críticas.

“El ingreso de Petrobras es en sí mismo un factor de inhibición para la iniciativa privada. Petrobras trabaja con grandes refinerías de petróleo, en un mundo macroeconómico. Su presencia en el biocombustible presenta una incrongruencia de escala”, afirma Expedito Parente, que depositó la primera patente de biodiesel hace tres décadas.

Ronaldo Knack, organizador de Enerbio, advierte que Petrobras podría aspirar a ocupar una posición de monopolio en el biodiesel, y pide “que se limite a lo suyo”.

Apunta además que el H-Bio fue una iniciativa precipitada, que se lanzó sin conocer el efecto de ese procedimiento en los motores, y que su anuncio pudo tener finalidades políticas, pues coincidió con protestas de productores de soja y con la nacionalización de los hidrocarburos bolivianos, que afectó directamente a Petrobras.

Costa rebate los cuestionamientos.

“No queremos tener una posición dominante (…). No le compete a Petrobras ser el regulador del mercado. Vamos a participar en él (…) y su regulación eventual le competiría sólo al gobierno”, dice el director de abastecimiento de Petrobras.

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