Ciencia y Tecnología

Foodini: la mágica comida en 3D

Ya se puede degustar en algunos restaurantes

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Foodini: la magia de la comida en 3D |

Manuel Segovia |

La prensa internacional, sobre todo la española, está difundiendo una  noticia técnico-culinaria acerca de un impresor 3D especial. La impresión en tres dimensiones ya es conocida; pero esta vez el dispositivo no es que simplemente imprima un dibujo o una pieza utilitaria  tipo naturaleza muerta. No, esta vez podremos comernos lo que imprima.

Y aunque la palabra “impresora” todos la asociamos a tintas y polvos contenidos en cartuchos plásticos, esta vez los contenedores estarán llenos de ingredientes alimenticios.

¿Cuál es la ida? ¿Cuál es el propósito? La idea es que, usando el mismo principio de los impresores 3D que replican piezas dibujando capa sobre capa, se puedan elaborar platillos hermosos, de colores atractivos, sabor estándar y altamente nutritivos.

Directamente a través de su teclado, por cable o a través de la wifi, el impresor podrá recibir las órdenes programadas para la elaboración de la cena que usted desee.

Los receptáculos de acero inoxidable van suministrando a la boquilla que hace las funciones de cabezal los ingredientes según la receta que puede ser bajada incluso de internet. Las capas de alimento tendrán un grosor superior a 1,5 milímetros. Y éstos deberán estar en forma de puré, triturados o finamente picados.

La empresa que ha incursionado en este nicho del mercado es la barcelonesa Natural Machines. Al principio pensaban contar con el apoyo financiero de Kickstarter, una especie de mecenas para micro proyectos, con oficinas en New York, pero no ha resultado por ahora.

El propósito, según el CEO de  la empresa de la ciudad condal, es reemplazar el trabajo molesto de la cocina, poder preparar un platillo en menos de 1 minuto, e incluso resolver los inconvenientes de preparar alimentos para los viajes espaciales.

Actualmente los platillos para astronautas se preparan, envasan y empacan de manera individual, según el gusto de cada  uno. Con este equipo no habría necesidad de ello.

Por ahora, Foodini, que es como se llama el nuevo impresor está en fase de desarrollo, con pruebas experimentales. Se han sacado varias decenas de prototipos para su explotación por profesionales; y algunos de ellos se usan ya en restaurantes.

Lanzar este nuevo producto al mercado no es tarea fácil. Según sus desarrolladores, esperan enfrentar del mercado una resistencia similar a la que surgió cuando se presentó por primera vez el microondas. En aquel entonces la mayoría de las personas se negaban a preparar sus alimentos en el aparato que hoy es imprescindible en cualquier cocina de Estados Unidos, Europa, Japón o cualquier otro país.

Personalmente no le llamaría impresor. Para mí, es otro robot de cocina y estoy seguro que muchas otras empresas se unirán al proyecto, para ofertar los alimentos pre elaborados listos para llenar los contenedores de Foodini.

Por último, el precio inicial es alto: hasta unos cuatro mil dólares por unidad, que se espera bajen en más de un 50 por ciento cuando comience la producción en serie.

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