Cultura

Marfil, un explosivo para los elefantes

Las fuentes de esta materia ósea no son sólo de los elefantes africanos y asiáticos sino también una especie de la flora americana

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Marfil |

Redacción Central |

El marfil aunque no marca un período histórico como la Edad de Piedra, la Ruta de la Seda o la Fiebre del Oro, sí constituye una materia prima industrialmente tan solicitada,  que amenaza de muerte a sus portadores.

Esta pieza ósea  se obtiene de los dos dientes incisivos mayores que tiene el elefante en su mandíbula superior y por extensión, también se usa la materia procedente de los dientes de diferentes animales como el hipopótamo, el jabalí y otros.

De las dos especies de elefantes que portan esos colmillos, los de la especie asiática que da el mejor marfil, pesan un promedio de 5 a 10 kilogramos, los del africano pesan el doble, pero hace 50 años en ese comercio había colmillos de  hasta 60 y 70 kilogramos.

Las fuentes originales de ese material no son sólo los colmillos de  los elefantes de ahí sus clasificaciones, el llamado Marfil verde es en realidad de color blanco-amarillento, proviene del cuerpo de un elefante muerto recientemente y es el de mejor calidad.

Los colmillos procedentes de elefantes muertos que han pasado largo tiempo a la intemperie constituyen el Marfil muerto, en tanto, el que se saca de un esqueleto resquebrajado, no de elefante sino de mamut, se llama Marfil fósil.

Este tipo de marfil se ha obtenido de esqueletos encontrados en algunos yacimientos, especialmente en Siberia.

En la naturaleza también encontramos marfil procedente de la flora, es el llamado Marfil vegetal,  formado por una sustancia blanca y dura que constituye el albumen de del corozo o corojo, una palma de América, cuyas semillas imitan al marfil verdadero.

Marfil para la música, el juego y la bisutería

El mercado del marfil representaba hace algunos años un próspero negocio, porque tenía una gran demanda en gran parte de los países europeos, donde las damas de sociedad no eran consideradas bien vestidas, si entre sus alhajas no llevaban una prenda de ese material.

Fue una época en que se elevó el número de cazadores furtivos que vivían dentro o fuera de África y Asia donde protagonizaban muchas golpizas contra los elefantes, en las que muchos quedaban vivos pero maltrechos, al arrancarles los colmillos con crueldad.

Eso pasó hace mucho tiempo, en la actualidad el comercio de elefantes está vedado para proteger a la especie, aparte de que los cazadores cogidos in fraganti pagan altas multas si el animal es herido y pueden cumplir años de cárcel si el ejemplar muere en la acción.

El marfil tiene muchos usos indispensables en diferentes disciplinas, en música por ejemplo, se usa para confeccionar las teclas de los órganos y los pianos, y en opinión de los intérpretes, sólo el marfil verdadero es frío al tacto, condición demandada por ellos.

Asimismo en Suramérica, Estados Unidos  y Europa aún se emplean las bolas de billar hechas de marfil, aunque muchos jugadores ingleses y norteamericanos las rechazan explicando que son demasiado elásticas  y emplean las que son de  material plástico.

Según expertos en esta actividad deportiva, las bolas de marfil que se emplean en juegos de entretenimiento como el billar, sólo deben confeccionarse de colmillos pequeños pertenecientes en su mayoría, a las hembras de esta especie.

Con este duro material también se confeccionan piezas para otras modalidades de juego como el ajedrez y el dominó, en los cuales tienen demanda porque además que no se parten son lavables.

En África y Asia, además de su empleo en piezas de instrumentos musicales y para juegos tiene una gran demanda en artesanía, para crear piezas bellas y elegantes, así como para confeccionar bisutería tales como anillos, aretes, collares y más prendas.

Se sabe que en varias localidades de la India las mujeres llevan como símbolo de prestigio social pulseras de marfil, que usan en ocasiones especiales y festivas y se entierran junto a sus dueñas, cuando las damas perecen.

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