Cultura

¿Era el mago Houdini un espía? ¿Lo asesinaron?

NUEVA YORK – Ochenta años después de su muerte, el nombre Harry Houdini sigue siendo indeleblemente asociado al de artista de la fuga, casi siempre en circunstancias insólitas. Pero Houdini, el hijo de inmigrantes judíos que se mudaron de Hungría a Estados Unidos en las últimas décadas del siglo XIX, y que se convirtió en el mago más famoso del siglo XX, era, al parecer algo más que un artista

Redacción Central |

NUEVA YORK – Ochenta años después de su muerte, el nombre Harry Houdini sigue siendo indeleblemente asociado al de «artista de la fuga», casi siempre en circunstancias insólitas. Pero Houdini, el hijo de inmigrantes judíos que se mudaron de Hungría a Estados Unidos en las últimas décadas del siglo XIX, y que se convirtió en el mago más famoso del siglo XX, era, al parecer algo más que un artista

Una nueva biografía de Houdini, nacido en 1874 en Budapest, sugiere que fue espía de Scotland Yard, le siguió la pista a anarquistas rusos y persiguió a falsificadores de moneda para el Servicio Secreto de Estados Unidos … todo eso, antes de ser, posiblemente, asesinado.

«The Secret Life of Houdini: The Making of America s First Superhero», escrita por William Kalush y Larry Sloman, salió a la venta en Estados Unidos el 31 de octubre –aniversario de la muerte del mago, cuando tenía 52 años de edad, y también celebración de la macabra fiesta de Halloween, o Día de las Brujas. En busca de información sobre Houdini, Kalush y Sloman crearon un banco de datos de más de 700.000 páginas, gracias al uso copioso de fuentes en la internet.

«No hay forma de que hubiésemos podído hacer este libro sin» el índice electrónico, informó Sloman. Una investigación normal, «hubiese tomado unos 30 años», añadió.

De acuerdo a la biografía, Houdini, aprovechando su trabajo de mago, viajó por Estados Unidos y el mundo entero, y en sus giras recopiló información para diferentes agencias policiales. Los autores establecieron esa conexión luego de examinar el diario personal de William Melville, un importante espía británico que mencionó a Houdini en varias ocasiones.

Melville, mientras servía en Scotland Yard a comienzos del siglo XX, ayudó a lanzar la carrera de Houdini en Europa, facilitando contactos a fin de que el mago demostrara su destreza para escapar. En cierta ocasión, Houdini, en una exhibición arreglada por Melville para convencer al dueño de un teatro londinense de su destreza, se libró de un par de esposas que le colocó un agente de Scotland Yard.

La biografía sugiere que Melville ayudó a Houdini. Y a cambio, el mago habría trabajado como espía para los británicos. Una situación similar ocurrió en Chicago, donde la carrera de Houdini despegó luego de un ardid publicitario en el que fue ayudado por un teniente de la policía local, según señaló el libro.

«El hallazgo del diario de Melville … dio solidez a gran cantidad de otras cosas», señaló Kalush.

Houdini fue un incansable promotor de su figura, en el estilo del legendario P.T. Barnum, que creó el mundo moderno del espectáculo en Estados Unidos, con sus monstruos y sus increíbles personajes. -En cierta ocasión, Barnum exhibió a la que dijo era la nodriza de George Washington, aunque ni la edad ni los antecedentes de la mujer coincidían con los libros de historia.

El libro narra un escape de Houdini en 1902, en Blackburn, Inglaterra, donde el orgullo superó a la razón. Un empresario lo desafió a quitarse gruesas cadenas aseguradas con enormes candados. Tras dos horas, Houdini logró librarse de las cadenas, recibiendo una ovación de pie. Al día siguiente, sus brazos estaban «morados e hinchados, y largos trozos de piel habían sido extirpados», señaló la biografía. Debido a la forma en que había sido amarrado, Houdini «no tuvo otra opción que arrancarse pedazos de piel y de carne para quedar libre».

La fama de Houdini era tan grande que era conocido a nivel mundial por un solo nombre, mucho antes que Sting o Madonna.

«Sabemos que Houdini era un héroe», dijo Sloman. «Podía escapar de cualquier cosa. Aunque eso, por supuesto, es un mito».

Kalush señaló que el mito concluyó por eclipsar al hombre. «El forma parte de nosotros» dijo Kalush. «Si él era humano, y nosotros somos humanos, y él era capaz de triunfar frente a cualquier obstáculo, en ese caso, también nosotros podemos hacerlo».

En la biografía se sugiere también que los incesantes ataques de Houdini a los espiritistas, entre cuyos líderes de la época figuraba Sir Arthur Conan Doyle, el creador de «Sherlock Holmes», habrían causado su prematura muerte. Los espiritistas aseguraban estar en condiciones de entrar en contacto con los muertos. Houdini creía que todos ellos eran farsantes, o dementes.

Al comenzar su carrera, Houdini, junto con su esposa Bess –«La Famosa Clarividente»– presentaban un acto en el cual él trabajaba como el voceador, y ella como una médium. Años más tarde, Houdini se pasó al otro lado, y se dedicó a denunciar a los espiritistas, asegurando que su comunicación con el más allá era un fraude.

Los autores mencionan un par de incidentes ocurridos en octubre de 1926, cuando Houdini fue golpeado de manera feroz. En uno de los episodios, un estudiante universitario trató de verificar su estado físico, y le preguntó si podía darle un puñetazo en el estómago. Houdini aceptó, y recibió una formidable trompada que al parecer le causó la rotura del bazo. Poco después, volvió a ser agredido por un extraño en el vestíbulo de un hotel.

Houdini murió algunos días más tarde, en el cuarto 401 del hospital Grace, en Detroit. El libro sugiere que los ataques fueron organizados por espiritistas.

Con su muerte, pareció desvanecerse su aura de invencibilidad. Pero, como los autores descubrieron, Houdini sigue vivo.

«El es un personaje cautivante debido al mito de que nada podía impedirle librarse de cadenas», dijo Sloman. «Y cuando más exitoso fue, más acentuó su fama de personaje solitario capaz de resistirse a la autoridad».

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