Cultura

Gaspard Ulliel, el nuevo y joven “Hannibal Lecter”

El actor francés Gaspard Ulliel dudó en aceptar el papel del joven Hannibal Lecter por la complejidad y repercusión del personaje, y por estar intrínsecamente ligado al rostro de Anthony Hopkins. Por fin aceptó y encarna al caníbal en “Hannibal. El origen del mal”

Audrey Tautou y Gaspard Ulliel
El actor francés Gaspard Ulliel dudó, al principio, aceptar el papel del joven Hannibal Lecter por la complejidad y repercusión del personaje, y por estar intrínsecamente ligado al rostro de Anthony Hopkins; pero, finalmente, aceptó y hoy encarna al caníbal exquisito en 'Hannibal. El origen del mal'. En la foto, la actores, Audrey Tautou y Gaspard Ulliel. | EFE. Archivo

Redacción Central |

El actor francés Gaspard Ulliel dudó en aceptar el papel del joven Hannibal Lecter por la complejidad y repercusión del personaje, y por estar intrínsecamente ligado al rostro de Anthony Hopkins. Por fin aceptó y encarna al caníbal en “Hannibal. El origen del mal”

“Cuando me lo ofrecieron, era consciente de todo ese peso y responsabilidad; pero vi unas fotos en Internet que mostraban cierto parecido entre Hopkins y yo; así que pensé: Puede ser coherente, puede funcionar “, confiesa ante un grupo de periodistas.

Y añade: “Tras enterarme de que iba a dirigir el filme Peter Webber, y al contarme su visión, que me fascinó, acepté”, explica este actor parisino que, a sus 22 años, ya tenía labrada una prestigiosa trayectoria en el cine francés.

“Sabía que me iban a comparar con Hopkins y que las críticas llegarían, sin duda; pero nunca quise imitarle sino coger ciertas ideas y detalles suyos para crear mi propia receta del personaje”, comenta Ulliel, quien admite que en los países anglófilos, como Estados Unidos o Gran Bretaña, no aceptaron que un francés sustituyera a la leyenda galesa. Mientras en el resto de los países donde ya se estrenó “Hannibal. El origen del mal”, este detalle pasó desapercibido.

Peter Webber confiesa que fue su instinto el que le llevó a elegir a Ulliel, al ver la intensidad de su rostro, la fuerza de su mirada y el halo de misterio que lo envolvía, capaz de lograr el desdoblamiento entre el sofisticado e inteligente psiquiatra y el asesino caníbal que compone la compleja personalidad de Lecter.

“Hannibal. El origen del mal” arranca en Lituania, en plena II Guerra Mundial, cuando Lecter es un niño sensible que presencia la matanza de su familia. Su inocencia se desvanecerá entonces y, años después, logra huir a París, donde le acoge la viuda de su tío, una aristócrata japonesa, encarnada por Gong Li, que le adiestrará en los artes del refinamiento, mientras él prepara la venganza contra aquellos que destruyeron su hogar.

Ésta es la primera película de las cinco que componen la saga en la que Lecter no ocupa un lugar tangencial en la trama, sino que está en pantalla el 80 por ciento del metraje, algo que Ulliel soporta con facilidad, la misma con la que va desvelando su evolución desde el hermético joven del principio, hasta el monstruo en que se convierte cuando, en la ejecución de su larga venganza, llega a encontrar un placer adictivo.

Gaspard, quien comenzó a actuar de niño, y por casualidad, en televisión, supo, a los 16 años, que quería pertenecer a la industria del cine: “No me importaba en qué, pero siempre en cine, no en teatro”, cuenta, mientras admite que su sueño era y es “escribir y dirigir una idea propia”, pero al ir llegándole continuamente nuevos papeles, acabó convertido en actor.

Así, tras un pequeño papel en “El pacto de los lobos”, siguió su participación en “Besen a quien quieran”, que le reportó varios premios. Continuó, ya como protagonista, junto a Emmanuelle Béart, en “Fugitivos”, de Techiné.

Y su confirmación llegó como pareja de Audrey Tatou en “Largo domingo de noviazgo”, que le valió el César al Mejor Actor Revelación, para seguir con proyectos como “Las maletas de Tulse Luper”, de Peter Greenway, o el episodio firmado por Gus Van Sant en la película colectiva “París je t aime”.

Gaspard reconoce que Lecter le produjo pesadillas. Pero no durante el rodaje, que “no fue un proceso de psicológico duro”, sino en su trabajo previo de preparación del personaje: “Leía libros y más libros sobre asesinos en serie reales -cuenta- y eso fue realmente duro. Necesité huir pero, afortunadamente, conozco lugares donde olvidar rápidamente”.

“No me fue difícil desprenderme de Hannibal Lecter -afirma- porque es un ser extremo, sin relación alguna conmigo. Pero, sí me ha pasado, en cambio, con otros personajes que dejaron una huella en mi vida”, añade Ulliel, quien no descartaría volver a encarnar al caníbal, siempre que el proyecto le guste; y, claro, si Thomas Harris escribe otra novela.

Gaspard Ulliel no cree que vaya a haber un antes y un después de Hannibal: “No he notado nada, pero la emoción de este oficio es que nunca se sabe qué va a pasar”, apunta el actor, que rodará en Camboya una adaptación de la novela de Marguerite Duras “El dique contra el Pacífico”.

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