Ciencia y Tecnología

¡Que no te roben tus secretos!

Uno de cada cinco usuarios todavía utiliza el equivalente digital a dejar una llave escondida debajo de la alfombra

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La importancia de tener contraseñas seguras |

Redacción Central |

Lo que no está en Internet, no existe, eso ya se sabe, como también que lo ahí colocado puede ser, en contra de nuestra voluntad, del dominio de ajenos y para siempre como si viviéramos desnudo dentro de una vidriera en una avenida muy transitada.

Pero no es tan drástico y pueden existir paliativos, remedios digamos que caseros como, por ejemplo, poseer una contraseña segura que nos proteja del fisgoneo de intrusos en nuestro correo electrónico, la banca online, las redes sociales o cualquier otra de las muchas variantes.

Lo primero para una contraseña segura es que sea larga, muy larga, doce caracteres o más, mientras más, pues más seguro estaremos que conservamos nuestros secretos y, desde luego, que nada tenga que ver con las fechas de cumpleaños, aniversarios de bodas o de noviazgos o el nombre de nuestras mascotas, eso tiene que quedar fuera.

Según estudios recientes, uno de cada cinco usuarios todavía utiliza el equivalente digital a dejar una llave escondida debajo de la alfombra de entrada a la casa, lo que en el tema que nos ocupa vendría a ser algo así como 123456 o la astucia infantil de “estaesmicontraseña”.

Además, nuestra súper contraseña debe incluir necesariamente mayúsculas, minúsculas, números, símbolos, caracteres varios…

Ahora bien, ¿cómo recordar estos jeroglíficos? Pues se aconseja, pongamos por caso, formularla a partir de nuestra canción preferida, un número que nos atraiga, el que usamos en la lotería para un día ser millonarios, o esos símbolos que suelen llamar la atención y, mezclando todo eso o haciendo una fusión, palabra cada vez más de moda, ya estamos en condiciones de lograr la contraseña salvadora.

La revista Muy Interesante nos facilita una contraseña para que tengamos en cuenta. Parte de Love me tender, una de las tantas canciones famosas de Elvis Presley y por ahí llegaremos a $L0v3m#t4ND8r. Es decir, serían nuestros doce caracteres y todo lo demás aconsejado.

Por otra parte, no resulta recomendable utilizar idéntica contraseña en los servicios online a los que acudimos aunque, claro está, ello implica un nuevo ejercicio para la memoria, pero pensemos que eso nos obliga a mantener al cerebro en forma y aleja el Alzheimer, lo cual no está mal.
Hay más, como lo que se conoce como el “aura de autentificación”, y que consiste en un sistema basado en la detección del usuario sin necesidad de que este introduzca dato alguno lo que nos recuerda la identificación personal a partir del registro del iris de nuestros ojos.

Esto del aura es una idea de científicos del Instituto de Investigación en Seguridad, en Australia. Se trata, en pocas palabras, de usar la proximidad de alguien respecto al propio dispositivo y, valiéndose de objetos personales escogidos a tal efecto, establecer una red capaz de evaluar si el usuario está autorizado o no a acceder al mismo.

Esta aura sería solo nuestra, totalmente personalizable, lo que permitirá a los usuarios elegir la cantidad de dispositivos u otros objetos, siempre provistos de una etiqueta de Identificación por Radiofrecuencia (RFID), imprescindibles a la hora de aprobar la identificación.

mem/hl

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