Cultura

Entregan premio en Nicaragua a Stella Calloni

La periodista y escritora Stella Calloni, corresponsal de La Jornada en Argentina, recibió el pasado primero de marzo la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío

Redacción Central |

La periodista y escritora Stella Calloni, corresponsal de La Jornada en Argentina, recibió el pasado primero de marzo la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío

El acto se realizó en la Casa de los Pueblos, con la presencia del mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, y en él también fueron premiados el proyecto televisivo Telesur y el conductor y periodista cubano Randy Alonso.

El Nobel de Literatura guatemalteco Miguel Ángel Asturias y el escritor argentino Gregorio Selser recibieron un homenaje posmortem.

Asimismo, días antes (el 26 de febrero) la artista de instalación, escultura, textil y pintura Marta Palau recibió de manos del presidente Daniel Ortega la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío, en una ceremonia celebrada en Managua.

El reconocimiento, consistente en una medalla, fue creado por el Gobierno de la Reconciliación y Unidad Nacional para “distinguir a quienes han contribuido a desarrollar, desde la educación, la comunicación y la cultura, a una sociedad libre, soberana, justa y solidaria, como la pensó y soñó nuestro gran Rubén Darío”.

Palau siempre ha sido solidaria con los nicaragüenses y el movimiento sandinista, por medio de talleres, exposiciones e intercambio de proyectos.

La misma distinción también se entregó a la poeta mexicana Thelma Nava.

DICTADURA MEDIÁTICA GLOBAL

En entrevista en la ciudad de México, donde presume la medalla que le fue otorgada (“con ella me siento como un general ruso”, dijo entre risas), Stella Calloni charló sobre la responsabilidad de ser periodista en un mundo acostumbrado a la manipulación informativa y la desmemoria.

“Hoy día, el periodista en América Latina está en una situación muy difícil, dado que hay una dictadura mediática global. Simplemente decir la verdad ya sería uno de los objetivos más grandes en este momento, frente a la enorme manipulación que vemos, por ejemplo, en el caso actual de Colombia”, afirmó.

El gobierno de ese país “mata en territorio ajeno al vocero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia ante el mundo, con quien se estaba negociando la liberación de varios rehenes” y los grandes medios prefieren amplificar una versión falsa sobre supuestos envíos de droga a México y sobre la estudiante Lucía Morett. “¿Cómo se puede provocar una guerra en el mismo momento en que se estaba intentando un proceso de paz?”, preguntó Calloni.

En este escenario, “la información se ha convertido en un arma de guerra, y mata. Los periodistas debemos rescatar la palabra para la paz y la vida, y contra la manipulación de los pueblos. Todo aquel que contribuye a mentir, como se ha hecho sobre Iraq, es tan responsable del millón de muertos en ese país como el que disparó el misil, no hay ninguna diferencia”, subrayó Calloni.

La ganadora del Premio Latinoamericano de Periodismo José Martí (1986) insistió en la necesidad de “mantener la dignidad, la honestidad y la ética para hacer una enorme resistencia cultural frente a los embates recolonizadores de Estados Unidos”.

Ese trabajo informativo y de investigación verdadera, dijo, no se está haciendo desde los medios corporativos, los cuales no defienden la libertad de expresión sino de empresa. Es una dictadura que responde a una necesidad de guerra”.

En ese contexto, es más necesario que nunca que los medios latinoamericanos promuevan la reflexión, “por eso rescato extraordinariamente el papel de un diario como La Jornada, y algunos otros muy escasos”.

MEJOR LA VERACIDAD

Sin embargo, no todos son susceptibles de ser engañados por los medios. El caso más relevante, citó Calloni, es el de los pueblos boliviano, venezolano y ecuatoriano, que en vez de dejarse envolver por la propaganda televisiva, “razonan de acuerdo con su realidad, y eso los hace libres”.

La responsabilidad social de los medios, afirma, tendría incluso que ser sancionada públicamente, como en el caso de Ruanda, donde “por primera vez se castigó a los periodistas que mintieron sobre los enfrentamientos tribales en ese país, que dejaron miles de muertos”.

Por eso, frente al discurso de la supuesta “objetividad”, la autora de Operación Cóndor antepone la veracidad. “Decía Franz Fanon que para el colonizado, la objetividad va siempre contra él. La objetividad sería decir la verdad desnuda y tener ética”, concluyó Stella Calloni.

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