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La sede de la Olimpiada

El reto para Brasil, y en particular, Río de Janeiro, es grande. Por primera vez Suramérica organizará unos Juegos Olímpicos

Parque Olímpico de Río
Parque Olímpico de Río de Janeiro, Brasil | Internet

Redacción Central |

El reto para Brasil, y en particular, Río de Janeiro, es grande. Por primera vez Suramérica organizará unos Juegos Olímpicos
» Río de Janeiro ganó la puja por sede de Juegos Olímpicos de 2016

Por primera vez en la historia Suramérica organizará unos Juegos Olímpicos luego que,  Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), dijo en breves palabras que “El Comité Olímpico Internacional tiene el honor de anunciar que los Juegos de la XXXI Olimpiada, en 2016, han sido concedidos a la ciudad de Río de Janeiro”.

Diversos medios de prensa se hicieron eco de la tan esperada decisión al comentar: el mensaje de Luiz Inácio Lula Da Silva caló muy hondo entre los miembros del COI. Suramérica jamás había tenido la oportunidad de recibir la sede de una olimpiada y la decisión fue muy justa.

Madrid, una de las ciudades candidatas, junto a Chicago y Tokio, batalló hasta el último momento; pero al final fue superada por 66 a 32, es decir, Río de Janeiro le duplicó el número de votos.

Para Madrid fue la gran tristeza, porque en verdad la prensa de aquella nación creó una gran expectativa de victoria al señalar que “A Madrid ya le tocaba su turno”, teniendo en cuenta que en dos ocasiones consecutivas se quedó a las puertas de conseguir el objetivo por el cual  había trabajado durante dos años y medio.

Marcas definió el suceso al señalar que por  “Tercera vez en su historia la capital de España se ha quedado con la miel en los labios. Nunca había estado tan cerca. La tristeza de la delegación madrileña contrastaba con la tremenda alegría de Lula y los suyos. Rogge anunció la victoria de Río y la fiesta estalló en Copacabana, mientras en Madrid todo se vino abajo.

Madrid fue la más votada en la primera ronda al obtener 28 votos frente a los 26 de Río de Janeiro, los 22 de Tokio y 18 de Chicago, primera ciudad que fue eliminada.

La segunda vuelta era más previsible,  Tokio quedó fuera de concurso y la escena quedó lista  para que  Madrid entrara  en la final, aunque esta vez no fue la más votada, sino Río de Janeiro, con 46 votos frente a los 29 de la capital española y los 20 de Tokio.

Todos los medios que siguieron el impresionante montaje que conlleva el otorgamiento de una sede olímpica,  coinciden en afirmar que durante una hora y 15 minutos exactamente – tiempo que demoró el anuncio oficial-, se vivieron momentos muy tensos en el Bella Center de Copenhague hasta que, al fin, el silencio penetró hondo al escucharse la voz de Jackes Rogge.

Madrid lloró, o mejor dicho, España. La tristeza fue sobrecogedora. Río de Janeiro, o Brasil, estallaron en júbilo, felicidad que será recordada por largos años y sin dudas, irrepetible.  Al final, reseñan las diferentes notas periodísticas imposibles de enumerar, que “se cumplió la norma no escrita de la rotación de continentes”.

Algunos  informes indicaron que el presidente estadounidense  Barack Obama se sintió decepcionado por la derrota, pero a fin de cuentas felicitó a Río de Janeiro; mientras otros señalan que Lula fue el más llorón y Madrid quedó a las puertas del sueño olímpico.

“Vamos a probar que el alma generosa de los brasileños va a hacer la más extraordinaria olimpiada que este mundo ya vio”, dijo Lula en declaraciones a medios brasileños en Copenhague.

Añadió que quienes piensan que Brasil no tiene condiciones de organizar los Juegos Olímpicos se van a sorprender, y subrayó: “Brasil lo merece”. Recordó que Río de Janeiro es una gran ciudad, con mucha historia, fue capital de Brasil hasta 1960 y sigue siendo un símbolo del país ante los ojos del mundo.

Significó a los medios  presentes en la capital danesa que con la sede de los Juegos Olímpicos la imagen de Río mejorará, pues la mayoría de las veces sólo figura en la prensa por noticias negativas relacionadas con la violencia y la pobreza.

El reto para Brasil, y en particular, Río de Janeiro, es grande. Ahora tan solo restan 7 años para convertir en realidad el proyecto que avaló su candidatura. Lula dijo que están preparados para regalar unos Juegos Olímpicos de un alto nivel organizativo.

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