Vinculan imagen del Ibis eremita a primeros símbolos de escritura egipcia

Los antiguos egipcios representaron su imagen en un carácter jeroglífico (Aj), que tenía distintos significados en esa civilización

Ibis eremita - jeroglífico
Una de las primeras imágenes que se tienen de un Ibis eremita- una especie en peligro de extinción- coincide con uno de los primeros testimonios de la escritura, los antiguos egipcios le habían otorgado connotaciones divinas a esa benefactora especie que acostumbraba a alimentarse de serpientes venenosas, y representaron su imagen en un carácter jeroglífico Internet

Los antiguos egipcios representaron su imagen en un carácter jeroglífico (Aj), que tenía distintos significados en esa civilización

Una de las primeras imágenes que se tienen de un Ibis eremita- una especie en peligro de extinción- coincide con uno de los primeros testimonios de la escritura, los antiguos egipcios le habían otorgado connotaciones divinas a esa benefactora especie que acostumbraba a alimentarse de serpientes venenosas, y representaron su imagen en un carácter jeroglífico (Aj), que tenía distintos significados en esa civilización.

La afirmación se relaciona con unas pequeñas placas de marfil desenterradas por el equipo del Dr. Gunter Dreyer en el cementerio de Abydos en el alto Egipto, con unos 5400 años de antigüedad, en lo que parecen ser los primeros indicios de escritura del mundo, entre las más de 200 piezas halladas, una representa, a un ibis eremita.

A partir de entonces, un ibis crestado constituye el jeroglífico Aj o Akh, con un significado de “ser benéfico” y representando uno de los componentes del ser humano, según sus creencias. La figura representa al espíritu de los muertos. El símbolo puede parecerse a un ibis tocado por un nemes, como en las imágenes del dios ibis Thoth.

Según los historiadores, en las representaciones coloreadas, algunos de estos Ajs tienen patrones de coloración muy diferentes del ibis eremita, aunque todo puede ser una cuestión de abstracción. Lo cual es lógico, al fin y al cabo, eso se refiere a los espíritus, pero podría indicar que, desde los primeros tiempos, se perdió la memoria del ave real y sólo persistió su idealización.

Señalan que existen algunas momias de ibis eremita, de época predinástica, muy lejos de los cientos de miles de ibis sagrados momificados, que han aparecido en necrópolis multitudinarias. Eso hace pensar que tal vez el ibis eremita, nunca fue demasiado abundante en Egipto, pero su valor simbólico ha transcendido.

Jírí Janák, un egiptólogo checo estudioso de la historia del ibis eremita, narra en un reciente artículo publicado en la Enciclopedia de Egiptología de la UCLA que existen testimonios de tres especies de ibis en el antiguo Egipto: el ibis sagrado, el morito y el ibis eremita.

Las imágenes de este último, fácil de reconocer por la forma del cuerpo, patas cortas, pico largo y curvado y el típico penacho de plumas en la nuca, se usaron en la escritura del nombre akh y las expresiones y nociones relacionadas.

El mismo autor cuenta en otro artículo de la misma publicación, cómo el concepto de akh apunta hacia muchos significados diferentes, relacionados con la muerte y el espíritu y es uno de los pilares de la religión egipcia antigua, que aparece en muchos textos religiosos y en iconografías.

Según este autor, se puede deducir, a partir de los conocimientos actuales, que en tiempos antiguos esta especie solía habitar en los acantilados rocosos de la orilla oriental del Nilo, esto es, un lugar idóneo para designar el ideal de renacimiento y resurrección (el akhet).