Cultura

El congreso de la lengua desmenuza el periodismo cultural

Cartagena – Sendas radiografías de la crónica y la columna de correcciones gramaticales figuraron entre los principales aportes al debate sobre “El periodismo cultural iberoamericano” que se desarrolló el martes en el IV Congreso de la Lengua

Martín Caparrós
Sendas radiografías de la crónica y la columna de correcciones gramaticales figuraron entre los principales aportes al debate sobre "El periodismo cultural iberoamericano" que se desarrolló el martes en el IV Congreso de la Lengua. | AP

Redacción Central |

Cartagena – Sendas radiografías de la crónica y la columna de correcciones gramaticales figuraron entre los principales aportes al debate sobre “El periodismo cultural iberoamericano” que se desarrolló el martes en el IV Congreso de la Lengua

El argentino Martín Caparrós hizo una apología de la crónica que insinuó como un antídoto para la invasión de lo visual en el periodismo, mientras que el español Alex Grijelmo detalló las características de las columnas de correcciones.

El escritor mexicano Carlos Monsiváis, quien debió apresurarse para cerrar el debate porque los primeros oradores se habían excedido en el tiempo asignado para cada uno, censuró la superficialidad de un periodismo dirigido.

“No hay nada más divertido que las páginas sociales”, comentó. “Es un periodismo a contracultura que nos muestra el interés de la burguesía”.

“La burguesía es analfabeta funcional”, acotó.

El ensayista mexicano, ganador del Premio Juan Rulfo el año pasado, también criticó las fallas de expresión en un periodismo que exige profundidad y estilo.

“Al no producirse la forma, el fondo tiende a ser ininteligible”, sentenció Monsiváis.

Caparrós tuvo duras palabras para la tendencia de gran parte del periodismo cultural _y general_ que antepone lo visual a lo textual.

“Los diarios ahora están llenos de fotos, gráficos, dibujitos, para no poner muchas palabras”, dijo el periodista argentino.

Caparrós dijo que la crónica “era un modo de contar en una época que no había otras” y la definió como “el género de no ficción donde la palabra pesa más; es una mezcla de mirada y escritura”.

Aconsejó “no decir al lector esto es así , sino mostrarlo”.

Por su parte Grijelmo dijo que las columnas de correcciones gramaticales por lo general no aparecen en los suplementos culturales, están entre las más leídas, rezuman sentido del humor, suelen llevar seudónimo, alientan posiciones severas y son “un fenómeno muy hispano”.

E ironizó que los diarios que las llevan lo hacen “tal vez como cargo de conciencia por lo mal que están escritos”.

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