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El continente Asiático realizó una actuación categórica en el Segundo Clásico Mundial de Béisbol, a despecho de los especialistas que vaticinaron una victoria casi segura para América.

Ko Young-Min
Segunda base del equipo de Korea Ko Young-Min | Reuters

Redacción Central |

El continente Asiático realizó una actuación categórica en el Segundo Clásico Mundial de Béisbol, a despecho de los especialistas que vaticinaron una victoria casi segura para América.

El legado de sus antepasados al parecer fue una lección que aprendieron muy bien, trasmitida de generación en generación.

Cuenta la historia que el béisbol apareció en la tierra del Sol Naciente allá por el año 1872 y se le achaca a un estadounidense de apellido Wilson la autoría de llevar este juego a una nación en la que se dice que el Sumo es el Deporte Nacional.

Para aquellos que se  asombran de los avances japoneses en el deporte de las bolas y los strikes, sólo decir que en aquel país se practica el béisbol organizado de manera profesional hace más de cincuenta años.

Lo ocurrido en el  2006 no fue una casualidad, y lo ratifican ahora al vencer a Corea del Sur en 10 innings 5 a 3, con potente cañonazo al central del ya legendario Ichiro Suzuki, Marineros del Seatle, consagrado que no tuvo un buen arranque desde el punto de vista ofensivo.

La prensa Internacional le ofreció amplia cobertura a la victoria nipona y algunos despachos califican a los asiáticos “como los reyes de la disciplina a nivel mundial”.

Ganar el Clásico NO quiere decir que la mejor pelota que se juega ahora mismo es en Japón y Corea. No considero este torneo como un medidor de semejante alcance.

En primer lugar, la competencia, en manos de las principales autoridades de las Ligas Mayores, tiene muchas “fallas de origen” para determinar la potencialidad de ningún Continente, y menos aún compararla con el béisbol que se juega en América.

Segundo, ese certamen, muy corto, además,  está lleno de limitaciones desde cantidad de lanzamientos a realizar en las distintas etapas, hasta la confección de un calendario con un sistema de doble eliminación que, en mi opinión, no es enteramente justo.

De otra parte, lo dijo Sojo, mentor de Venezuela, y Johnson, de Estados Unidos. las franquicias autorizan a determinados peloteros para que participen, pero hay acuerdos que no pueden ser violados, y eso, como explicara el director de la ” Vinotinto “impide en su plenitud  el trabajo, sobre todo, de los lanzadores.

La ubicación de los grupos no fue por mucho la mejor, creo se debió equilibrar más la fuerza, aunque siempre existirán opiniones en este sentido.

Pienso que si el Clásico persigue el objetivo de levantar la imagen del béisbol a los ojos de la alta jerarquía del olímpismo mundial, entonces habrá que abandonar algunas que otras cláusulas para lograr una competencia más libre.

Sin embargo, Bud Selig, el Comisionado de la MLB dijo sentirse satisfecho con el Clásico, admitió que no hará cambios en cuanto a las fechas y se mostró muy complacido con el sistema de doble eliminación.

Declaró también que le gustaba la idea del Tokio Dome, de Toronto y del Foro Sol de Ciudad México… Hay algo bueno allí, enfatizó Selig.

Por cierto el Foro Sol está ubicado a 2 240 metros sobre el nivel del mar y en seis partidos se despacharon nada menos que 28 jonrones con la friolera de 96 carreras anotadas, un verdadero paraíso de los bateadores y un infierno, sin dudas, para los encargados de lanzar los “bultos postales “.

A manera de resumen, Dominicana fue la gran decepción al irse en la primera vuelta doblegada por Holanda,  Cuba se quedó perpleja al recibir nada menos que 18 ceros del pitcheo japonés, lo que obligará a un profundo análisis pues  por primera vez en su historia queda eliminada en un certamen de alta competición.

Venezuela se fue con el horror de ser castigada por los Coreanos y de cometer nada menos que cinco errores  lo que  avergonzó a una nación con fuerza reconocida .

Puerto Rico batalló, pero murió en la orilla a manos de Estados Unidos, que a su vez cayó despachado en un partido frente a Japón. Este encuentro dejó más dudas que otra cosa.

Y sobre el béisbol de Japón y Corea solo decir: dieron clase magistral de nivel inapelable, con su sistema de juego,  disciplina,  armonía, entrega total, y un cuerpo lujoso de serpentineros.

En pocas palabras, fueron excepcionalmente excepcionales.

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