Cultura

La industria del diamante teme el estreno de lo último de Di Caprio

Johannesburgo – La industria de los diamantes llevará a cabo una gran inversión en publicidad para contrarrestar el impacto negativo de la última película de Leonardo di Caprio, centrada en la “guerra de los diamantes” impulsora de conflictos y miseria en África

Leonardo Di Caprio
El actor estadounidense Leonardo Di Caprio a su llegada a un cine en Roma el 15 de octubre pasado dentro del Festival de Cine de la capital italiana. | AFP

Redacción Central |

Johannesburgo – La industria de los diamantes llevará a cabo una gran inversión en publicidad para contrarrestar el impacto negativo de la última película de Leonardo di Caprio, centrada en la “guerra de los diamantes” impulsora de conflictos y miseria en África

El Consejo Mundial del Diamante dedicará unos 15 millones de dólares (11,7 millones de euros) a una campaña que financian pesos pesados como el grupo sudafricano De Beers, antes del estreno en Navidad del film, ambientado en Sierra Leona.

“Los diamantes de la sangre” o “piedras de la guerra” son los diamantes en bruto con los que trafican los movimientos rebeldes del continente africano para financiar sus operaciones.

El jefe de De Beers, Guy Lemarie, reconoció en la cadena CNN Money que la película suscita “una gran preocupación” en su grupo.

Por añadidura, los bosquimanos de Botswana, el mayor productor de diamantes del mundo, solicitaron la ayuda de Di Caprio para volver a sus tierras ancestrales.

“Los amigos nos han dicho que sale en una película, El diamante de sangre , que muestra hasta qué punto los diamantes pueden ser dañinos. Nosotros lo sabemos: cuando fuimos expulsados de nuestras tierras, los responsables nos dijeron que era por el descubrimiento de diamantes”, escribieron en una carta abierta al actor.

La portavoz de De Beers Lynette Hori opinó que la película es “emocionante”, pero se sitúa “en el pasado”, y aseguró que el comercio de diamantes ha cambiado. “En los años 90, el tráfico ilegal de diamantes para financiar un conflicto representaba un porcentaje muy pequeño del comercio global de diamantes, en torno al 4%”, declaró a la AFP.

“Hoy, más del 99% de los diamantes tienen un certificado de procedencia exenta de conflictos, a través de un proceso dirigido por Naciones Unidas”, añadió.

El ex presidente liberiano Charles Taylor, procesado por crímenes contra la humanidad, está considerado como el agente más poderoso de las guerras civiles de Liberia y Sierra Leona, que dejaron, entre 1989 y 2003, unos 400.000 muertos, armó y entrenó a un grupo rebelde sierraleonés a cambio de “diamantes de sangre”.

Pero el Consejo Mundial del Diamante ha optado por un “acercamiento positivo, activo (…), en lugar de volver la cabeza”, según su presidente, Eli Izhakoff. “El sector se enfrentará pronto al estreno de una gran producción hollywoodiense, El diamante de sangre “, declaró, y advirtió que no está dispuesto a “dejar que los diamantes de la guerra mancillen nuestra reputación”.

Una de las respuestas de la industria es dar a conocer el Proceso de Kimberley, dirigido por la ONU y bautizado con el nombre de la “capital” del diamante sudafricana, cuyo fin es prohibir el comercio de diamantes en bruto conseguidos por la fuerza o la amenaza.

Toda piedra en bruto que sale o entra en uno de los 45 países signatarios debe colocarse en un embalaje precintado, acompañada de su certificado de origen.

El Consejo Mundial del Diamante afirma en su sitio de internet que “desde los países donde se obtienen a los países donde se pulen o se venden, los diamantes hacen vivir a millones de personas”.

“En el país africano de Namibia, la industria minera del diamante es el mayor demandante de empleo tras el Estado. En Botswana, en torno al 25% del empleo está directa o indirectamente ligado a los diamantes”, señala.

Pero para la organización de derechos humanos Amnistía Internacional, el Proceso de Kimberley no ha conseguido todavía imponer controles fiables. “A pesar de los progresos realizados, tres años después de su puesta en marcha no ha sido capaz de responder, controlar y poner fin al tráfico internacional de diamantes de la guerra”, lamentó la organización no gubernamental, con sede en Londres.

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