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¿Existe la crisis de los 40 años?

Puede durar varios años en función de cómo cada persona gestione sus emociones y cómo actúe en su vida

¿Existe la crisis de los 40 años?
¿Existe la crisis de los 40 años? |

B. García |

La crisis de la mediana edad o crisis de los 40 años, aparece en el periodo de la vida que ronda los 40 años, por tanto la madurez.

En la vida, vamos pasando por distintas etapas y la transición entre ellas puede derivar en una crisis y aunque no todas las personas viven las crisis personales de la misma forma, ni en las mismas edades, de igual modo que existió una crisis importante en la etapa de la adolescencia, cuando el joven se plantea su proyección en la vida y se reafirma a sí mismo; en ésta ocasión, cuando llegamos a la madurez, reflexionamos acerca de la vida que llevamos hasta ahora y nos planteamos si es así como queremos seguir viviendo.

¿Qué sucede al llegar a la mediana Edad?

Cada persona, en función de sus propias experiencias, sus circunstancias actuales y su propia forma de vivir la vida, enfocará de diferente manera cada etapa y por supuesto, las crisis personales propias de ésta. La etapa de la madurez, no tiene que ser exactamente la que corresponde a los 40 años, ya que se habla más bien de una etapa, es decir, de una evolución de madurez y por tanto, cada persona la vivirá según su propio proceso personal.

En ésta etapa ocurren una serie de circunstancias, que acompañan la crisis personal, como pueden ser el acercamiento a la menopausia para la mujer, fallecimientos de personas o familiares cercanos, crecimiento de los hijos, madurez y búsqueda de estabilidad laboral, el recuerdo de viejos sueños no conseguidos, etc.

Esto significa un replanteamiento de la vida y cambios significativos en la proyección personal de esta. Es una transición de etapa, donde se dejan atrás unas expectativas de la vida vividas más desde la juventud y donde se tienen que aceptar otras proyecciones muy diferentes. Significa también, que modelos y valores de vida que hasta ahora nos sirvieron, empezarán a no estar vigentes.

Es un buen momento para cerrar el ciclo reproductivo, para asumir y aceptar lo conseguido hasta la fecha, así como de replanteamiento de las decisiones tomadas hasta ahora.

Es un buen momento para cuestionarse la felicidad, el bienestar y el sentido de la vida, ya que la mitad de la vida ha pasado y sólo nos quedará, en el mejor de los casos, poco más de otra mitad;  es el momento para ser feliz, para  tomar las riendas, para buscar la realización personal y una forma de vivir que nos llene plenamente.

Esta crisis es necesaria para la toma de conciencia de la vida que llevamos y del propio envejecimiento, además sirve para empezar a valorar aquellas cosas que antes las veíamos muy lejos y que ahora, a partir de ésta cumbre de la vida, vemos cada vez más cercanas.

Es importante saber identificar la crisis, para crecer y aprender de ella, porque a veces, no es un cambio de vida lo que necesitamos, sino asumir y tomar las riendas de la vida que llevamos, tomar conciencia de qué valores son los que nos mantienen en pie y cambiarlos si no nos satisfacen o fortalecerlos para volver con fuerza y seguridad a la vida que tenemos.

Esta crisis puede durar varios años en función de cómo cada persona gestione sus emociones y cómo actúe en su vida, dependiendo también de que decisiones tome y los cambios que acepte o provoque, buscando la felicidad en ésta segunda parte de su vida.

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