Curiosidades

El misterio de los solsticios

Ocurren dos veces en el año, y asociados a ellos existen muchos secretos, misterios, misticismo y quizás hasta magia

equinoccio
Solsticio |

Oliverio Celaya |

El 21 de diciembre de 2012, al margen de la congoja para algunos debido a augurios de fin del mundo, estuvimos en un día de jolgorios en muchas culturas mientras rogamos por una Tierra mejor.

Adelantos Mayas ensombrecieron fecha de tanto relieve, aunque científicos y descendientes de esos primeros americanos, otorgaron interpretaciones diferentes, plan de fin de una era y comienzo de otra, como todo parece indicar que realmente ocurrió.

Pero el solsticio de invierno es mucho mas que tales previsiones, incluso representa momento de encuentro, de plegarias en caso de los religiosos y de nuevos votos, siempre a partir de determinados acontecimientos del 21 de diciembre celebrados desde hace mucho.

El solsticio de invierno corresponde al momento en que la posición del sol en el cielo se encuentra a la mayor distancia angular negativa del ecuador celeste.

Esta eventualidad depende del calendario y tiene lugar del 20 al 23 de diciembre todos los años en el hemisferio norte, y del 20 al 23 de junio en el hemisferio sur, nombrado solsticio de verano.

Como significado expreso, se trata de la reversión de la tendencia al alargamiento de la duración de noches y el recorte de las horas del día.

Cada cultura define de diferente manera ese fenómeno, y para determinadas voces representa el inicio o la mitad del invierno en el hemisferio en cuestión.

Sin embargo, la palabra invierno lleva cierta subjetividad debido a que es muy difícil establecer la mitad o el inicio científicamente.

Pero el solsticio si se puede calcular, el segundo en que ocurre, y mientras para unos solo dura ese segundo también se venera las 24 horas de una jornada.

Por tanto, la interpretación por diversas culturas es también diferente, aunque la mayoría coinciden en considerarlo un período de renovación o renacimiento, para lo que se preparan festivales, ferias, reuniones, rituales, encuentros y otras actividades sociales.

Como vocablo, esta palabra deriva del latín Sol, de igual manera se interpreta como sol y Sístere que se traduce como permanecer quieto.

Comentan expertos que desde el año 45 ANE, el 25 de diciembre se determinó en el calendario juliano como el solsticio de invierno europeo, a diferencia del año civil y del año tropical.

CULTURAS, VERDADES Y FUTUROS

En esas complejas cuentas se trasladó el día asociado con el solsticio astronómico, con un adelanto de tres días cada cuatro siglos, por tanto careció de la precisión actual hasta 1582, cuando el papa Gregorio XIII cambio el calendario (calendario gregoriano).

El solsticio de invierno del hemisferio norte llega aproximadamente el 21 de diciembre, cuando se celebra. En el presente la fecha fluctúa, pero no es necesario considerar la variación, solo se nota en un día cada tres mil años.

Como cultura, las interpretaciones son variadas, por ejemplos para los celtas en Irlanda la temporada invernal inicia el 1 de noviembre, día de Samhain y termina en Imbolc o la Candelaria del 1 al 2 de febrero.

Para el Asia oriental la conclusión invernal está dada por la energía solar, con Dong Zhi con el solsticio de invierno en el medio y se apoya en la altura aparente del astro rey sobre el horizonte, al mediodía.

Entonces algunos festivales del invierno pleno se basan en calendarios lunares y entonces se conoce la noche de Hoku o luna llena más cercana al solsticio de invierno, en el caso de Hawai.

Para muchos europeos la fecha apropiada es el 24 de diciembre y 25, en el hemisferio norte, contenido en el calendario juliano.

En el Talmud judío, Teaufat Tevet es la estación del solsticio de invierno, el primer día del paso del tiempo. La cultura Farsi también lo reconoce como el comienzo del invierno.

Al margen de enredos astronómicos o tradiciones y culturas diferentes cuenta con puntos esenciales comunes para muchas personas en este mundo, mientras para otras es un día común y corriente como los demás.

