Curiosidades

Dadme un huevo y moveré al mundo

Comerlo tiene muchas ventajas probadas científicamente

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Huevo |

Oliverio Celaya |

Para muchas personas el huevo constituye un alimento fundamental en la dieta, tanto desde el punto de vista de la salud y su protección, como de lo deliciosas que pueden resultar algunas de sus recetas más conocidas, o incluso las menos difundidas.

Por ejemplo, algo sumamente sabroso lo preparan en Yucatán, México, los huevos Motuleños, que son fritos y servidos sobre una tostada con frijoles negros, salsa de tomate, jamón y chícharos, con plátano, queso y salsa picante.

De ahí que muchos entendidos en gastronomía se refieran al país azteca para ejemplificar con recetas sobre este producto. Los mexicanos tienen una variedad increíble de fórmulas para tratar el huevo al estilo: estrellados, rancheros, al albañil, motuleños, ahogados, tirados, en tortilla y hasta divorciados.

Pero el objetivo de este artículo no es precisamente el de las recetas, sino propiamente el huevo y sus beneficios.

Nuestro cuerpo produce al menos 250 mil diferentes tipos de proteínas necesarias para la actividad, desde las hormonas hasta los músculos,  responsables de nuestro sistema inmunológico hasta llevar oxígeno por el cuerpo.

Sin embargo, para crearlas necesitamos consumirlas y las que los huevos contienen son de excelente calidad, dicen nutricionistas.

Su dura y cristalina cáscara está compuesta principalmente de carbonato de calcio. La superficie está llena de huecos diminutos para permitirle al pollo en desarrollo respirar. Cada hueco se forma sobre una brecha en un entramado de proteína sobre la que crece la cáscara.

Esa membrana está hecha parcialmente de queratina, la misma proteína de la que están compuestos nuestro pelo y uñas, y protege el contenido del huevo de las bacterias y el polvo.

Adentro, la clara, o albumen, es una mezcla de agua y 11 por ciento de proteína. Pero es en la yema donde reside gran parte de las bondades del huevo, pues tiene minerales, vitaminas, algo de grasa, un poco de colesterol, pero sobre todo 17 por ciento de proteína.

Un detalle curioso es que los británicos comen un promedio de cuatro huevos a la semana mientras en México son siete.

Los huevos de las aves constituyen un alimento habitual en la alimentación de los humanos, pues resultan fácil de digerir, componente principal de múltiples platos dulces y salados, y una parte imprescindible en muchos otros debido a sus propiedades aglutinantes.

Anotan los estudios, que los más consumidos, con gran diferencia, son los de gallina (Gallus gallus domesticus), seguidos por los de pato y oca, también se emplean los huevos de codorniz que son muy pequeños,  como exquisitez gastronómica o para niños pequeños.

Los huevos de avestruz y ñandú son también comestibles y pueden llegar a pesar 1,3 kg. Casi todos ellos proceden de explotación industrial: avicultura.

Las huevas (como el caviar) son huevos de pescado, también comestibles, en muchos casos por diversas culturas.

A los productos obtenidos del huevo se les denomina ovoproductos. En México, desde los aztecas y aún en nuestros días, se consume la hueva del mosquito, que las hembras colocan en las partes bajas de las lagunas como en el lago de Texcoco y le llaman ahuautle, conocido como caviar mexicano.

También son comestibles los huevos de reptiles como las iguanas y la tortugas (tanto las marinas como las terrestres).

Respecto a la frescura de un huevo destinado a la alimentación humana en ciertos países, como en los estados miembros de la Unión Europea, se considera con la denominación de huevos frescos aquellos que están destinados a un consumo en un plazo de 28 días desde la puesta de la gallina.

Los huevos blancos y los morenos únicamente se diferencian por el color de su cáscara, en función de la raza de la gallina que lo puso, ya que su contenido nutricional es el mismo.

Y los tamaños de los de gallina pueden ser variados, siendo muy pequeños en aves jóvenes y grandes en aves adultas. La diferencia radica en que, al ser más grandes, la cáscara es más frágil y propensa a romperse. Como curiosidad, estos huevos grandes pueden venir con doble yema, debido a una doble ovulación del ave.

Excepto por algunas prohibiciones médicas, la mayoría de los seres humanos consumen huevos de uno u otro tipo. Los galenos recortan el consumo en las personas con problemas de vesícula, por ejemplo.

Y se consumen de diferentes formas como fritos en diversos medios grasos como pueden ser: mantequillas, aceite de oliva o en otros aceites vegetales aptos para el consumo humano, también se pueden freír en aceites animales (especialmente en manteca).

Otra manera, quizás la más sana, sea a la  plancha (planchas de acero) o superficies de teflón antiadherentes

La lista es larga, como omelets, una de las preparaciones más habituales, sea  a la francesa en occidente, la tortilla Española o de patatas, o en la variante asiática: la tamagoyaki de la cocina japonesa.

Incluyen en las propuestas los Revueltos en la que la yema y la clara se coagulan juntas, a veces da lugar a huevos rotos que se mezclan con otros alimentos, y mencionemos Cocidos con su cáscara durante más de 10 minutos hasta que su contenido se ponga sólido (duros).

Digamos que los huevos,  son una fuente barata y rica de proteínas, y en casi todas sus preparaciones muy digestivos, al margen de ciertos debates en su momento, pero eso bien podría ser tema de otro artículo.

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