Deportes

El recuerdo de Abebe Bikila

En breve el mundo deportivo ocupara protagonismo en todos los medios de comunicación. Internet, televisión, radio, prensa escrita, en fin, análisis y pronósticos ya comienza a dar las primeras señales de si Berlín, sede de la cita mundial, superará a lo realizado en el 2007

Abebe Bikila
Abebe Bikila | Internet

Redacción Central |

En breve el mundo deportivo ocupara protagonismo en todos los medios de comunicación. Internet, televisión, radio, prensa escrita, en fin, análisis y pronósticos ya comienza a dar las primeras señales de si Berlín, sede de la cita mundial, superará a lo realizado en el 2007

Se avecina el XII Campeonato Mundial de Atletismo al aire libre, cita en la que estarán presentes los más afamados deportistas, de la pista y el campo.

Sin embargo, no voy a referirme precisamente a las tan gustadas especulaciones que matizan cualquier tipo de competencia. En mi búsqueda diaria de informaciones relacionadas con el venidero certamen mundialista para gran satisfacción encontré varias notas que en su época encumbraron al etiope Abebe Bikila, el fondista más completo que recoge la historia del atletismo.

Se dice que nació en el pequeño poblado de Jato, a unos 130 kilómetros de Adis Abeba, Etiopía , en el año mil 932 . Cuentan que  Conforme a  las tradiciones de la tribu en la cual vivía, dentro de su infancia se dedicó a realizar labores de pastor y estudiante.

Procedía de una familia  numerosa, campesina y  pobre, de manera que a los 17 años ingresa en el Ejército, pensando, más que nada, en ganar el sustento diario.

Se dice también que fue cartero de la Guardia Imperial, que había corrido de manera esporádica,  como una forma de sobre vivencia. Fue un comandante sueco, superior de Bikila, quien descubrió la capacidad de aquel soldado para asimilar largas distancias con una resistencia única para un ser humano.

Flaco, que rayaba la desnutrición,  desgarbado, de extremidades largas y rostro sufrido. Todo esto hizo que Omni Niskanen le pusiera atención, lo imaginaba como un corredor excepcional.

Pero había que trabajar duro, debía armarse de paciencia para conseguir resultados de importancia, sobre todo que Bikila se dejara llevar por caminos desconocidos, como por ejemplo, practicar baloncesto, recibir baños de sauna y realizar largas carreras., por campos y carreteras asfaltadas. Aquellos rudimentos los asimiló, era indudable, poseía una resistencia innata.

Corría el año 1956, el soldado que trabajaba en el cuerpo de resguardo  Imperial de la Guardia de Negus, debuta en los campeonatos nacionales de las Fuerzas Armadas, y para asombro logra batir al entonces héroe de Etiopía, Wami Biratu.

El desconocido Abebe le gana a Biratu en cinco mil y al  poco tiempo le arrebata la supremacía también en los 10 mil.  El éxito, sin duda,  lo esperaba con los brazos abiertos.

Comienza con mayor rigor su preparación, en 1960 integra con orgullo la reducida delegación de  Etiopia y se proclama vencedor de la agotadora prueba de la maratón, que corrió descalzo, en los Juegos olímpicos de Roma.

Su tiempo fue impresionante, cubrió la distancia de 42 kilómetros y 195 metros en 2 horas 15 minutos y 16 segundos, convirtiéndose en el primer atleta africano en conseguir una medalla de oro en la historia de los Juegos olímpicos. Y también en el primer ser humano que ganaba la difícil prueba nada menos que descalzo.

Cuentan los periodistas que cubrieron el suceso que Bikila se calzó los tenis, pero le molestaban, así que decidió tomar la arrancada con sus pies desnudos.

A su llegada en la meta, levantó los brazos, se tiro en el suelo boca arriba y comenzó a realizar varios ejercicios, tal vez para descongestionar sus músculos. Después trotó suavemente por alrededor de la pista mientras el público lo aclamaba.

Toda la prensa buscó al desconocido Abebe Bikila. Habló poco. Dijo “que él sentía la necesidad de que todo el mundo supiera que en Etiopía se gana con determinación y heroísmo.”

A pie descalzo gana Bikila la Maratón en Roma . Hazaña sin precedente: bate récord sin zapatos el etiope Bikila. El fondista Abebe Bikila ofrece lección al mundo ”  Se convierte en leyenda del atletismo un etiope desconocido”. Estos y otros muchos cintillos de prensa le dieron la vuelta al mundo, tras la victoria del humilde soldado.

Cuatro años después, Tokio, Japón, seis semanas antes de los Juegos, le diagnostican una apendicitis de la cual fue operado con urgencia. A un mes de la carrera nadie pensó que Bikila estuviera en condiciones.

Sin embargo, se presentó y volvió asombrar al mundo con otra medalla de oro para Etiopia esta vez mejor con 2 horas 12 minutos y 11 segundos.

Otro record más a su cuenta, dos medallas de oro consecutivas en Olimpiadas. Ya Abebe Bikila había tocado la Gloria. Llegó México 68, una fractura en un pies lo hizo abandonar la batalla, que dicho sea de paso, la ganó otro etiope, Mamo Wolde, quien  no figuraba entre los favoritos.

Pero la tragedia acechaba,  ese propio año un accidente de transito ocurrido en la localidad de Sheno, cerca de Addis Abeba, lo dejaría   postrado en una silla de ruedas.

Golpe violento. cuadraplégico, este devorador de kilómetros. Que ironía. Nadie podía imaginar semejante tragedia. Era como si los avatares de la vida lo hubieran condenado. Y de hecho fue condenado.

Cinco años más tarde, en  1973, Abebe Bikila, un icono del atletismo mundial y el más completo fondista de todos los tiempo, cerró sus ojos para siempre el 25 de octubre, en lucha ardiente,  tenaz… pero de la que no pudo salir victorioso.     

Las crónicas de la época evocan que su cuerpo fue acompañado por una muchedumbre impresionante, enterrado con todos los honores ante la presencia del entonces emperador Atse Haile Selassie. Ese día, el mundo entero, sencillamente, lloró.

Aunque nunca intervino en campeonatos del mundo, en su momento no existían, quise rendirle este tributo a un atleta, que en  mi opinión, se le recuerda  poco, cuando en breve tiempo Berlín será el epicentro del Atletismo Mundial.

A su memoria entonces.

también te puede interesar