Economía

Hay que empezar a pagar la deuda social

La opinión pública está habituada a escuchar a los economistas y analistas políticos hablar de la deuda externa y de la deuda interna, hoy, sin embargo, comenzamos a escuchar con mayor frecuencia el concepto de deuda social

Redacción Central |

La opinión pública está habituada a escuchar a los economistas y analistas políticos hablar de la deuda externa y de la deuda interna, hoy, sin embargo, comenzamos a escuchar con mayor frecuencia el concepto de deuda social

La deuda externa se ha convertido realmente en una deuda eterna en la que nuestros países pagan y nunca terminan de pagar, siendo a la larga mayor el monto que pagamos de lo que nos prestan. En los últimos años Nicaragua ha reducido su deuda externa, en gran parte debido a la condonación que hicieron los países socialistas y en menor escala por la condonación de otros países capitalistas. Sin embargo, en los últimos años, y a medida que se reduce la deuda externa, hemos visto acrecentarse aceleradamente una pesada deuda interna.

La deuda interna corresponde en primer lugar a los Bonos de Indemnización que los gobiernos neoliberales concedieron a los empresarios somocistas que a pesar de que ya habían hipotecado y perdido sus fincas durante el somocismo, ahora las recuperan vía indemnización. En segundo lugar la deuda interna proviene de venta de bonos estatales que los gobiernos neoliberales concedieron a los banqueros nacionales e internacionales, convenidos a usureras tasas de interés. Como resultado de estas deudas del Estado con el sector privado y con gobiernos extranjeros, el Presupuesto de la República tiene que desembolsar anualmente alrededor de 5,000 millones de córdobas, lo que significa el 20% del gasto presupuestario.

Recordemos que el gobierno nicaragüense recibe un poco más de mil millones de dólares anuales en ingresos fiscales, es decir, casi 20,000 millones de córdobas, teniendo que endeudarse aún más para poder hacerle frente a sus gastos totales. Lo más penoso del caso es que más del 90% de esos ingresos fiscales provienen de impuestos indirectos, es decir, pagados por la mayoría pobre de la población, mientras el capital apenas contribuye con menos del 10%. En otras palabras, la gente paga y paga, mientras los banqueros y grandes empresarios reciben y reciben.

Pues bien, se trata, pues, de poner en agenda el significado de la deuda social. La deuda social es el compromiso que la clase política y económica, así como la comunidad internacional, tiene para con los sectores más empobrecidos y marginados de Nicaragua. La lógica proviene del supuesto de las políticas empobrecedoras del Fondo Monetario Internacional de que al comienzo la gente tiene que amarrarse la faja o arremangarse la camisa para mientras los empresarios se enriquecen, esperando que las copas se rebalsen de monedas de oro y los pobres puedan recoger algunas.

Hasta ahora todo eso ha significado una verdadera farsa, pues mientras más aumentan los capitales más se empobrece la gente, precisamente porque más que de copas llenas o vacías, de lo que se trata es de vasos comunicantes, donde lo que uno recibe, el otro lo pierde. El hecho concreto es que durante todo este tiempo el empobrecimiento en materia de educación y salud, así como el deterioro en empleo y medios de tránsito, ha sido desastroso para los pequeños y medianos productores, así como para los trabajadores y pobladores de Nicaragua.

Dichosamente, todos los candidatos presidenciales y ante la Asamblea se comprometieron con la población en comenzar a pagar la deuda social, puesto que ya se cumplieron las metas macroeconómicas que estábamos esperando antes de comenzar a pagar dicha deuda.

Esperamos que en estos primeros 100 días el gobierno electo, los parlamentarios, la clase económica en su conjunto y la comunidad internacional comiencen, con acciones concretas, a amortizar dicha deuda. Estamos considerando, por ejemplo, congelar las tarifas de los servicios públicos, como el pasaje, cosa que ya está cumpliendo la Alcaldía de Managua. Asimismo, estamos pensando, por ejemplo, que los niños, sobre todo de las áreas rurales más pobres, reciban un tiempo de comida, para estimularlos a que entren a la escuela y mitiguen el hambre. Deseamos que se mejoren los caminos de penetración que durante 16 años han estado en completo abandono. Queremos suministrar medicamentos a los hospitales, donde mucha gente se muere por falta de los mismos; además pensamos que debe abrirse una ventanilla especial en los consulados de los principales países de la región donde los migrantes sean tratados como ciudadanos nicaragüenses y como huéspedes de honor por su invaluable aporte a la economía nacional. En este sentido, creemos que la nueva orientación presupuestaria será la principal oportunidad para empezar a resolver y pagar la deuda social contraída con los sectores más empobrecidos y marginados del país.

Una parte significativa para pagar la deuda social puede provenir del recorte de la deuda a los banqueros que por concepto de los Cenis está pagando el gobierno, bastando para ello con diferir el plazo de la misa y bajar sus intereses.

Otra parte significativa de la deuda social ha sido la falta de información y transparencia que debe existir en las instituciones estatales, así como en todo el andamiaje del sistema de justicia, cuya falencia ha permitido la corrupción y censura participativa de la población. Tomando en cuenta que existe una iniciativa de ley en la Asamblea Nacional sobre el acceso a la información, creemos que sería una buena señal aprobarla inmediatamente, de manera que una vez aprobada, los profesionales del Estado puedan echar mano de la misma y contribuir a detener radicalmente la actual corrupción en las instituciones estatales.

Finalmente, tenemos esperanza de que el famoso banco de fomento, prometido por todos los candidatos, pero cuya iniciativa de ley propuesta por la bancada sandinista no ha sido respaldada por las otras bancadas, pueda ser una realidad inmediata para que los pequeños y medianos productores del campo y la ciudad accedan al crédito.

Estamos conscientes de que todas estas tareas no son privativas del presidente entrante, sino que en ellas tendrán que participar activa y conscientemente los diputados, así como las organizaciones sociales y civiles de la población nicaragüense.

también te puede interesar