Cultura

Más de un millón de personas cantaron por la paz en la Plaza de la Revolución

El concierto organizado por el cantante colombiano Juanes devino formidable demostración de amor a la paz y el entendimiento entre todos los seres humanos y de rechazo a quienes imponen al mundo la cultura del odio y del enfrentamiento(Por Felipe Mariño, enviado especial a La Habana)

Paz sin Fronteras
Más de un millón de personas cantaron por la paz en la Plaza de la Revolución | Reuters

Redacción Central |

El concierto organizado por el cantante colombiano Juanes devino formidable demostración de amor a la paz y el entendimiento entre todos los seres humanos y de rechazo a quienes imponen al mundo la cultura del odio y del enfrentamiento
(Por Felipe Mariño, enviado especial a La Habana)

Durante algo más de cinco horas, la emblemática Plaza de la Revolución de La Habana , colmada por una impactante multitud de un millón 150 mil personas,  rebosó de alegría y emoción durante el desarrollo del concierto “Paz sin fronteras”, organizado por el cantante colombiano Juanes y con el apoyo de figuras del espectáculo cubanas, latinoamericanas y europeas.

A pesar de los intentos por impedir esa jornada cultural durante varias semanas por  grupos políticos anticubanos enclavados en Miami y los medios de prensa que los respaldan, secundados también en otros países por los sectores más conservadores, el concierto constituyó un rotundo éxito superando las expectativas de sus propios organizadores.

Para los opositores al empeño de Juanes, que sufrió hasta amenazas de muerte en Estados Unidos donde reside, la enorme masa humana concentrada en la capital habanera constituyó no sólo un revés político sino una demostración  unida del pueblo cubano contra la cultura del odio.

Lo que ven mis ojos no puedo creerlo, es el sueño más hermoso de paz  y amor que he podido experimentar después de mis hijos, exclamó emocionado Juanes al salir al escenario y ver la mutitudinaria asistencia.  Sólo quiero decir que la paz es lo importante, más allá de cómo pensemos ni que religión tenemos porque, al final, todos somos iguales, añadió.

Y en lo que pudiera interpretarse como un mensaje  a quienes destruyeron sus discos en Miami, mostrando  su actitud violenta frente al concierto  nada menos que en nombre de la libertad, expresó:

La libertad no tiene propietarios, lo importante es cambiar el odio por el amor y la paz, manifestó.

El escenario acogió un trascendente desfile de estrellas iniciado por la puertorriqueña Olga Tañón, quien leyó el mensaje de saludo de todos los artistas participantes  al pueblo cubano y literalmente arrebató a los presentes con seis de sus interpretaciones.

Después, el grupo cubano X Alfonso, el también puertorriqueño Danny Rivera, quien proclamó que quien  quiera tener paz deberá luchar por la justicia, el ecuatoriano Juan Fernando Velazco, que agradeció a los cubanos su expresión de paz y cariño representada por su presencia masiva en el concierto, el trovador del patio Amaury Pérez y el español Víctor Manuel, quien no se abstuvo de mencionar a aquellas sociedades convertidas en un proyecto para el mal.

El español Miguel Bosé pidió a quienes inicialmente no estuvieron de acuerdo con el concierto unirse ahora a esos reclamos de paz, y fue seguido en las actuaciones por el italiano Jovanetti, el grupo cubano-venezolano Cucú Diamante y Yerbabuena, la agrupación Orisha y los cantautores Carlos Varela y Silvio Rodríguez.

Al final, el estallido de música y baile al irrumpir la famosa orquesta cubana Van Van que unió a todos, público y cantantes-Juanes y Tañón incluídos- en un gran jolgorio de despedida en el mismo escenario.

A un lado de la Plaza , la efigie de José Martí hacía recordar uno de sus frases tal vez apropiada para describir el mensaje de paz y amor lanzado desde el lugar por organizadores del concierto y por los asistentes: “Patria es Humanidad”.

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