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Futuro fútbol sudamericano depende capacidad fabricar “cracks”

Nueva York – La crisis económica, la inseguridad en los estadios y los escasos ingresos publicitarios han hecho que la supervivencia de los clubes de fútbol sudamericanos dependa de su capacidad para modelar cracks y traspasarlos a las ligas Europeas

Redacción Central |

Nueva York – La crisis económica, la inseguridad en los estadios y los escasos ingresos publicitarios han hecho que la supervivencia de los clubes de fútbol sudamericanos dependa de su capacidad para modelar cracks y traspasarlos a las ligas Europeas

Así lo asegura el informe “Latin America Football Money League”, presentado esta semana en Nueva York por Deloitte, una de las consultoras pioneras en el análisis de las variables que rodean al “deporte rey”.

El estudio examina la información patrimonial y financiera de los clubes de primera división de Argentina, Brasil, Chile, México y Uruguay, donde la principal fuente de ingresos, un 50 por ciento, procede de la transferencia de futbolistas.

El fútbol mueve por igual pasiones y dinero, algo que los dirigentes latinoamericanos han sabido atisbar, a tenor de su fama de duros negociadores y hábiles vendedores, que utilizan a la prensa para lanzar rumores que encarezcan el precio de mercado de sus jugadores.

Un ejemplo cercano es la venta del centrocampista argentino Fenando Gago, del Boca Juniors, traspasado hace unos días al Real Madrid por 27 millones de dólares, unos diez millones más de lo que se preveía al inicio de las negociaciones.

Operaciones como esta dejan cada año unos 160 millones de dólares en las arcas de los equipos argentinos, según cita el estudio.

En 2005, la Confederación Brasileña de Fútbol informó de que durante ese año, el país exportó 804 jugadores -por valor de unos 100 millones de dólares- a distintas ligas del mundo, lo que representó el 30 por ciento de los ingresos totales de sus clubes.

La mayor operación fue el traspaso del internacional brasileño Robinho, estrella del Santos -mítico club en el desarrolló su carrera “O Rei” Pelé- al Real Madrid, por 50 millones de dólares.

Ayudado por la venta del jugador, el club Santos cerró el ejercicio con un superávit de 27 millones de dólares, mientras que el resto de clubes brasileños analizados finalizaron con déficit.

Este tipo de operaciones se realizan básicamente con entidades europeas, aunque en los últimos años se han abierto nuevos mercados en reemplazo -como Rusia o México- por el descenso de interés de las principales ligas del viejo continente.

En el periodo 2002-2006, los clubes españoles, italianos, ingleses y franceses sólo contrataron 28 jugadores argentinos, una cifra mínima en comparación con los 152 fichajes del lustro anterior, apunta Deloitte.

El informe puntualiza que la venta de futbolistas es y seguirá siendo la principal fuente de ingresos de los clubes del nuevo continente, que se han convertido en “fábricas de jugadores”, ante los paupérrimos ingresos de taquilla, publicidad y televisión.

En Chile, durante los torneos Clausura 2005 y Apertura 2006 se jugaron 392 partidos, con 1.874.194 espectadores, y se generaron sólo 9,4 millones de dólares de ingresos por venta de entradas.

Pese a la pasión e interés con los que se vive en Sudamérica este deporte, la situación de los clubes dista mucho de la de sus colegas europeos.

Los 20 equipos más importantes del viejo continente tienen una facturación conjunta cercana a los 3.000 millones de euros,(3.900 millones de dólares), algo inalcanzable para las entidades latinoamericanas.

Una de las principales diferencias entre los equipos de uno y otro lado del Atlántico radica en su forma jurídica.

Mientras que los clubes europeos son sociedades anónimas que buscan obtener beneficios, las escuadras sudamericanas son asociaciones civiles sin ánimo de lucro, cuya supervivencia pasa por ser cuna de estrellas exportables.

A pesar de esta realidad, la situación económica del fútbol latinoamericano puede ser revertida, advierte el estudio.

“Todos los involucrados en el desarrollo de este deporte deben tomar conciencia de que, para conseguir que los aficionados llenen los estadios y surjan nuevas oportunidades de negocio, es preciso invertir en solidificar sus bases patrimoniales y financieras”.

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