Cultura

Mayas inquietos por la película de Mel Gibson

Mexico – Las escenas de mayas esclavizados erigiendo templos para una cultura violenta y decadente en la película “Apocalypto” de Mel Gibson podrían resonar entre los indígenas de hoy, que devengan salarios reducidos construyendo enormes complejos turísticos en tierras que alguna vez fueron suyas

Redacción Central |

Mexico – Las escenas de mayas esclavizados erigiendo templos para una cultura violenta y decadente en la película “Apocalypto” de Mel Gibson podrían resonar entre los indígenas de hoy, que devengan salarios reducidos construyendo enormes complejos turísticos en tierras que alguna vez fueron suyas

Algunos están emocionados con la idea de la primera película filmada en su lengua nativa. Pero otros, entre los 800.000 sobrevivientes mayas, están preocupados de que el filme apocalíptico e hiperviolento de Gibson pueda representar erróneamente su cultura.

“Ha habido mucha inquietud entre grupos mayas de México, Guatemala y Belice, porque no sabemos qué tratamiento o enfoque le dará él a esto”, dijo Amadeo Cool May, del grupo defensor de los derechos de los indígenas Mayaon (somos maya).

“Este puede ser un intento por comercializar o vender la imagen de una cultura, o su gente, que a menudo difiere de lo que esa gente necesita o quiere”, indicó Cool May.

Para su película, Gibson contrató mayas, la mayoría de la península mexicana de Yucatán, y dice que quiere volver a poner la lengua maya “en la onda” y exhortar a los jóvenes a que “la hablen con orgullo”.

La cinta ha sido exhibida para algunos indios estadounidenses, que alabaron el uso de actores indígenas. Los mayas no la han visto aún, pero como los indios al norte de la frontera, han visto cómo otros utilizan su cultura incluso al nombrar populares balnearios del Caribe, como la Costa Maya y la Riviera Maya.

La mayoría de los indios están lejos de esos centros turísticos, donde la gente puede visitar réplicas de los pueblos mayas o ver mezcolanzas culturales inexactas como los “Bailarines mayas”, que se presentan con tocados de plumas en la cabeza y la cara pintada.

“Los propietarios a menudo son extranjeros que compran la tierra a precios ridículamente bajos, construyen un centro vacacional y los mayas en realidad son a menudo sólo los obreros de la construcción para los hoteles o, en el mejor de los casos, empleados como camareros”, dijo Cool May.

“Apocalypto” también representa a la civilización maya en un mal momento, justo antes de la llegada de los españoles, cuando reducidos grupos mayas se enfrentaban entre sí y se enfocaban más en la guerra y el sacrificio humano que en los calendarios y el sistema de escritura del sangriento pero brillante periodo clásico de la civilización.

La percepción de los maya en el exterior ha ido cambiando con los años. Hasta la década de 1950, los académicos a menudo describían a los antiguos mayas como una cultura idílica, pacífica, dedicada a la astronomía y las matemáticas.

Desde entonces se ha hallado evidencia de que, aun en su mejor momento, los mayas se enfrentaron en guerras sangrientas y a veces apocalípticas, dándole algo más de crédito al enfoque de Gibson.

Reyes guerreros y sacerdotes dirigieron guerras periódicas entre los antiguos maya con el fin de capturar esclavos o prisioneros para el trabajo o el sacrificio humano. Ciudades enteras fueron destruidas en las guerras y bosques enteros fueron talados para construir templos.

La teoría más reciente es un rumor ampliamente difundido en Internet de que el calendario maya predice una calamidad global para el 22 de diciembre del 2012, y que algunos relacionan con “predicciones” de la Biblia.

Mauricio Amuy, un actor costarricense criado en México que participa en “Apocalypto”, dice que el equipo de producción discutió la teoría en el plató.

“Sabemos lo que dice la Biblia sobre las profecías, y que los mayas hablaron de un cambio de energía el 22 de diciembre del 2012, y (la película) de algún modo se enfoca en eso”, relató Amuy. “La gente quizás debería considerar esa teoría y reflexionar, y no hacer esas cosas que están destruyendo a la humanidad”.

Aunque resistieron a los conquistadores españoles por más tiempo que la mayoría de los indígenas –la última rebelión de los mayas, la Guerra de los Castes, duró hasta 1901– muchos fueron virtualmente esclavizados hasta principios de los años 1900 en plantaciones de sisal o en la jungla, explotando árboles de caucho. La discriminación y la pobreza son probablemente sus mayores enemigos hoy en día.

Al igual que el uso de arameo en “La pasión de Cristo” despertó el interés en esa lengua, algunos mayas esperan que “Apocalypto” haga lo mismo por su dialecto.

“Creo que es una buena oportunidad para integrar el idioma maya … para que la gente lo escuche en el cine, en la televisión, en todas partes”, dijo Hilaria Maas, una maya que enseña el dialecto en la universidad estatal de Yucatán.

Mass, de 65 años, recuerda que alguna vez los niños tenían prohibido hablar maya en la escuela; hoy existe la educación bilingüe, pero muchos de quienes hablan maya no saben leer la lengua.

El porcentaje de personas que hablan maya con fluidez en Yucatán cayó del 37% en el 2000 al 33,9% en el 2005. Paradójicamente para un estado que promueve las glorias de la cultura maya, muchos de estos indígenas están migrando a los Estados Unidos.

“Para los turistas eso es lo que vende… los sitios arqueológicos”, dijo Diana Canto, directora del Instituto de Desarrollo de la Cultura Maya de Yucatán. “Tratamos de venderle también el hecho de que aquí también viven los mayas, para que puedan conocer su riqueza cultural”.

Curiosamente, algunos mayas llegan a la misma conclusión que Gibson, cuya película se enfoca en la lucha de un hombre por salvar a su familia como una metáfora para salvar el futuro de un pueblo.

“Nuestra cultura no ha sido destruida, porque la familia es la base de la misma”, dice Maas. “Quizás se hayan destruido algunas cosas materiales, pero la verdadera base de la cultura es lo que una familia le enseña a sus hijos, y eso sobrevive, y ha sobrevivido”.

también te puede interesar