Cultura

Honran a la poetisa Julia de Burgos con un mosaico y una calle con su nombre

Nueva York – Los puertorriqueños de El Barrio latino de Harlem rindieron hoy homenaje a la fallecida poetisa Julia de Burgos, un icono para esta comunidad donde vivió y murió, con un mosaico y una calle con su nombre

Julia de Burgos
Funcionarios, activistas y personajes de la cultura desvelaron hoy un mosaico de la poetisa puertorriqueña Julia de Burgos - Foto: EFE | EFE

Redacción Central |

Nueva York – Los puertorriqueños de El Barrio latino de Harlem rindieron hoy homenaje a la fallecida poetisa Julia de Burgos, un icono para esta comunidad donde vivió y murió, con un mosaico y una calle con su nombre

Funcionarios, artistas y activistas desvelaron el mosaico, obra de Manny Vega, en la calle 106, en el corazón de El Barrio, donde vivió la poetisa y enclave de la comunidad puertorriqueña, a pasos del centro cultural que también lleva su nombre.

El gigantesco mosaico «Recordando a Julia de Burgos» muestra el rostro de la poetisa y sobre ella, el símbolo de Atabex, la diosa madre del ser supremo y de la fertilidad para la cultura taina, y un pitirre, un pequeño y osado pájaro común en Puerto Rico que persigue aves mucho más grandes que él, como los halcones.

También un párrafo de su poema «Mi alma» en español e inglés: «La locura de mi alma no puede reclinarse, vive en lo quieto, en lo desordenado, en el desequilibrio de las cosas dinámicas, en el silencio del libre pensador que vive solo en callado destierro».

Bajo su rostro, la bandera de Puerto Rico en un corazón, un caracol y brillantes flores tropicales.

Vega dijo que lo más difícil fue elegir el poema adecuado para su obra, pero finalmente eligió éste porque se identificó con él.

«También habla del solitario destierro, al referirse a ella, una persona muy solitaria que tal vez no recibió el apoyo que necesitaba para continuar con su vida. Era una gitana bohemia, al igual que yo», indicó.

El artista dijo estar orgulloso de que se le haya comisionado el trabajo «porque ella fue para mí inspiración, una pionera en una época muy difícil de la migración de los puertorriqueños a Nueva York».

«Para mí, plantó semillas para los artistas puertorriqueños que existen hoy en día. Fue muy importante que me honraran con el trabajo, sobre todo en momentos en que la cara del vecindario está cambiando y la preocupación que tiene la comunidad por eso», afirmó.

Al acto acudió Iris Burgos, hermana de la poetisa, quien manifestó su satisfacción de ver «que el pueblo la sigue queriendo y admirando».

La obra, aseguró, abre una puerta para que el público se interese en conocer la obra de su hermana y de que se le reconozca en este país.

El mosaico y la calle que lleva su nombre es el primer paso de lo que se convertirá en el corredor cultural de El Barrio para honrar la cultura puertorriqueña y de otros grupos que se han establecido en esta comunidad.

En el corredor, desde la famosa Quinta Avenida hasta la Primera Avenida, a lo largo de la calle 106, habrá un total de cinco obras de arte, todas encargadas a Vega.

Para recaudar los fondos se anunció la creación de la Fundación Julia de Burgos.

Se espera que la calle concentre el importante movimiento cultural que ya existe en esta comunidad y que sea un atractivo para el turismo, según la concejal Melisa Mark Viverito.

De Burgos, una de las poetisas puertorriqueñas más importantes, nació en 1914 en la isla, donde se graduó de maestra a los 19 años. Su amor por la literatura le llevó a escribir poesía, influida por Luis Lloréns Torres, Clara Lair y Pablo Neruda.

Su mayor inspiración fue el amor que sentía por su patria, lo que se reflejó en su primer trabajo y uno de sus poemas más conocidos «Río Grande de Loíza».

Tras concluir una relación con el cubano Juan Isidro Jimenes, el que consideró el gran amor de su vida, se estableció en 1940 en El Barrio neoyorquino.

En 1953, varios años después de ser diagnosticada con cirrosis, fue encontrada inconsciente entre las calles 105 y 106 y llevada a un hospital cercano, donde murió a los 39 años.

De Burgos publicó tres libros de su poesía. El último, «El mar y tú», fue póstumo.

Su obra se caracteriza por una capacidad enorme de proyectar la feminidad de su tiempo, pero también por la problemática de su vida, a veces turbulenta, y su intuición de la muerte inminente.

En 1987 la Universidad de Puerto Rico le confirió el Doctorado Honoris Causa por su contribución a la cultura literaria de la isla.

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