Cultura

El sendero de los petroglifos, donde el tiempo se detuvo

En la isla Zapatera las piedras cuentan la historia de los antepasados de los nicaragüenses

Petroglifos
|

Redacción Central |

Para llegar a la isla Zapatera, en el Lago de Nicaragua,  el camino más fácil es a través del puerto de Asese en la ciudad de Granada, según indican las guías de viajes y de turismo. Desde ahí el trayecto se hace corto y el viajero no imagina que será protagonista de un increíble recorrido en el tiempo.

Sucede que en la isla Zapatera y otras costas cercanas habitó una tribu indígena, que hizo del espacio un santuario antes de ser sometida y dispersada por los españoles en su afán de conquista y depredación de los recursos naturales de las tierras americanas.

Lo curioso es que en Zapatera el tiempo parece haberse detenido, ya que sin haber sido sometido a un minucioso proceso de conservación o restauración, en el lugar perviven una gran cantidad de estatuas, utensilios, restos de cerámica y petroglifos esculpidos entre los años 800 y 1200 D.C., constancia fehaciente del tiempo en que fue poblada por nuestros antepasados indígenas.

En este sentido en la zona conocida por Sonzapote se puede encontrar una interesante muestra de petroglifos o dibujos en piedra, prueba de una espiritualidad cuyas coordenadas  pueden rastrearse en el devenir cultural de nuestra nación.

En estas escrituras sobre la piedra los hombres y mujeres de aquella época plasmaron con trazos y figuras su cotidianidad, expresaron a través de técnicas rudimentarias los principales sucesos de su día a día, sus preocupaciones y anhelos, para de esta manera, quizá sin proponérselo y sin tener conciencia clara de su acto, dejar constancia de su paso por la tierra.

Hoy en día forman un sendero dispuesto sin un orden exacto, entre los objetos que se extrajeron y otros que se extraviaron, pero aun así caminar entre esas formaciones rocosas que muestran señales que el paso del tiempo no ha podido borrar sigue siendo una experiencia enriquecedora.

En tiempos en que la postmodernidad y su ola globalizadora amenazan con arrasar con cada vestigio identitario, la isla Zapatera se levanta como un refugio adonde ir a buscar las pistas de nuestro pasado.

A pesar de que en el mundo sea cada vez más popular la corriente presentista, es decir, el vivir el día a día, es totalmente imprescindible conocer de dónde se proviene, quiénes y cuáles hechos conforman la memoria de cada hombre y mujer, lo que lo singulariza entre los demás que conforman la gran marea humana. Sin estos detalles es muy difícil no ser sometido por las prácticas culturales hegemónicas. Por la tanto se vuelve complejo y casi imposible mantener a salvo y enriquecer  la identidad de la que somos hijos.

Por eso caminar entre las estatuas precolombinas que aún quedan en Zapatera forma parte de un reconocimiento de nuestra herencia.

A la vez puede servir de atractivo rompecabezas, pues desentrañar el significado de las figuras dibujadas en las piedras pueden convertirse en un reto para nuestra imaginación de hombres y mujeres del siglo XXI.

El trayecto entre estos restos de la cultura indígena nicaragüense no dura más de 30 minutos, de acuerdo con el paso y el interés de cada visitante.

No obstante, el viaje se puede expandir hacia el Museo del Convento San Francisco, también en la ciudad de Granada, donde otras estatuas precolombinas de la Isla Zapatera forman parte de la colección permanente.

también te puede interesar