Cultura

Cuarón: «Nunca me interesó hacer cine de denuncia»

Madrid – Alfonso Cuarón hace una reflexión sobre los problemas que acucian a la sociedad actual, como la inmigración, el medioambiente o la intolerancia religiosa, en Hijos de los hombres, pero niega que la suya sea una película de denuncia. De hecho, afirma tajante: Nunca me interesó hacer ese tipo de cine

Alfonso Cuarón
El realizador mexicano Alfonso Cuarón | EFE

Redacción Central |

Madrid – Alfonso Cuarón hace una reflexión sobre los problemas que acucian a la sociedad actual, como la inmigración, el medioambiente o la intolerancia religiosa, en «Hijos de los hombres», pero niega que la suya sea una película de denuncia. De hecho, afirma tajante: «Nunca me interesó hacer ese tipo de cine»

«Me preocupa el concepto de denuncia porque está muy conectado a conceptos ideológicos. Mi película habla de cómo la ideología crea un muro que dificulta la comunicación entre los seres humanos», señaló Alfonso Cuarón ante un grupo de periodistas en el Festival de San Sebastián, donde se proyectó «Hijos de los hombres», que se estrena este fin de semana.

El cineasta mexicano, afincado en Hollywood, sitúa su filme en el año 2027, un futuro cercano que le sirve «para abordar los problemas que marcan la primera mitad del siglo XXI», comenta Cuarón, a quien le enviaron una primera adaptación de la novela homónima de la escritora británica P.D James.

«Lo leí pero no veía qué película hacer con eso -apunta-. Sin embargo, el concepto esencial del texto, la infertilidad de la Humanidad, me persiguió durante un tiempo».

Y añade: «Cuando entendí la infertilidad como el símbolo de la falta de respeto que tiene el ser humano por la vida, comprendí que me podía servir como excusa para hablar del actual estado de las cosas. Pero sin hacer un filme futurista, ni de ciencia ficción».

El Londres que dibuja Cuarón es un microcosmos del mundo actual, donde aborda temas como el terrorismo o la inmigración: «El terrorismo es una causa indirecta del fenómeno migratorio. Es un rebote de los siglos de colonización, que ocurre en el mundo actual, donde ya no hay distancias», explica.

«Ese problema se intenta solucionar desde el punto de vista político e ideológico, pero, yo creo que, de hecho, la política y la ideología son la enfermedad, no la solución», añade.

Para el director de filmes tan distantes en su concepto y en su forma como «Y tu mamá también» o «Harry Potter y el prisionero de Azkaban», «Hijos de los hombres» quiere mostrar «el estado actual de las cosas, más que denunciarlos. Porque toda denuncia es la lucha de una ideología contra otra -dice- y su objetivo es apuntar soluciones. Yo, en cambio, pretendo invitar a la reflexión».

El pesimismo de Cuarón respecto a la situación actual y a la Humanidad queda reflejado cuando comenta: «El ser humano tiene una gran capacidad de solidaridad, pero, generalmente, es algo muy superficial. Así ocurrió con desgracias como el tsunami, el huracán Katrina o los atentados del 11S. Se tiende al sentimentalismo y la solidaridad dura cinco minutos, los justos antes de que alguien se de cuenta del negocio que puede hacer gracias a ese suceso».

El peso de «Hijos de los hombres» recae en el actor británico Clive Owen, a quien acompañan Julianne Moore y Michael Caine. Owen, un intérprete que se encuentra en la cima de su carrera, y cuyo nombre sonó con fuerza para sustituir a Pierce Brosman como James Bond, acompañó a Cuarón al festival donostiarra.

Allí explicó que «Hijos de los hombres» es una película «excepcional, una joya, porque plantea problemas clave, en un momento como el actual, en que el cine vive alejado de la realidad. Cuarón logra unir acción y entretenimiento con un tratamiento serio de las inquietudes del hombre de hoy».

Por su parte, Cuarón insiste en que el contexto sociopolítico de su película no funcionaría sin el componente emocional que, dice, descansa en el personaje de Owen.

El actor definió a su personaje como «un ser vulnerable, desesperadamente triste y sin esperanza, que encarna muy bien el mundo actual. Está totalmente alejado del tópico que domina a los protagonistas de Hollywood, marcados por la fuerza física».

Clive Owen confiesa que tuvo presente que era «esencial» que su trabajo «no supusiera un impedimento para la visión del mundo que Alfonso Cuarón quería reflejar».

La conexión entre el actor y el director es patente. Así, Cuarón considera a Owen «un coguionista» del filme, dada su implicación, que, dice, contagió al resto de los actores, sobre todo a Michael Caine.

«Llegábamos al set con algo escrito y después de un primer ensayo, lo reconstruíamos y rehacíamos lo que habíamos concebido», concluyó el cineasta.

también te puede interesar