Deportes

Holanda y la gloriosa maldición mundialista

Si una selección mundialista merece atención es la Naranja Mecánica de Holanda. Es la única entre las “grandes” del fútbol que jamás ha ganado una Copa. Ahora les vuelve a suceder en Brasil

Naranja Mecánica
Naranja Mecánica de Holanda |

Alejandro Guevara |

Holanda es de esas selecciones de fútbol que arrastran millones de fanáticos a lo largo de todo el planeta.  Su estilo de juego, impreso para la historia como el “fútbol total” desde 1974, ha hecho que se le considere entre los grandes equipos del más universal de los deportes, al nivel de campeones como Alemania, Argentina, Brasil, España, Francia, Italia, Uruguay e Inglaterra.

También sobre ella pende una “maldición” que en esta cita balompédica presta a culminar en Brasil volvió a repetirse: rozan la gloria, pero no pueden alcanzarla.

Quizá por eso merecen estas líneas. Y es que el sabor agridulce aplica para muchos platos que alegran nuestro paladar, pero en el deporte sobra.

Ahora Holanda quedó a las puertas de una final, tal y como le sucedió en 1998, cuando cayó ante Brasil. En tierras sudamericanas, los dirigidos por Louis Van Gaal no pudieron anotar ante Argentina durante 120 minutos y dos de sus cobros en la tanda de penales fueron detenidos por Sergio Romero.

Este nuevo fracaso de la “Oranje” suma una cadena de decepciones que llevan a la piedad, al menos, para la mayoría de sus seguidores que siguen soñando con una Copa en sus manos.

Una Copa ¿merecida?

Las frustraciones de Holanda vienen desde la década de 1970 del pasado siglo. Fue en esa época que la selección del letal Johan Cruyff “inventó” el fútbol total, una filosofía de juego que luego registró metamorfosis en el “jogo bonito” de Brasil y el tiki-taka español.

Así, llegaron a la final en 1974 ante la Alemania Occidental, y cayeron 2-1 de una forma inexplicable. Cuatro años más tarde, sin Cruyff en sus filas, los holandeses perdían ante Argentina 3-1 en la prórroga.

El mazazo fue tal, que no regresaron a una Copa del Mundo hasta 1990, en Italia. Empero, no fue hasta 1998 que arribaron nuevamente a semifinales y cayeron ante un Brasil muy similar al que hoy llora su humillación luego de perder 7-1 contra Alemania.

La siguiente final mundialista de Holanda se alejó 32 años y en 2010 disputaron el título ante España. Como todos sabemos, Andrés Iniesta fue quien pateó la gloria a los 118 minutos de juego y la Naranja Mecánica quedó, otra vez, sin aliento.

La selección holandesa es el segundo equipo que más finales mundialistas ha perdido. Solo la supera Alemania con cuatro. Sus tres derrotas en tres finales les ha valido el mote de “eterno subcampeón”, aunque su efectividad de juego y su constancia la ubican entre los grandes del fútbol mundial.

Y es que un país pequeño, de apenas 17 millones de habitantes y con una superficie ligeramente superior a la de Suiza, suena en el compendio futbolístico global, aunque nunca lo ha hecho como quisieran sus seguidores.

Cuando restan poco más de 24 horas para que Holanda se enfrente a un atribulado Brasil por el tercer puesto de la Copa, quizá sean millones los que el próximo sábado miren el uniforme naranja y se pregunten cuándo se tornará dorado por vez primera. Por ahora, hay que esperar cuatro años más.

también te puede interesar