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La Copa América, rehén de un conflicto con altura

Montevideo – La Copa América 2007, a disputarse entre el 26 de junio y el 15 de julio en Venezuela, se convirtió en rehén del conflicto que generó en Sudamérica el veto de la FIFA a la disputa de partidos internacionales en ciudades emplazadas a más de 2.500 metros de altitud

Logotipo de la Copa América Venezuela 2007
Logotipo de la Copa América Venezuela 2007. La Copa América-2007, a disputarse entre el 26 de junio y el 15 de julio en Venezuela, se convirtió en rehén del conflicto que generó en Sudamérica el veto de la FIFA a la disputa de partidos internacionales en ciudades emplazadas a más de 2.500 metros de altitud. | AFP

Redacción Central |

Montevideo – La Copa América 2007, a disputarse entre el 26 de junio y el 15 de julio en Venezuela, se convirtió en rehén del conflicto que generó en Sudamérica el veto de la FIFA a la disputa de partidos internacionales en ciudades emplazadas a más de 2.500 metros de altitud

Al menos cuatro países, Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, barajaron la idea de no asistir a la Copa en protesta por la inhabilitación, mientras aguardan el resultado de una reunión de la Confederación Sudamericana que se llevará a cabo en Asunción el 14 y 15 del mes próximo.

El vicepresidente de la Federación Boliviana, Mauricio Méndez, dijo a una radio de su país que planteó a dirigentes de Colombia y Ecuador que si Venezuela “no nos apoya (en el pedido de revocatoria de la prohibición en la próxima reunión de la Conmebol), no vayamos a la Copa América”.

Pocas horas después el titular de la FBF, Carlos Chávez, arrojó agua sobre la fogata y precisó: “Que quede claro (…) la solidaridad de los pueblos, la solidaridad de los países andinos no se puede conjugar con el chantaje” a la Copa América.

El dirigente dijo a la red privada de televisión Unitel que “la posición del gobierno de Venezuela y de nuestro gobierno y de la Federación Venezolana de Fútbol y de la Federación Boliviana es una sola”.

“En un marco solidario, infranqueable, pues obviamente no podemos someterlo a un chantaje”, manifestó Chávez al descartar esa posibilidad.

Bolivia espera contar en Asunción con el respaldo de Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Venezuela para revertir el veto de la FIFA a los estadios emplazados sobre los 2.500 metros de altitud.

Pero tanto chilenos como venezolanos aún no se manifestaron abiertamente sobre el asunto.

Apenas conocida la noticia de la prohibición, el mandamás del fútbol chileno, Harold Mayne-Nicholls, dijo desde Zurich que a su país “no le afecta esa decisión, pero tampoco creo que nos beneficie mucho. Estamos acostumbrados a jugar en la altura”.

Mucho más claro resultó el entrenador venezolano, Richard Páez, quien apuntó: “Se habla de fair play (juego limpio) y para mí, es una situación en la que el anfitrión abusaba de las condiciones a las que uno tenía que someterse para jugar ahí”.

Médico de profesión, Páez sostuvo ante la prensa venezolana que “para los jugadores que juegan de local (a más de 2.500 metros de altura) es casi un dopaje”.

Si bien Ecuador aparece alineado a la posición que lidera Bolivia, su entrenador, el colombiano Luis Fernando Suárez, advirtió que “esto es un nuevo reto. No me asusta que no podamos jugar en la altura (…) Creo que tenemos la suficiente categoría y suficientes jugadores como para estar enfrentando la eliminatoria (mundialista) en cualquier lugar”.

Suárez fue crítico con el veto, lo emparentó con cuestiones políticas, y dijo que era cosa de “la gente del sur”, en elíptica referencia a Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, países historicamente contrarios a jugar en la altura.

En declaraciones al canal Ecuavisa, el DT confirmó asimismo la asistencia de Ecuador a la Copa América.

Por otro lado, cientos de personas encabezadas por el alcalde de Quito, Paco Moncayo, hicieron aerobics en el centro de esa ciudad, burlándose de los “perjuicios a la salud” aducidos por la entidad.

“FIFA racista”, “La calidad del deporte no se mide en la altura”, decían los carteles que sostenían estudiantes y ancianos que se ejercitaron al aire libre.

El gobierno ecuatoriano prepara con varios paises una protesta conjunta contra la resolución de la FIFA, también rechazada por la Comunidad Andina de Naciones (CAN).

Asimismo, el secretario de la CAN, el ecuatoriano Freddy Ehlers, dijo que el veto “es una medida que está afectando profundamente a los pueblos andinos, hay una reacción en Bolivia, Ecuador, Colombia y Perú”, manifestó a Radio Quito.

“Comienza una dura lucha para tratar de revertir esto, que de mantenerse sería terrible para el deporte de los países andinos. Lo de la FIFA sería un argumento para que otras disciplinas deportivas también traten de vetar a la ciudades de altura de manera discriminatoria”, afirmó el secretario de la CAN.

A su vez, Perú se comprometió a apoyar cualquier decisión de los países aparentemente perjudicados “y tampoco jugaríamos la Copa América porque nos afecta la medida de la FIFA”, según expresó el vicepresidente de la Federación Peruana, Julio Pastor.

El miércoles, el alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, escaló la cumbre del cerro Monserrate, en la periferia de la ciudad, para demostrar a su manera que la altura no pone en riesgo la salud.

La guerra por mantener la resolución de FIFA o derogarla se lleva a cabo en varios frentes y es así que el presidente de Bolivia, Evo Morales, se convirtió en abanderado de la causa.

Morales se comunicó con sus pares de Argentina, Uruguay y Venezuela, de quienes recibió apoyo, lo que “demuestra que Bolivia no está sola”, según explicó el mandatario, que convirtió el tema en asunto de estado.

En el caso de Argentina y Uruguay la posición de los presidentes dista de la que desde hace muchos años abrazan las asociaciones, que una década atrás, junto a Brasil, libraron a nivel de FIFA una primera gran batalla contra la altura finalmente perdida.

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