Cultura

Guillermo Del Toro regresa a las pantallas con “Pan s Labyrinth”

Los Angeles – El maestro mexicano del horror Guillermo del Toro regresa a las pantallas con lo que parece un cuento de hadas, “Pan s Labyrinth”, pero es su obra más cruel y personal, y podría darle un premio Oscar

Redacción Central |

Los Angeles – El maestro mexicano del horror Guillermo del Toro regresa a las pantallas con lo que parece un cuento de hadas, “Pan s Labyrinth”, pero es su obra más cruel y personal, y podría darle un premio Oscar

El realizador es incapaz de ocultar su felicidad ante los triunfos que va cosechando esta cinta rodada en español y seleccionada para representar a México en la categoría de mejor filme en lengua extranjera en los premios Oscar.

“Es estupendo porque también tienes candidaturas como la de los premios Espíritu Independiente como mejor película, lo que marca una gran diferencia ya que sitúa el filme en el panorama mundial”, explicó a Efe.

A sus 42 años, el director de “Cronos” (1993) o “Hellboy” (2004) no niega ni su alegría ni los nervios que vive en esta temporada de galardones.

Tiene razones para ello porque, sin que el filme haya llegado aún a las pantallas estadounidenses, donde se estrena el 29 de diciembre, los honores no dejan de llegar.

Además de la selección para los Oscar y de la candidatura al premio Espíritu Independiente, “El laberinto del fauno” -como se titula en castellano- compite también en la categoría de mejor película en lengua extranjera en los premios de la crítica de Boston y de la asociación Broadcast Film Critics.

Además, los primeros se fijaron también en la fotografía de una cinta centrada en las tribulaciones de una niña en la posguerra española mientras que los segundos le otorgaron una candidatura a su joven protagonista, la española Ivana Baquero.

“Como dicen en España, con “Pan s Labyrinth” estoy poniendo una pica en Flandes”, asegura con una expresión muy castiza que se refiere a realizar una proeza.

Con ella quiere subrayar su espíritu de pionero al revolucionar el género fantástico en el que se mueve su cinta con un trasfondo político profundo y real.

“A mí lo que me gusta es hacer fábulas, parábolas”, afirma el director nacido en Guadalajara, México.

Y de paso, añade, revolucionar los parámetros de Hollywood a la hora de los premios, cuando la industria prefiere premiar a esas cintas “serias” en lugar de productos de la fantasía.

Pero como resume Del Toro su película se mueve “entre la inocencia y la brutalidad”.

“La fantasía está ganando respetabilidad, tanto en la taquilla como entre la crítica gracias a filmes tan enormes y fantásticos como “Lord of the Rings” o tan exóticos como “City of the Lost Children””, indica como ejemplos de sus predecesores.

Claro que Del Toro suma al factor fantástico el hecho de ser mexicano con una cinta rodada en España y en castellano.

“Creo que es maravilloso estar confundido”, dice entre risas de de esta mezcla cinematográfica que -asegura- “conecta emocionalmente con la gente”.

Del Toro ofrece muchos más contrastes dentro del cine actual.

Además de equilibrar su carrera con éxito dentro y fuera de Hollywood, el realizador tiene amigos y no rivales entre sus compatriotas Alfonso Cuarón o Alejandro González Iñárritu.

“Somos amiguetes y eso significa que te recuerdan no sólo que eres humano sino que eres el flaco del DF (Distrito Federal), el negro o el gordo de Guadalajara”, añade con humor de los motes de personales de Cuarón, González Iñárritu y el suyo.

Los tres se intercambian ideas y colaboran en los montajes de sus filmes, ya sea en el “Children of Men” de Cuarón, el “Babel” de González Iñárritu o su propio “Laberinto”.

Una extraña unión que ya les vale el apodo de los “mosqueteros de Hollywood” y que estos tres mexicanos piensan mantener con lo que Del Toro describe como “el mismo humor que si tuviéramos 15 años”.

Parte de esa unión se apoya en el hecho de que los tres buscan en esta industria el mismo equilibrio.

“Es importantísimo seguir con un pie en cada lado porque si te haces dependiente de una sola forma narrativa te esclavizas de un lado u otro. Es el equilibrio el que nos hace libre”, resume.

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