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Espartaco contra Joseph McCarthy

Kirk Douglas publica un libro en el que habla de cómo derrumbó, con una histórica decisión, la lista negra del senador

Redacción Central |

Kirk Douglas publica un libro en el que habla de cómo derrumbó, con una histórica decisión, la lista negra del senador

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1950. Un año después de que la China de Mao experimentara con la bomba atómica, el mismo año del comienzo de la guerra de Corea, en plena tensión de la Guerra Fría. Una acusación pública del senador por Wisconsin, Joseph McCarthy, contra 205 supuestos comunistas infiltrados en el Departamento de Estado sirvió como de punto de partida a una cruzada anticomunista que duró, de manera oficial, algo más de seis años. En la práctica, mucho más. Gente de los medios de comunicación, militares, políticos, actores, escritores y funcionarios fueron acusados de espionaje y perseguidos por las autoridades públicas estadounidenses, olvidando el principio jurídico de la presunción de inocencia.

Escritores y cineastas, perseguidos

El dramaturgo Bertolt Brecht, el escritor Alvah Bessie, el director Edward Dymtryk y el guionista Dalton Trumbo son sólo algunos de nombres que figuraban en la lista de posibles espías soviéticos. Estos tres últimos formaban parte, además, de lo que se conoció como los “Diez de Hollywood”, una lista específica de personajes sospechosos de la industria del cine. Ser uno de esos diez significaba llevar una vida poco menos que clandestina, no poder firmar sus trabajos sino bajo seudónimos, a riesgo de ser encarcelados y despedidos de sus empleos de manera indefinida si figuraba alguno de sus nombres reales.

Dalton Trumbo era un guionista estelar, cuya carrera (la oficial, al menos) quedó truncada por verse directamente implicado en la caza de brujas liderada por McCarthy. Se vio obligado a testificar, en 1947, delante del Comité de Autoridades Estadounidenses; por mantener sus principios fue encarcelado durante once meses y exiliado posteriormente a México. Fue tal la persecución que Trumbo no pudo disfrutar de uno de los dos óscares que le concedieron (por Vacaciones en Roma, 1953) porque estaba firmado con otro nombre. Pese a todo eso, dirigió películas como Johnny cogió su fusil, de cuya novela también es autor, Papillon y fue el guionista de Espartaco.

El fin de la lista negra

Fue el propio Kirk Douglas, protagonista de esta legendaria película dirigida por Stanley Kubrick, quien buscó a Trumbo como guionista. Y fue Kirk Douglas también quien se atrevió a poner el verdadero de nombre de Trumbo en los créditos por primera vez desde el comienzo de la caza de brujas. Un acto heroico, sin duda. Eso es al menos lo que se desprende del último libro de Douglas, I’Am Spartacus!: Making a Film, Breaking the Blacklist, publicado el pasado mes de junio, y que reproduce la conversación que el actor tuvo con Trumbo: «Cuando la cinta esté lista, no sólo voy a decir que tú has trabajado en ella. También voy a poner tu nombre, Dalton Trumbo, como único guionista».

Esta anécdota ya la anticipó Douglas en su autobiografía, pero nunca la desarrolló tanto como ahora. «Esa farsa ya había acabado, Mis amigos me decían que no fuera estúpido, que iba a arruinar mi carrera. Por primera vez en diez años, Trumbo pisó tranquilo un estudio de grabación…la lista negra se había derrumbado», decía entonces.

«Douglas quería reescribir la historia»

Sin embargo, ni la familia de Trumbo ni Edward Lewis, productor del filme, han apoyado nunca estas declaraciones. La hija de Trumbo, de hecho, acusó a Douglas de buscar voluntariamente guionistas que figuraran en la lista negra para que así no cobraran tanto como lo habrían hecho de no haber sido considerados amenazas para el Estado. «Durante años presionó a la familia para que reconociéramos que había sido él quien había tirado abajo la lista negra. Nos negamos porque lo único que quería era reescribir la historia y contar medias verdades».

Lo que alega la familia es que la persecución ya se había aflojado bastante y se estaba cayendo por su propio peso. El propio Dalton Trumbo, en 1957, escribió a su abogado: «La lista negra se está rompiendo tan rápido que cualquier mañana de éstas nos levantaremos y descubriremos que ya no existe». Sea cual sea la historia, lo cierto es que por vez primera desde 1950 el cine hizo justicia al guionista y su nombre, Dalton Trumbo, apareció sobre el negro.

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