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Holanda-Uruguay: despistes del fútbol sin consecuencias

(Especial de PL para La Voz del Sandinismo) Durban, Sudáfrica.- Los dos primeros goles del partido semifinal de la Copa Mundial de Fútbol entre Holanda y Uruguay tuvieron notable protagonismo de los porteros de ambos equipos, sin dudas desconcentrados en los momentos de los disparos.

Holanda - Uruguay
Los holandeses celebran | Internet

Redacción Central |

(Especial de PL para La Voz del Sandinismo) Durban, Sudáfrica.- Los dos primeros goles del partido semifinal de la Copa Mundial de Fútbol entre Holanda y Uruguay tuvieron notable protagonismo de los porteros de ambos equipos, sin dudas desconcentrados en los momentos de los disparos.

El primer despiste fue del arquero uruguayo Fernando Muslera, sorprendido por el bombazo del capitán naranja Giovanni Van Bronckhorst en el minuto 18 y a una distancia aproximada de 35 metros.

Muslera reaccionó tardíamente, lo mismo que su colega Maarten Stekelenburg a los 41 minutos con el disparo del estelar Diego Forlán a unos 28 metros. En los dos casos, los defensores de los respectivos arcos no esperaban remates a tan larga distancia.

Curiosidad, los dos goles fueron logrados con pierna izquierda y en especial, en Forlán es casi una rareza.

Luego en el complementario la historia es conocida. Un pequeño desliz en el área permitió a Sneijder conquistar por quinta ocasión en el torneo la puerta rival. El tiro de gracia vendría con el irregular Robben, de cabeza a los 73 minutos.

Al parecer los dos directores técnicos dieron por definitivo el resultado 3-1 favorable a los Países Bajos y el mentor de los celestes Oscar Washington Tábarez sustituyó nada menos que a Forlán en los instantes finales del partido.

Lo mismo hizo Bert Van Marwijk al sacar a Robben. Y entonces, llegó lo inesperado. Gol de Maxi Perera a los 92. La garra celeste se hizo sentir y creó oportunidades en el área, pero no llegó el remate imprescindible para el empate.

El marcador 3-2, de todos modos, fue justo y reflejó lo ocurrido en la cancha. No hubo belleza ni fútbol de estrategias novedosas.

Simplemente Holanda y Uruguay se consagraron a buscar el triunfo sin arriesgar demasiado.

Aunque al final el pragmatismo se imponga, sin dudas los dislates o desconcentraciones que suceden en segmentos cruciales de este tipo de duelo, recuerdan la importancia de mantenerse focalizados en el objetivo final.

Sin Robben y sobre todo, sin Forlán, una eventual tanda de penales hubiese puesto en aprietos a los dos conjuntos, con la pérdida sensible de dos figuras emblemáticas. Ya Uruguay se resentía de la ausencia de Luis Suárez.

Faltará ver ahora si los holandeses, que hasta ahora ni fueron brillantes ni muy ofensivos, pueden imponerse el domingo con lo mínimo, que es en definitiva lo mostrado en la liza universal de Sudáfrica-2010.

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