No obstante, el solsticio por sí mismo pudo tener la consideración de momento especial del ciclo anual, incluso durante el período neolítico, y habría que agregar eventos astronómicos, controlados en la antigüedad, como el apareamiento de animales, siembras de cultivos, y medición de las reservas de cosecha.

En dibujos del Neolítico y la Edad del Bronce se conservan diseños que apuntan entonces a sitios particulares para esta fecha como los puntos arqueológicos de Stonehenge en el Reino Unido, y Nueva Grange en Irlanda.

El misterio se afinca en que los principales ejes de esos monumentos parecen estar cuidadosamente alineados hacia la salida del sol del solsticio de invierno en el caso irlandés, y hacia la puesta en el británico.

De facto, el Gran Trilithon (piedra o monolito) de Stonehenge se erigió desde el centro hacia el exterior del grupo de piedras.

Y desde el punto de vista práctico, las comunidades en esa época del año serian privadas de comodidades y debían prepararse para los siguientes meses, con el correspondiente peso del hambre.

Por tanto, se imponía una celebración antes de iniciar el invierno, incluido en el jolgorio vino, cerveza, carne fresca, y por lo tanto en la actualidad muchas personas, religiosas o no, siguen tradiciones, fiestas y hartazgo de solsticio, incluidas prácticas sexuales debido a la fertilidad como concepto.

Es el momento más oscuro del año, y la falta de luz solar en algunos países aumenta la secreción de melatonina en el cuerpo, impulsando el ritmo cardiaco del sueño a uno más largo, mientras muchos buscan terapia de luz y ejercicios.

Se impone la celebración, festivales la noche más larga, pedido de floración perenne, de iluminación, grandes fuegos artificiales, bailes, cantos, terapias culturales, reinicio del reloj interno, reavivar el espíritu humano.

Existen muchos ejemplos, el Inti Raymi o Fiesta del Sol del imperio inca en honor del dios sol o Inti, también se celebra en los Andes del hemisferio sur, o ceremonias por los sacerdotes incas.

Para los mapuches el We Tripantu o nueva salida del sol se alaba el 21 y 24 de junio, los maoríes de Nueva Zelanda también lo festejan, la noche de San Juan en Suramérica tiene que ver con una festividad antigua de Europa, con la llegada del solsticio de verano.

En tanto, el calendario Maya era un sistema complejo, integrado a su vez por varios calendarios con interacción entre sí, desde el punto de vista religioso regía toda la vida social. Ese calendario estipulaba los momentos de cosecha, la guerra, y la vida de los mayas.

En esencia, los mayas empleaban tres calendarios que funcionaban a la par, a partir de sus enlaces. Mencionan como el primero al calendario Tzolkin, sagrado, de 260 días, con 20 meses.

Le seguía el calendario civil nombrado Haab, de 365 días, con 18 meses de 20 días, más cinco días adicionales; y luego estaban los calendarios de cuenta larga, imprescindibles para fechas exactas y para sucesos a más largo plazo.

Este último calendario inicia desde el comienzo de la existencia humana y para organizar mejor esa cuenta, el calendario se dividía en ciclos nombrados Baktun.

Y este es el que nos ocupa, en particular el baktun 13, o por lo menos nos atañe desde 2009 cuando comenzó la atención sobre el fin del mundo.

La “afirmación” aludió al 21 de diciembre de 2012 porque se esperaba el fin del baktun 13. Pero algunos expertos interpretaron la fecha como solo la conclusión del baktun 13, consumación de un punto y comienzo de otro.

Ese hecho aún pervive y provoca oleadas de turistas hacia la ruta maya compuesta por México, Guatemala, Belice y Honduras.

Pero ojo, son siete profecías, y la primera señala:

“El mundo de odio y materialismo terminará el sábado 22 de de diciembre del año 2012 y con ello el final del miedo, en este día la humanidad tendrá que escoger entre desparecer como especie pensante que amenaza con destruir el planeta o evolucionar hacia la integración armónica con todo el universo…”
mem/rfc

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