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Adiós al viejo Yankee Stadium

Tal vez al descuido, algunos dejaron escapar aunque fuera una escurridiza lagrima cuando el emblemático y longevo Yakees Stadium terminaba su carrera

Yankee Stadium
Adiós al viejo Yankee Stadium. | AFP

Redacción Central |

Tal vez al descuido, algunos dejaron escapar aunque fuera una escurridiza lagrima cuando el emblemático y longevo Yakees Stadium terminaba su carrera

El pasado 16 de abril Yankees de Nueva York enfrentó a Indios de Cleveland para oficialmente dejar inaugurado el moderno estadio que remplazó al mítico parque construido en sus orígenes a finales del siglo xix, cercano a la barriada negra de Harlem.

Lo que debió ser declarado patrimonio íntimo de la historia del béisbol estadounidense fue con prontitud demolido y en su lugar surgió otra moderna instalación en un 60 por ciento mayor que la anterior con todas las comodidades que precisan hoy día las sociedades consumistas.

De ese modo se convirtió en el parque más caro construido por la liga beisbolera, solo superado por el estadio londinense de Wembley. Su costo se estimó en mil 500 millones de dólares.

Entretanto el Citi Field, ubicado en el complejo deportivo ocupado por los Mets en Queens, tuvo un gasto si se quiere más discreto, pero igual sumó la nada despreciable cifra de 800 millones de dólares.

El complejo recién abierto cuenta con el Monument Park, situado detrás del jardín central, sitio dedicado a la memoria de los más destacados peloteros que vistieron la franela del Club, además del museo que muestra una amplia colección de objetos relacionados con la historia de los Yankees.

Por su puesto la edificación está dotada de diversas tiendas así como lujosos restaurantes con una carta variada de comida internacional al gusto del más exigente consumidor. Y muy poco asequible al bolsillo del estadounidense común.

Para ver el partido inaugural el boleto más caro se cotizo en dos mil 625 dólares.

Renombrados atletas asistieron a la cita oficial de la presente temporada en la que destacaron Reggie Jackson, Rickey Herdenson, Rich Gossage y el mítico Yogi Berra, entre otras luminarias que en diferentes épocas lucieron el legendario traje de los Yankees de Nueva York.

La ceremonia fue acompañada por un bate que colocaron en el home play, implemento utilizado por el emblemático Babe Ruth, el más grande pelotero que militó en esa franquicia en los primeros decenios del siglo XX. Y considerado el mejor de todos los tiempos.

Yogi Berra lanzó la primera bola, los abridores del encuentro, por los Yankees CC Sabathia y Cliff Lee por el Cleveland.

El primer hit conectado en el parque al expediente de Johnny Damon (Yankees) y el primer bambinazo a cargo del puertorriqueño Jorge Posada (Yankees), pero la victoria fue a la cuenta de los Indios por 10 carreras a dos.

De toda esta opulencia se desprende que aún cuando Estados Unidos vive una de sus peores crisis económicas, los dos equipos neoyorquinos de las Grandes Ligas contaron con recursos suficientes para estrenar dos nuevos y monumentales estadios. .

Las entradas andan en un promedio de entre 500 y 800 dólares, pero este fenómeno ha generado la crítica de la mayoría de los sectores de la sociedad que se preguntan, quien puede pagar esas cantidades en tiempo de crisis.

Los propios directivos de los Yanquis reconocen que los precios son excesivos para el momento actual y tendrán que valorar nuevas tarifas.

Mientras los aficionados al pasatiempo nacional manifiestan de forma mayoritaria que el mayor problema dentro del béisbol de las Grandes Ligas es precisamente el alto coste que tienen las entradas para ver los partidos.

Consideran que con la actual crisis no será posible ir con la familia al estadio porque no habrá dinero para ese tipo de lujo, ya que tendrán que cubrir otras necesidades más importantes dentro del hogar.

Hace unos cuantos años, en visita de trabajo en Buenos Aires, leí un artículo aparecido en el diario La Razón, donde se comentaba con mucha fuerza el tema de los salarios y el amor a la camiseta.

No cabe la menor duda que el pago a los atletas profesionales fue tomando un rumbo, desenfrenado y en la medida que pasó el tiempo ya en las postrimerías del decenio de los ochenta hablar de un contrato millonario era tan común, que ni el mismo ciudadano corriente le daba importancia, al contrario, se llenaba de euforia y decía ” viste cuanto le dio el Real a Ronaldo, 10 por una temporada.

Y cuando se hablaba de 10 se hablaba no de 10 mil, sino de 10 millones. Creo que hay empresas pequeñas por el mundo que no facturan de ganancia en un año esa cantidad de dinero.

El deporte rentado es un emporio con tentáculos tan poderosos que no hay ley o decreto que lo detenga.

Hace poco el plusmarquista y campeón olímpico de la velocidad, el jamaicano Usain Bolt, ganador de tres medallas de oro en los 100,200 y 4 x 100, en los Juegos de Beijing reveló que se propone convertirse en el primer atleta que gane 7,5 millones de euros en un año.

Mientras su representante Ricky Simms le comentó al New York Time que David Beckham y Tiger Woods, el primero futbolista y el segundo golfista, ambos multimillonarios, son los modelos a los que Bolt puede imitar”,

Se calcula que los ingresos del número uno del golf mundial, el estadounidense Tiger Woods, alcanzan los 75 millones de euros al año, mientras que grandes ídolos del atletismo como Carl Lewis, Michael Johnson o Marion Jones llegaron a ganar, aproximadamente, entre tres y medio y cinco millones en la cima de sus carreras, según el diario neoyorquino.

“Mi principal objetivo es convertirme en una leyenda del atletismo”, dijo el jamaicano, que desea revitalizar este deporte y redefinir los límites de la velocidad y buscar la verdadera gloria deportiva.

Entonces, para concluir, nada, que los dueños de los Yankees y de los Mets se gasten millones y millones y derriben el glorioso Yankees Stadium con su legendaria y rica historia, que tiene que ver.

Se que la nostalgia invadió con sinceridad a millones de estadounidenses, tal vez al descuido dejaron escapar aunque fuera una escurridiza lagrima cuando el emblemático y longevo Yakees Stadium terminaba su carrera.

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