Cultura

¿Nace o se hace la bondad humana?

Las buenas personas no llevan pancartas ni acostumbran a hablar demasiado de sí mismas

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Las buenas personas no llevan pancartas ni acostumbran a hablar demasiado de sí mismas |

B. García |

Los pequeños detalles edifican vidas enteras. Hay quien no lo percibe, hay quien no es capaz de ver el esfuerzo por parte de otras personas por hacerles la existencia más fácil, por aportar luz en esos días oscuros y por desenredar nudos donde solo hay madejas.

Las buenas personas no llevan pancartas ni acostumbran a hablar demasiado de sí mismas, porque en ocasiones, cometen el error de descuidarse un poco y mirar más por las necesidades ajenas, pero no se dan cuenta. Es su esencia, su forma de ver el mundo, es dándolo todo por los demás.

Suele decirse que son las buenas personas las que nos dan auténtica felicidad. Por su parte, aquellas más complicadas y con doble cara que acostumbran a traernos pesares, nos ofrecen experiencia. Lo creamos o no, ambas son partes indispensables de esta vida.

Usted puede ser una de esas personas acostumbradas “a dar luz a los demás”, de las que desean por encima de todo la felicidad de los suyos cuidando al extremo cada detalle, cada situación. Busca dibujar sonrisas en rostros familiares  sin pedir nada a cambio.  Porque es su naturaleza, porque es su forma de entender la vida.

Es posible que hace mucho no le dediquen esos pequeños detalles que alegran el corazón. No obstante,  cuando menos se lo espere, alguien le sorprenda haciéndole un favor que no esperaba o preocupándose por usted de una forma tan sincera que se sienta extrañado/a. En ocasiones la bondad humana nos deja sin palabras. No podemos más que emocionarnos, los actos de personas anónimas que sin llevar alas a su espalda, traen polvo de hadas en sus bolsillos para dar felicidad a nuestros caminos.

Suele decirse que el mejor homenaje que se puede hacer a las buenas personas es imitarles. Ahora bien, es muy cierto que no todos pueden. De que no todo el mundo sabe practicar la bondad humana.

-¿Nace o se hace la bondad humana?

-Desde la neurociencia hay muchas voces que defienden la tendencia innata del ser humano hacia la bondad. Sería algo arraigado a nuestra biología.

-Las experiencias tempranas, los estilos de crianza, el contexto social, educativo y las experiencias posteriores, podrían hacer que esta tendencia natural sufra las consecuentes variaciones.

-El propio acto de dar,  ofrecer, ayudar y atender, debería ser por sí mismo un acto capaz de brindar felicidad y equilibrio interior. Sin embargo, no son muchas las personas que llegan a adquirir esta capacidad.

Las buenas personas ni siquiera son conscientes de la capacidad de empatizar que tienen con sus semejantes. Sienten los dolores del mundo y los internalizan como propios, de ahí, que busquen cada día conseguir ese equilibrio externo para sentirse bien con ellas mismas.

Su bondad es altruista y se ofrece a cambio de nada. Para ellos/as el tiempo no existe, sus prioridades quedan relegadas y no existen distancias y aún menos las exigencias o los reproches.

Cuide siempre a las buenas personas que le rodean como sus bienes más preciados y sobre todo cuídese usted, sin dudar nunca en poner límites y sin caer en el error de que por decir  “no” o “basta”, deje de ser un alma noble.

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