Cultura

Realizan versión sinfónica de la ópera peruana Atahualpa

El objetivo del proyecto es que la ópera Atahualpa sobre el acontecer histórico entre incas y españoles represente a ese país andino a nivel mundial

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Redacción Central |

El objetivo del proyecto es que la ópera Atahualpa sobre el acontecer histórico entre incas y españoles represente a ese país andino a nivel mundial

Representantes de la cultura en Perú han desarrollado un amplio programa de trabajo para hacer una versión sinfónica de la ópera Atahualpa, el objetivo del proyecto es que esa ópera sobre el acontecer histórico entre incas y españoles represente a ese país andino a nivel mundial.

El productor general del VI Festival Internacional de Ópera, Ernesto Palacio, productor general del VI Festival Internacional de Ópera, quien la programó en versión de concierto sinfónico, explicó que la idea es que esta ópera represente a los peruanos, como “Aída” de Verdi, representa a Egipto, o “Carmen” de Bizet, a España.

La importancia de esa obra es que recrea los sucesos históricos que rodearon el encuentro del conquistador Pizarro y el último gran emperador inca Atahualpa, en Cajamarca, y la posterior muerte del monarca del Tawantinsuyo.

En marzo pasado, durante las funciones de la ópera en el Teatro Nacional, Palacio señaló a RPP, en línea, que para emprender este trabajo invitaron a venir a Lima a técnicos expertos en sonido de Europa, para que grabaran la ópera, a fin de llevarla a los teatros más importantes del mundo y que “al escucharla el auditorio sienta cerca a Perú”.

Atahualpa, el último gran emperador inca, nació en Quito hacia el año 1500; hijo del emperador Huayna Cápac y de la princesa de Quito, Túpac Paclla. En 1525 su padre le heredó el reino de Quito, que conformaba la parte septentrional del Imperio Inca, mientras que a su hermano Huáscar le correspondió el reino de Cusco.

De acuerdo con el sitio “biografiasyvidas.com”, la ambición de Atahualpa por expandir sus dominios provocó, posteriormente, una guerra civil en el Imperio, situación que aprovecharían más tarde los conquistadores incas para someter a sus pueblos.

Con su muerte, el ejército inca se dispersó, lo que significó el hundimiento definitivo del Imperio inca por los españoles, quienes en noviembre de 1533 ocuparon Cusco, según relatan las crónicas de la época.

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