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Tarantino hace reír a Cannes con su película de horror

Cannes – El cineasta estadounidense Quentin Tarantino hizo reír el martes a Cannes con su película Death proof , ejercicio de estilo y remedo de las películas de serie B de los años 70

Quentin Tarantino
El director estadounidense Quentin Tarantino, en la presentación de su película 'Death proof', este 22 de mayo en el Festival Internacional de Cine de Cannes. | AFP

Redacción Central |

Cannes – El cineasta estadounidense Quentin Tarantino hizo reír el martes a Cannes con su película Death proof , ejercicio de estilo y remedo de las películas de serie B de los años 70

Trece años después de haber obtenido la Palma de Oro por Pulp fiction , Tarantino compite nuevamente por la recompensa suprema del Festival de Cannes con esta obra, fruto de su amor y del de su colega y compatriota Robert Rodriguez por ese género de películas baratas que se proyectaban en los drive-in norteamericanos y que arrullaron su juventud.

En una versión más corta, esta película forma parte, junto con Planet terror , de Robert Rodríguez, del díptico Grindhouse , homenaje a toda esa subcultura, que tuvo una acogida poco entusiasta en Estados Unidos.

Death proof es una parodia de los slasher movies (películas en las que un asesino psicópata se dedica a la matanza de adolescentes). En ella, Kurt Russell, alias Stuntman Mike, utiliza su automóvil de potentísimo motor para matar a sus víctimas.

Las víctimas en cuestión son una banda de chicas bonitas (Sydney Tamiia Poitier, la hija de Sidney Poitier, Rosario Dawson, Jordan Ladd…). Tres de ellas terminarán vengándose en un desenlace muy feminista en el que desemboca una persecución de antología.

De todos modos, el guión de Death proof no tiene mayor interés. La sal y la pimienta de la película radica en su condición de remedo plagado de referencias: los títulos, la banda original y la ambientación remiten a los años setenta, el grano de la imagen y hasta los defectos son un calco de los de los filmes de la época, los guiños abundan en las numerosas alusiones a películas y hasta en el reparto, del que forman parte Kurt Russell, que ha colaborado frecuentemente con John Carpenter, o la doble Zoe Bell, que dobló a Uma Thurman en Kill Bill ).

El homenaje es simpático y la película se deja ver agradablemente. Pero no tiene la envergadura suficiente para alcanzar la Palma de Oro, ya que, aunque Tarantino, cual verdadero fetichista, apuntó siempre a la rehabilitación de la subcultura que él adora, el ejercicio de estilo deja en este caso en segundo plano la ambición cinematográfica, contrariamente a lo que ocurría en Reservoir dogs , Pulp fiction , Jackie Brown o los dos capítulos de Kill Bill .

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