Cultura

Músicos japoneses ofrecen el concierto más largo de la historia

Un grupo numeroso de músicos japoneses se sobrepuso al cansancio e incluso a un terremoto, para imponer el sábado el récord del concierto más largo de la historia, al tocar durante 184 horas ininterrumpidas, en un programa que incluyó desde los temas más famosos de los Beatles hasta música tradicional japonesa de arpa

Músicos japoneses en concierto
Músicos japoneses ofrecen el concierto más largo de la historia. | Reuters

Redacción Central |

Un grupo numeroso de músicos japoneses se sobrepuso al cansancio e incluso a un terremoto, para imponer el sábado el récord del concierto más largo de la historia, al tocar durante 184 horas ininterrumpidas, en un programa que incluyó desde los temas más famosos de los Beatles hasta música tradicional japonesa de arpa

Más de 900 músicos, de entre 6 y 89 años se turnaron para tocar en el maratón de nueve días –con pausas de no más de 5 minutos entre cada acto–. El concierto se realizó en una pequeña estación ferroviaria en la ciudad occidental de Hikone, de acuerdo con el organizador Kunico Teramura, de 51 años.

Una funcionaria del Libro Guiness de los Récords Mundiales, estuvo presente para certificar la marca, que se alcanzó a las 10.00 del sábado.

“El concierto más largo por parte de múltiples artistas fue ofrecido por Kuniko Teramura y sus amigos en la estación de Toriimoto… del 23 al 31 de marzo del 2007”, señala una copia del certificado, consultada por The Associated Press.

El récord anterior fue impuesto en Canadá, hace cinco años. Aquel concierto duró 182 horas, de acuerdo con la página del libro Guinness en la internet.

El domingo pasado, un sismo de magnitud 6,9 en el noroeste de Japón remeció el escenario, pero una pianista siguió tocando, dijo Hiroshi Mizutani, de 51 años, otro organizador del concierto.

Una interrupción habría impedido alcanzar el récord, porque los músicos no podían tocar melodías de menos de dos minutos.

“Esta pianista fue asombrosa. Todo el lugar se estremecía pero ella siguió tocando”, dijo Mizutani. “Ni siquiera un terremoto pudo detenernos”.

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