Ciencia y Tecnología

El rincón más oscuro de Internet que debés conocer

Creada como una forma de proteger la privacidad de los usuarios en línea, la iniciativa TOR aloja sitios web de libre mercado asociados al narcotráfico y el crimen organizado

tor
The Onion Router |

Alejandro Guevara |

Internet, ese espacio inmaterial que ya forma parte de nuestras vidas a diario, puede a veces ser un lugar peligroso. Y no se trata de los conocidos problemas de seguridad con los escándalos de celebridades y otras personas comunes a los que les revelan santo y seña bajo “las tres W”. Hablo de crímenes como narcotráfico y crimen organizado digital, acaso como una réplica de los flagelos con los que la humanidad lucha a diario en el mundo físico.

Estos hechos, desconocidos para muchos, sorprenden cuando aparecen en las noticias de los grandes medios, pues el usuario común no posee siquiera los conocimientos para acceder a estas actividades peligrosas. Así ha sucedido en esta semana, donde fue noticia una ciber-redada del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, que dejó a 17 personas arrestadas y bienes incautados a administradores de sitios utilizados para el narcotráfico y el lavado de dinero.

Lo cierto es que ahí están, y con un poco de investigación es posible conocer cómo operan hoy los mercados negros de drogas y armas desde la web. Un conocimiento muy importante si eres padre de familia y aun mirás a la Internet y toda la tecnología que con ella se asocia como “una serie de aparatos que los chavalos manejan muy bien y yo no entiendo”. Deberías comenzar a comprenderlos.

TOR, de la privacidad al mercado negro

A inicios de este siglo XXI, se creó The Onion Router (TOR, por sus siglas en inglés), que traducido significa “El enrutador cebolla”. El principio de esta tecnología de navegación web aplica capas (como las que envuelven una cebolla) para la transferencia de datos en aras de lograr el anonimato en los usuarios. No se basa en compañías prestadoras de servicios, sino en iniciativas de usuarios privados que donan parte de su ancho de banda para hacer funcionar la red.

A través de un software libre, el usuario utiliza TOR luego de un proceso de instalación que no es muy complicado. Hecho esto, en teoría es imposible conocer desde dónde se transmiten los datos. En pocas palabras, como usuario de Internet ocultás tu dirección IP, única para cada dispositivo conectado en la red de redes y conocida como tu huella digital en el mundo digital, salvando la redundancia.

Teóricamente, TOR permite navegación segura e intercambio de datos de forma anónima. Esto ha sido desmentido por el excontratista de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés) Edward Snowden. En sus revelaciones, Snowden afirmó que, entre otras cosas, la NSA habría logrado hackear TOR.

Empero, sus creadores, y la propia NSA, mantienen que la iniciativa es completamente segura para crear sitios legales, y los recientes arrestos son obra de trabajos policiales tradicionales, con agentes infiltrados al estilo de las películas de James Bond.

Un cenagoso camino de seda

El funcionamiento de decenas de miles de sitios en Internet bajo el protocolo TOR derrumba el mito de que los usuarios perdieron el miedo al anonimato luego de la explosión web provocada por las redes sociales, especialmente Facebook.

Es cierto, son cerca de dos mil millones de personas que usan la red creada por Mark Zuckerberg, pero incluso esta permite la navegación con los protocolos de TOR. El propio Zuckerberg así lo confirmó en una entrevista reciente, donde explicó que lo importante es que Facebook sea utilizado por todos los que navegan Internet, incluido el sistema TOR.

En medio de publicaciones de todo tipo, la red TOR, llamada “Internet profunda” por funcionar de forma paralela y no convencional, ha sido vista como un lucrativo negocio para personas asociadas con el crimen organizado y el narcotráfico.

Así surgió “Silk Road” (camino de seda), un sitio de libre mercado donde los productos centrales que vendían eran las drogas. Administrado por un usuario de identidad desconocida —los arrestos son de supuestos administradores, no confirmados, de estos sitios—, sus principales productos son la heroína, la marihuana, el LSD y otros estupefacientes.

Silk Road surgió en febrero de 2011 y se mantuvo funcionando durante unos tres meses con el método de pago del BitCoin, la moneda virtual casi imposible de rastrear. Luego, “desapareció” de la red tras el arresto de su creador, Ross Ulbricht.

No obstante, resurgió a finales de 2013 en una versión que llamaron Silk Road 2.0.

El supuesto nuevo administrador del sitio, Blake Benthall, es un joven que vive en San Francisco, California, Estados Unidos, y fue detenido esta semana por el FBI luego de una complicada operación de rastreo, donde los perfiles del joven usuario en las redes sociales jugaron un papel importante para lograr ubicarlo.

Los principales clientes de Silk Road son norteamericanos y británicos, según informaciones brindadas por el FBI, que afirmó desconocer más detalles por la propia naturaleza de la red TOR, donde prima el anonimato.

En esta ciber-redada, bautizada como Operación Onymus, se cerraron 414 dominios .onion (.cebolla traducido al español) que eran accesibles bajo el protocolo TOR. Entre ellos figuraban algunos de lavado de dinero, los que junto a Silk Road dejaron a sus dueños unos 400 mil dólares mensuales de ganancias al convertir las BitCoins en dinero real.

Y es que los sitios, aunque fueron descritos por sus creadores como una forma de alcanzar la “libertad”, cobraban de un ocho a un 15 por ciento de comisión por ventas realizadas. Si esto se suma a los altos precios de los ilegales productos, y el “garantizado” anonimato de la red TOR, tenemos todos los factores para cultivar una red oscura de proporciones aún desconocidas.

No son pocos los que ven esta redada como un rayo de esperanza para detener un fenómeno en el que los jóvenes pueden ser los principales afectados por el consumo de estupefacientes. Asimismo, el FBI incautó armas que se traficaban a través de estos portales web.

Pero todavía quedan huecos por tapar. Lo demuestra el hecho de que parte de los mercados de contrabando que ya operaban en dominios .onion siguen haciéndolo y han logrado eludir a los cuerpos de seguridad. “Agora” es ya de hecho un mercado que supera a Silk Road en número de productos en venta con más de 16 mil artículos —la mayoría ilegales—, pero hay otros como Evolution o Andrómeda que seguramente aprovecharán la caída del resto de mercados para ganar clientela.

Los responsables de la Operación Onymous revelaron que “este es solo el principio de esta tarea. Perseguiremos a este tipo de sitios de forma continua”, destacando además que la cooperación internacional ha demostrado funcionar, y amenazando a los responsables de estos servicios: “ya no estarás libre de riesgos si tratas de poner en marcha servicios como estos”.

Sin dudas, el trabajo honesto siempre será la mejor manera de pasar por la vida, aunque transitemos por carreteras digitales. ¿No creés vos?

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