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Deportes, la mística de la vida

Cuando se piensa en la Juventud y en su derecho a la Vida, cada vez más Justa y Mejor, uno quiere, imagina, una Juventud que fortalece su espíritu con ética y valores, con una visión del mundo donde el Ser Humano se dispone a crecer, en alma, en inteligencia, en cultura, en conocimiento científico, en destreza, en amistad y solidaridad…

Rosario Murillo junto a deportistas
Cuando se piensa en la Juventud y en su derecho a la Vida, cada vez más Justa y Mejor, uno quiere, imagina, una Juventud que fortalece su espíritu con ética y valores, con una visión del mundo donde el Ser Humano se dispone a crecer, en alma, en inteligencia, en cultura, en conocimiento científico, en destreza, en amistad y solidaridad... | Cesar Perez

Redacción Central |

Cuando se piensa en la Juventud y en su derecho a la Vida, cada vez más Justa y Mejor, uno quiere, imagina, una Juventud que fortalece su espíritu con ética y valores, con una visión del mundo donde el Ser Humano se dispone a crecer, en alma, en inteligencia, en cultura, en conocimiento científico, en destreza, en amistad y solidaridad…

Queremos una Juventud que comprenda la interrelación entre todos los aspectos de la biología, del ser, de la razón, del corazón, de la relación con el entorno, de las emociones que nos hacen y deshacen… y esa Juventud se forma, puede hacerlo, con una cultura física, que también es mental y espiritual; una cultura física y recreativa, que contribuya a formar cuerpos y almas, con una perspectiva armoniosa, saludable, y poderosa -por libre, por fuerte- del Mundo, y de la Vida.

Uno aspira a ver a la Juventud, y a la niñez, que pronto será juventud, cultivando la mente y el alma; y el cuerpo con conocimiento de las razones del alma. Queremos verla asumiendo el arte del movimiento, y del equilibrio, entre la energía de la mente y el cuerpo; el arte que cultiva mente, cuerpo y alma, y que se vuelve cultura.

Me refiero a una cultura holística, integradora, que es física, pero también mental y espiritual.

Porque nos permite formarnos en valores esenciales como carácter, disciplina, método, armonía, e interdependencia. Porque nos prepara para ser sujetos activos de la educación, de la Salud, del trabajo productivo. Porque nos entrena en el trabajo individual, y de equipo. Porque así aprendemos a compartir los éxitos. Y a valorar las derrotas como lecciones, que contienen nuevas victorias.

El deporte nos permite incorporar al Ser, a nuestra interioridad, una comprensión y una práctica de desarrollo de capacidades, que siempre pueden entenderse.

El deporte puede ser una gran escuela de Vida. Nos permite identificarnos, reconocer nuestras potencialidades, recrearnos, en base a ellas y reinventarnos a cada momento. Nos permite movernos… ajustarnos, creciendo en cualidades personales y colectivas, porque cuando no esta pervertido por el comercio, por el dinero mal utilizado, el deporte nos enseña a relacionarnos con ánimo sano. A participar y competir, sí, pero no en un sentido destructivo. Competimos, para afirmar fortalezas, sin perder el sentido indispensable de amistad, y de generosidad, que debería regir todas las relaciones y actividades Humanas.

El deporte nos enseña Humanidad. Porque Ser Humano es saber extraer lo mejor, lo máximo de cada uno de nosotros, y seguir buscando lo mejor, lo máximo, aunque no “ganemos”. Y eso que siempre ganamos, si lo leemos en el significado más trascendente.

El deporte nos enseña a seguir luchando. A no darnos por vencidos. A intentar una y otra vez. Nos anima. Nos estimula. Nos enseña a jugar, a descubrir la vida, como un juego sano, saludable, amistoso y cordial.

Nos preparamos, nos lanzamos a participar y competir, buscando hacerlo mejor y mejor; Aprendemos a considerar y apreciar la belleza, no la belleza física, sino la física de la belleza, que nos muestra tanta posibilidad creadora. Nos enseña tenacidad, constancia, sistematicidad, valores realmente ciudadanos, humanos, que son parte de la mística y la ética, imprescindibles en el mundo de hoy. Para cambiarlo. Para hacerlo mejor. Para descubrir nuestro Poder. Y para usarlo.

El deporte puede sanar y construir. Mentes, cuerpos, almas… Y el mundo sería tanto más habitable, si nos viéramos unos a otros, no como enemigos, no como contrincantes, sino como seres complementarios, como atletas vitales que aportan vigor, color y alegría. Que compiten, pero por reinventar el mundo, para volverlo Humano.

El deporte nos debe enseñar a convivir, buscando alcanzar más, y dar, siempre más… porque es posible, y porque ganar, es establecer nuevas marcas, ejemplos reales, imitables, para que muchos otros puedan también, competir, por hacer las cosas mejor, por ser mejores… para que ganemos todos. Gane el Mundo. Y gane la Humanidad.

En la Escuela espiritual y física del Deporte, todos podríamos aprender, a mover el mundo de otra forma. Aprender a ver la vida y las relaciones “deportivamente”. Con impulso de excelencia, con fuerza de entusiasmo, inspiración, pasión y belleza. Ese quizás sea el secreto. La mística del deporte, podría ser la mística de la vida. Y viceversa.

Si el deporte es escuela de valores humanos, más lo será ahora que en la Unión de Gobiernos y pueblos que formamos el ALBA Milagrosa, el ALBA tierna, recién nacida, de los Pueblos Americanos; desde esa Unión que reconoce la diversidad, y procura Justicia, Valores, desarrollo humano, equitativo; que ve y camina ya el Mundo Nuevo que queremos construir, aquí, ahora, el deporte afirmará la concepción humanista y civilizada de la Vida en comunidad, de pueblos y Naciones, que nos llevará, juego a juego, de victoria en Victoria.

Desde los Consejos Comunitarios del Poder Ciudadano, vamos a contribuir a movilizarnos, jóvenes, mujeres, familias, niños, para hacer del deporte una misión cotidiana de Salud y Energía Positiva. Para que en Nicaragua, llenos de vitalidad, libres de vicios, de drogas, de lacras que esclavizan, a la Juventud, sobre todo, avancemos con cuerpo y alma sanos, con cultura de competencia sana, y, sobre todo, con amistad y complementariedad.

La felicidad es posible. ¡Construirla, es tarea de todos!

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