Cultura

Incendio y puerta cerrada

Medidas sencillas pueden suponer la diferencia entre vivir o morir

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Incendio |

B. García |

Es muy común que, por la noche, cuando uno se va a dormir, procure dejarlo todo lo suficientemente seguro como para no correr ningún riesgo que pueda poner en peligro su vida.

Dejar la puerta cerrada, al igual que las ventanas, para asegurarnos que ningún intruso invadirá nuestra fortaleza, poner todas las alarmas posibles, si las tenemos e, incluso, para muchos, dormir con la puerta cerrada supone una protección extra.

Este último gesto, el de cerrar la puerta del dormitorio antes de ir a dormir, no es un gesto tan inútil o simple como puede parecer. De hecho, puede suponer la diferencia entre morir o no si se desata un incendio mientras duermes. Esperamos que no tenga que pasar por ningún incendio que haga que le haga tener fe definitiva en esta afirmación.

En lo que respecta a los incendios, la gente cree que basta con tener un detector de humos o una alarma de incendios, pero en ocasiones medidas mucho más sencillas pueden suponer la diferencia entre vivir o morir, en caso de que se produzca un incendio.

Una de las medidas más sencillas para protegerte en caso de incendio es mantener tus puertas cerradas. Si tu puerta de la habitación está cerrada, es muy posible que sea clave para sobrevivir o no.

Es evidente que hoy en día el mundo, como regla general, es mucho más seguro que en épocas pasadas. Los coches están mejor equipados con frenos de última generación, hemos hechos grandes avances en tecnología que nos ofrecen una mejor vida y más segura. Sin embargo, en cuanto a los incendios, nuestra seguridad es peor ya que el mundo que habitamos actualmente es mucho más peligroso de lo que jamás fue.

Si nos remontamos a hace unos 50 años, si se declaraba un incendio en tu vivienda disponías de unos 17 minutos para salir y mantenerte a salvo desde el momento en que se disparaba la alarma contra incendios, y eso es bastante tiempo si somos sinceros… Hoy en día, en cambio, ese tiempo ha disminuido bastante y solo disponemos de unos tres minutos antes de que todo esté envuelto en llamas. Es un dato espeluznante y el motivo es simplemente porque las casas de hoy en día se queman más rápido.

El motivo por el que las casas actualmente se queman en menor tiempo es porque mientras que antiguamente se estilaban los hogares con muchas estancias y compartimentos, hoy en día se tiende a los espacios abiertos y diáfanos. Plantas tan abiertas que poco, o nulo, obstáculo suponen para un incendio. Un fuego, en esas condiciones, tiene pocos impedimentos para ir avanzando y encontrándose, en su camino, con muebles y materiales plásticos que solo funcionan como acelerador.

Teniendo en cuenta los pocos segundos con los que se cuenta para poder salir con vida de un incendio, el tiempo que podamos ganar, por mínimo que sea, es muy importante. Dormir con la puerta cerrada, e incluso con todas las demás puertas también cerradas, puede darte esos segundos extras que te separen o no de la muerte.

Seguramente pensará que una puerta cerrada no es un gran obstáculo para un incendio pero una investigación realizada por el Firefighter Safety Research Institute nos muestra lo importante que puede llegar a ser.

Durante un incendio, una habitación con la puerta abierta puede llegar a alcanzar los 538 grados. Si esa misma habitación tiene la puerta cerrada la temperatura oscilaría entorno a los 38 grados.

Otra ventaja de tener la puerta cerrada es el flujo de oxígeno, uno de los componentes claves para que el incendio siga activo. En el caso de tener la puerta cerrada, se limita ese oxígeno con lo que el incendio tiende a sofocarse.

Hay que tener en cuenta que el fuego y el calor no son los únicos peligros que existen en un incendio. Según la Asociación Nacional de Protección contra Incendios, la primera causa de muerte en un incendio no son las quemaduras, sino la inhalación de humo.

De nuevo, dormir con la puerta cerrada puede evitar que el humo tóxico entre en la habitación y también en tus pulmones, lo que puede ser una gran ventaja para planificar mejor tu huida. Así que tener las puertas cerradas, tener las alarmas de humo conectadas y un buen plan de escape contra incendios puede ayudarte a mantenerte a ti y a toda tu familia a salvo.

Mel/Bga

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