Curiosidades

Star Wars y el sable de luz

Algunos de estos objetos que componen el universo de la película provienen de la basura

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Oliverio Celaya |

La Guerra de las Galaxias o Star Wars constituye una saga de películas sumamente conocidas, sobre todo por los jóvenes, y ya con el tiempo transcurrido por los menos jóvenes. Unas películas donde incluso la imaginación desbordó el celuloide para pasar a inventos reales de la actualidad.

Sin embargo, uno de los artilugios que más llama la atención en esos filmes es la espada de luz o sable de luz, una idea tras la cual existe toda una historia.

De ahí que sorprende la trayectoria que dio origen a este artefacto y por lo tanto constituye una curiosidad sorprendente.

Para los fanáticos a estas entregas fílmicas es sumamente recurrente la imitación del sable de luz de Skywalker, un objeto que resalta de entre las creaciones del cineasta estadounidense George Lucas.

Teniendo en cuenta que es una de las sagas más famosas de la historia del cine, podrías pensar que detrás de cada uno de los elementos que la compone hay un complejo, y sobre todo caro, proceso de creación.

Pero nada más lejos de la realidad. De hecho, algunos de estos objetos que componen el universo Star Wars provienen de la basura, y no de la espacial precisamente.

Los creadores de la primera película de Star Wars —que se estrenó en 1977 como “Episode IV: A New Hope”— tenían muy poco presupuesto, y hacer esa película les costó cierto trabajo.

George Lucas ya se había hecho con un nombre tras “American Graffiti” (1973), pero aún así los mayores estudios de Hollywood rechazaron su siguiente proyecto, un filme de ciencia ficción.

Todos, menos uno. 20th Century Fox fue el único estudio dispuesto a darle una oportunidad a Star Wars. Pero en ese momento, Fox era el último estudio al que cualquier director acudiría. La compañía había estado cerca de la bancarrota y no había demasiado dinero.

Para hacer el filme, el estudio dio un presupuesto de cuatro millones de dólares, que incluso en esa época era poco. Cómo el preestreno de “El último Jedi”, el nuevo episodio de “Star Wars”, se convirtió en una fiesta en honor a Carrie Fisher

Roger Christian trabajó en el departamento de arte -liderado por John Barry y Les Dilley- como escenógrafo de la película original de Star Wars.

Christian contó en un documental de la BBC de Londres, cómo se sentaron a analizar cómo podrían hacer la película.

En el guión había una lista de armas, robots, sets, vehículos, cuando pensaban que no podrían llegar a feliz término. Y de ahí que el famoso robot R2-D2 está hecho con una lámpara vieja.

Pero John Barry llegó con una ingeniosa y presupuestariamente efectiva manera de resolver el problema: usar materiales almacenados como basura. Así que compraron aviones destrozados, separaron sus piezas y así empezaron a construir toda una galaxia.

Por ejemplo, la parte trasera de la mítica cantina de Mos Eisley, uno de los escenarios más reconocibles de la película, está completamente hecho con motores de viejos aviones laqueados de dorado.

Pero detrás de algunos de los personajes también hay objetos más cotidianos. Los primeros R2-D2, por ejemplo, guardan algunas sorpresas. De hecho, según recordó Christian, fue la primera “tarea de creación” que recibieron.

El escenógrafo dijo que un carpintero con el que trabajaba le trajo madera contrachapada con la que crearon la estructura curva. La parte superior es simplemente una lámpara antigua y la especie de ojo es en realidad la pieza de aire acondicionado de una furgoneta.

Pero el sable de luz era importante algo así como la espada Excalibur de la leyenda del Rey Artur. Fue entonces que el equipo acudió a una pequeña tienda de fotografía donde solían alquilar equipos y le dijo al dueño: “¿Tienes algo aquí que sea inusual, cosas que puedan ser interesantes?”.

El dueño señaló al final de la sala, donde había varias cajas apiladas que según él “no había abierto en años”. El escenógrafo abrió una de aquellas cajas, cubierta de polvo, y, de repente, “ahí estaba”, contó.

Lo que Christian sacó de la caja era el mango del flash de una cámara fotográfica Graflex de los años 40. “Esto es el santo grial”, pensó en ese momento, y compró los cinco o seis mangos de flash que había y regresó a los estudios.

Por tanto, lo que tenía en sus manos era exactamente como lo había imaginado, sería una espada láser: un cuerpo pesado y cromado con un botón rojo y un clip de forma extraña al final que sujetaba el reflector que asemejaba un dispositivo para generar un haz de luz láser.

Así de simple, de vuelta a los Estudios Elstree, empezó a fabricar el arma reciclando partes de otros objetos como por ejemplo una calculadora de bolsillo.

Hasta que finalmente le dijo a George Lucas: “Creo que he encontrado el sable de luz”. Y ahora, pues nada más y nada menos que hace dos años una de las dos espadas de luz originales fue adquirida en el Museo de la Música de Seattle en Estados Unidos por 250 mil dólares. ¿Qué cree?
mem/rfc

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