Curiosidades

Napoleón y sus conservas

La necesidad de las tropas francesas de disponer de una dieta segura convirtió al cocinero Nicolás Appert en un creador

napoleon
Tropas francesas del siglo XIX |

Redacción Central |

En los albores del siglo XIX  irrumpió en la vida del hombre un artículo de gran valor que permitió resolver con seguridad las necesidades alimenticias. Los productos en conserva surgieron por una demanda de Napoleón quien requería dar a sus tropas una comida saludable.

Las huestes francesas al mando de Napoleón Bonaparte estaban lejos de su patria y necesitaban una dieta adecuada, para mantener la resistencia frente al enemigo y una buena salud, durante las campañas bélicas.

Tanto el gobierno galo como Napoleón  I debían cambiar la realidad que enfrentaban, mientras el ejército obtenía batallas victoriosas, cientos de personas –soldados y de la población civil- fallecían debido al hambre, al escorbuto y otras enfermedades por el consumo de alimentos en mal estado.

En este complejo escenario de  victorias y de muertes, Napoleón apoyado por el gobierno convocó a un concurso, con el propósito de resolver el problema de la corta durabilidad de los alimentos que llevaban a la guerra.

Según Napoleón, los ejércitos podían marchar bien si sus tropas tenían el estómago lleno, porque eso les daba energía para combatir sin ningún malestar, durante  la ardua tarea de enfrentar al enemigo.

El concurso promovido por Napoleón entregaría como premio 12 000 francos, que ganó el maestro confitero y cocinero francés, Nicolás Appert,  quien creó en 1795,  la técnica de conservación de alimentos por calor, llamada también Appertización.

Ni Appert  ni ninguna otra persona en aquella época tenían idea de por qué se descomponían los alimentos, pero el cocinero francés encontró la solución para que mantuvieran el buen estado, luego de hacer varios experimentos.

Del cristal a las latas

El método de Appert consistía en encerrar los alimentos en frascos de cristal, taparlos con corcho y sellarlos, luego los calentaba en agua hirviendo un tiempo, lo que evitaba la descomposición del contenido del envase, por lo tanto  lograba su conservación.

El  concurso halló respuesta con la appertización, aunque había otra dificultad, el peso y la fragilidad de los envases de vidrio, resultaban incómodos para llevarlos a los frentes de guerra, además de que se rompían con facilidad.

La situación la resolvió Peter Durand años después, a quien se le ocurrió colocar los alimentos en una caja de hojalata, lo que dio lugar en 1810, al surgimiento de la primera comida enlatada de la historia.

El desarrollo de la ciencia propició la solución de muchos problemas que se desconocían, fue así como 5 décadas después de la aparición de la lata de conserva, el biólogo francés Louis Pasteur halló la respuesta del método creado por Appert, pues evitaba la fermentación de la comida.

Según el también químico francés, la conservación de la comida se debe a la inactivación de los microorganismos presentes y responsables de la alteración de los alimentos que son controlados cuando se calientan en envases herméticos, sin la acción del aire.

Para eliminar los microorganismos en los alimentos, Pasteur creó  la técnica conocida como  Pasteurización, que aún en la actualidad se emplea, lo que colabora de forma segura a la conservación, en la industria alimenticia.

La dieta de los soldados mejoró con el uso del envase hermético de hojalata y el empleo de la autoclave para la esterilización de las latas a temperaturas por encima de los 100º centígrados, lo que reafirmó ese método de conservación como uno de los más seguros.

también te puede interesar