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Mr. Bean regresa al cine 10 años después

El actor británico Rowan Atkinson traslada a Francia a su personaje más conocido en “Las vacaciones de Mr. Bean”, una comedia de catástrofes que recupera los clásicos del género y la esencia televisiva de Bean, 10 años después de su primera aventura cinematográfica en Estados Unidos

Mr. Bean
Rowan Atkinson, durante la presentación en Madrid. | EFE

Redacción Central |

El actor británico Rowan Atkinson traslada a Francia a su personaje más conocido en “Las vacaciones de Mr. Bean”, una comedia de catástrofes que recupera los clásicos del género y la esencia televisiva de Bean, 10 años después de su primera aventura cinematográfica en Estados Unidos

Si Mr. Bean es ya peligroso de por sí, con un pasaporte en la mano se convierte en alguien funesto, y así lo demuestra cada vez que se asoma a la gran pantalla, como podrá comprobar el público español a partir del próximo 30 de marzo en su nueva entrega, “Las vacaciones de Mr. Bean”.

“Lo bueno de él es que, aunque parece que fracasa, siempre logra sus objetivos porque es una persona que nunca mira atrás y su permanente optimismo le hace pensar que la diversión siempre está a la vuelta de la esquina”, apuntó ante los medios Rowan Atkinson, para quien Bean “es más divertido cuanto más formal es el contexto en que se encuentra”.

Diez años después de su salto al cine en “Bean” -que recaudó más de 260 millones de dólares en todo el mundo-, Atkinson prefirió recuperar la esencia del personaje vista en la serie de televisión, ya que prefiere a Bean “cuando no habla, y en la anterior película lo hacía demasiado para mantener un tono de comedia más americana, que en esta nueva entrega se hace más europea”.

Tras ganar el primer premio de la lotería organizada por la parroquia a la que pertenece, Mr. Bean se traslada a Francia para disfrutar de un viaje más que accidentado, como no podía ser de otra forma tratándose de este personaje, que apareció por vez primera en televisión en el año 1990.

“Lo importante era ubicar al personaje en un entorno en el que no hablara su propia lengua”, explica el actor, para así heredar el discurso visual de las comedias del cine mudo de Buster Keaton y Charles Chaplin o en el tono clásico francés de Jaques Tati.

Por ello, en Las vacaciones de Mr. Bean , el personaje creado por Rowan Atkinson se enfrenta a la gastronomía y a los transportes galos, además de al narcisismo del cineasta estadounidense Carson Clay, interpretado por Willem Dafoe, que se dirige al Festival de Cannes, y a un maitre al que da vida el prestigioso actor secundario francés Jean Rochefort.

A pesar de su difícil forma de ser, Bean no tarda en conocer a sus nuevos compañeros de viaje, como Stepan, el hijo de un cineasta ruso, y Sabine, una joven promesa de las pantallas europeas, y de esta forma “mostrar nuevos aspectos de Bean como la amistad o cierto instinto paternal”.

Atkinson también ha participado en las exitosas comedias británicas Cuatro bodas y un funeral y Love actually , cuyo guión corresponde a Richard Curtis, su colaborador habitual, y ha llevado a la pantalla grande a otro de sus personajes, el patoso agente secreto Johnny English, pero considera que Bean es universal por su condición de “niño atrapado en un cuerpo de adulto”.

A pesar de ser conocido por el público internacional por Mr. Bean, Atkinson logró la fama con la comedia de los años 80 The Black Adder (La víbora negra), que creó junto a Curtis y en la que recorría la historia de Inglaterra a través de cuatro personajes distintos, junto a actores de la talla de Stephen Fry, visto en Los amigos de Peter , y Hugh Laurie, el televisivo doctor House.

También cuenta con un importante bagaje cómico a sus espaldas el director de la cinta, Steve Bendelack, que ha participado en algunas de las nuevas comedias televisivas de mayor prestigio en el Reino Unido: The Royle family y la serie de culto Little Britain .

“Ha habido un progreso natural entre los cómicos británicos actuales y los de mi generación -reconoció Atkinson- aunque se dice que sólo hay siete chistes efectivos y, en definitiva, todos los cómicos damos vueltas sobre las mismas ideas”.

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