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En vísperas de comenzar temporada de Grandes Ligas

En los últimos tiempos la batalla por combatir esteroides y otros fármacos, incluidos en la lista negra de los organismos competentes, se ha expandido al llamado béisbol de Grandes Ligas

Alex Rodríguez
A-Rod, un compuesto de su nombre y apellido, de última hora se le descubrió un quiste en la cadera cuando ya estaba listo para representar a República Dominicana en el II Clásico Mundial que concluyó sus acciones el pasado lunes. | Internet

Redacción Central |

En los últimos tiempos la batalla por combatir esteroides y otros fármacos, incluidos en la lista negra de los organismos competentes, se ha expandido al llamado béisbol de Grandes Ligas

Cuando faltan pocos días para iniciarse la temporada regular de las Grandes Ligas estadounidense, los espacios especializados en el béisbol se ocupan del regreso al campo de juego de Alex Rodríguez, el jugador mejor pagado de la Gran Carpa.

A-Rod, un compuesto de su nombre y apellido, de última hora se le descubrió un quiste en la cadera cuando ya estaba listo para representar a República Dominicana en el II Clásico Mundial que concluyó sus acciones el pasado lunes.

A raíz de su decisión de jugar en el Clásico con los colores de Dominicana a solicitud de su madre, se desató una tormenta tras declaraciones del antesalista de los Yankees de Nueva York pues reveló que, en un momento de su carrera deportiva, había utilizado esteroides.

Rodríguez aseguró que un primo fue quien le inyectó una sustancia que adquirió en República Dominicana y culpó a ese producto por su resultado positivo en una prueba de dopaje. Indicó que utilizar la droga, que según él su primo la compró sin receta para darle más energía, fue un error entupido.     

Aquella noticia ocupó los principales espacios tanto de la prensa escrita como radial y televisiva. Rodríguez había dicho a una importante cadena de televisión que entre el 2001 y el 2003 cuando iniciaba su carrera con los Vigilantes de Texas, usó droga para mejorar sus resultados deportivos.

Era un escándalo más entre tantos sucesos por el uso de sustancias prohibidas que han llevado al banquillo de los acusados no solo a  más de un centenar de peloteros, sino a un sinnúmeros de atletas de diferentes disciplinas, incluidos, por supuesto,  campeones olímpicos y mundiales, unos con mayor culpabilidad, otros con menos, pero culpables al fin.

En los últimos tiempos la batalla por combatir esteroides y otros fármacos,  incluidos en la lista negra de los organismos competentes, se ha expandido al llamado béisbol de Grandes Ligas hasta llegar nada menos que al Congreso Norteamericano.

Figuras como Barry Bond, de los Gigantes de San Francisco, le debe a la justicia. El gran jonronero que vio caer tantas pelotas en la Bahía de San Francisco impulsadas por su poder deslumbrante, engañó a sus miles de seguidores.

Esta caja de Pandora, fue destapada  unos años atrás cuando José Canceco,  janaquero de los Atleticos de Oakland, se dispuso a escribir un libro en que denunciaba el uso de los esteroides entre afamados peloteros de las Grandes Ligas.

Esa práctica cobró vidas jóvenes, incluidos peloteros  que ,misteriosamente, fueron descubiertos sin vida en sus residencias o,en algunos casos en hoteles.

El Comité Olímpicos Internacional libra batallas importantes en su lucha por descubrir a los infractores que se extienden al ciclismo, fútbol, natación, halterofilia, entre otros deportes, pues la lista sería amplia.

Recuerdo al canadiense Ben Johnson, en Seul, -Olimpiadas de  l988- todo un tren en los 100 metros planos. Aquella figura no era normal. Su récord anulado y su medalla tuvo que ser devuelta en medio de un caudal de informaciones que  ensombrecieron el mundo deportivo y lo mancharon.

Los norteamericanos Tim Montgomery y Marion Jones , velocistas ambos y pareja sentimental en los momentos de gloria, tuvieron que rendir cuentas y fueron declarados culpables de sus vínculos con los Laboratorios Balco, un engendro de distorsión, de engaño para incautos y bribones, un engendro del mal en busca de tajadas millonarias con el mayor desprecio hacia la vida del ser humano.

Montgomery al banquillo, culpable, a pagar sus deudas ante la justicia de su país. Marion, Campeona Olímpica y Mundial, gran estrella, vio muerta su carrera.

El olimpismo premia el talento, el trabajo infatigable y limpio que implica la preparación de un atleta en la competición de Alto Rendimiento.

Lo de Alex Rodríguez pasó,  ya no se habla.  Se especula tan sólo de cuando se incorporará a las filas de los Yankees en la venidera campaña, tras su dolencia relámpago que lo obligó entrar al quirófano.

Aún la Agencia Antidopaje de Estados Unidos –USADA- y la Agencia Mundial Antidopaje, así como  las autoridades encargadas de velar por este asunto tan peligroso deben  apretar más la  mano de hierro para sepultar ese dañino germen que sacude el deporte y a la humanidad.

A-Rod, desde luego, pidió perdón.

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