Ciencia y Tecnología

Seguir de cerca a la basura espacial

Uno de los temas más relevantes es el de la investigación del cosmos y sus efectos en el medio ambiente

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La basura espacial |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

La basura espacial es tema de actualidad. Algo que en su momento podía parecer de ciencia ficción, ahora constituye un problema moderno al que se suman diferentes voces, y además determinadas soluciones, por lo menos para estar atentos al entuerto.

De ahí que desde inicios de año se reproduce en varios medios de prensa, sobre todo en Internet, el tema, con repique más reciente en BBC Mundo del Reino Unido (abril de este año). Y ahora, la basura espacial se pone a la vista de un “microscopio” muy particular, un mapa en 3D (tercera dimensión) sobre los residuos que se mueven en nuestro derredor.

Empecemos por conceptuar la Basura Espacial, en el sentido de que se trata de cualquier objeto artificial sin utilidad que orbita la Tierra, también mencionado como Chatarra Espacial.

Este paquete lo integran varias cosas como grandes restos de cohetes y satélites viejos, restos de explosiones o cohetes como polvo y pequeñas partículas de pintura, lo que indica que al ser humano no le basta con embarrar el Planeta como tal en su interior y extensión, sino que también lleva ese problema al espacio exterior.

De ahí que esa basura se transforma en el presente en preocupación creciente, sobre todo en los años más recientes debido a que la colisión de tales fragmentos a velocidades orbitales pueden ser muy perjudiciales incluso para el funcionamiento de los satélites que nos orbitan y están en funcionamiento.

Por lo tanto, se trata de una carrera sin fin, pues esa basura puede estropear los artilugios de comunicación existentes y destruirlos, lo que genera nueva basura. Dicho proceso los científicos lo nombran el Sindrome de Kessler.

Incluso la Estación Espacial Internacional en funciones esta blindada para evitar o atenuar tales daños, y ese problema aparece en filmes y novelas de ciencia ficción, cada vez más ciencia y menos ficción.

En español también se le menciona a la basura espacial como Débris, una traducción del inglés para escombro, aunque el término como tal aún no está recogido en el Diccionario de la Real Academia Española (RAE).

LA NOVEDAD DEL DIA

Como tal, la novedad, o más bien la actualización de las informaciones al respecto las refleja un despacho de la BBC para describir un mapa que muestra en tiempo real dicha basura espacial. Este tema, se comprenderá, lleva bastante tiempo en el tapete, pues desde los años 50 del pasado siglo comenzaron los lanzamientos de satélites.

El mapa se puede apreciar en Stuffin.space, donde se observa una esfera –la Tierra- con innumerables puntos de colores, cada uno significando lo que se ve en nuestro derredor, como peligro.

Como algo sumamente sorprendente, esos detalles señalan que dando vueltas al Planeta se encuentran más de siete mil 600 toneladas de material de desecho.

Los datos los aporta el jefe de los científicos de la Administración de la Aeronáutica y del Espacio de los Estados Unidos (NASA), Jer Chyi Liou, quien viajó a inicios de año a Viena, Austria para dar algunas charlas sobre el asunto.

Para la oportunidad, el entendido se apoyó en elementos de la Oficina del Programa de Escombros Orbitales de la NASA. Dijo entonces que giran en torno a la Tierra 21 mil fragmentos de más de 10 centímetros, aproximadamente 500 mil de entre uno y 10 centímetros de diámetro, y más de 100 millones de partículas de menos de un centímetro.

Sin embargo, al margen de la sorpresa y preocupación que tales cifras despiertan en la comunidad científica y en sentido general en el mundo, la otra vertiente de esas noticias estuvo y está en el mapa en 3D que recoge tal información y permite monitorear esos desperdicios.

Se trata de la muy mencionada Stuff in Space, la página Web creada por James Yoder, un estudiante de ingeniería eléctrica e informática de la Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos. Este estudioso hace prácticas de aviónica en SpaceX tras pasar por la Académica de Robótica de la NASA.

El propio creador comentó a la revista Popular Science que su sitio persigue el objetivo de rastrear en la órbita baja terrestre y la geosincrona cualquier cosa.

Lo interesante de la página está en que muestra un mapa en 3D con esos objetos, por ejemplo, los satélites los representa en rojo, los escombros en gris y los cuerpos de cohetes descartados en azul (ver la mencionada página).

Para ejemplificar el mapa ilustra con el Cosmos 1911, parte de un satélite que gira en torno a la tierra a una altura variable de 1,406,20 kilómetros, con una inclinación de 82,61 grados y a una velocidad de 7,16 kilómetros por segundo.

Es apropiado recordar que el 4 de octubre de 1957 la entonces Unión Soviética lanzó el Sputnik, el primer satélite artificial de la historia, y a partir de ahí la carrera por alcanzar el cosmos incluso fue motivo de disputa política y fundamento de la Guerra Fría entre los Estados Unidos y la URSS de ese momento.

Esto quiere decir que a partir de esa fecha, nuestro planeta se llenó de artefacto voladores, y desde esa fecha mucha basura fue acumulándose en el derredor.

Ahora esa carrera la siguen otras compañías, como es el caso de SpaceX y Virgin Galactic, y se habla del turismo espacial y los viajes tripulados al planeta Marte, por lo que esa basura puede afectar tales planes, ello sin contar que mucho de dichos desperdicios pueden caer en la tierra y afectar regiones y personas.

El mapa espacial monitorea desde satélites activos hasta piezas de chatarra espacial, a partir de los datos de la página web del Departamento de Defensa de Estados Unidos, Space Track, que vigila la trayectoria de 150 mil objetos. Digamos que esta carrera es para bien y para mal (pensemos en los fines militares).

Y todo este asunto tiene que ver incluso con personajes como el multimillonario estadounidense Elon Musk, nacido en Suráfrica, una especie de genio moderno que puso efectivos negocios sobre el tapete como Pay-Pal, Tesla y SpaceX.

Precisamente SpaceX lanzó hace poco un triple cohete recuperable para llevar al espacio un coche eléctrico de la marca Tesla. Esta atención está relacionada con la basura espacial, pues muchos expertos comentaron en su momento lo baratas que salen las lanzaderas si las recuperas.

Sin embargo, pese a toda la novedad generada por Musk como la idea de un nuevo tipo de automóvil espacial, o lo fascinante de sus proyectos, los científicos consideran que todo ello aumenta la basura espacial.

De ahí que en su carrera privada por el espacio, sus vehículos y lo que muchas otras empresas en la actualidad diseñan y conciben, el espacio exterior parece seguir llenándose de basura, y observarla para protegernos constituye uno de los principales méritos del mapa de Yoder.
mem/rfc

 

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