Ciencia y Tecnología

El tomate maduro es un virtuoso

En el color rojo de esta hortaliza está escondido su secreto

tomate
Tomates maduros |

Redacción Central |

Las ensaladas, las pizzas, las pastas y los sofritos, no tendrían el mismo valor nutritivo sin la presencia del tomate, una hortaliza que reduce el riesgo de cáncer y cuyas virtudes lo volvieron necesario en la cocina, desde los tiempos ancestrales.

Para ocupar hoy ese lugar de privilegio, el tomate recorrió un largo camino que se inició en el continente americano, desde Perú y México, donde por ejemplo, en la antigua civilización azteca, el término tomati significaba fruta hinchada.

El nombre cambió con la llegada de los conquistadores españoles, quienes lo nombraron tomate y junto con el maíz, el boniato, la papa y el ají, los introdujeron en España a principios del siglo XVI, luego de los viajes de Cristóbal Colón al Nuevo Continente.

El periplo del tomate se inició en Sevilla, desde donde viajó a Italia, nación en la que tuvo buen uso en la dieta mediterránea, antes de conquistar nuevos sitiales, en los platos preferidos de la gastronomía europea.

Su apogeo llegó a lo alto, cuando un herborista holandés en un libro sobre cocina, hizo una descripción detallada de la verdura, destacando su importancia para la cocina y la salud, aparte de conferirle virtudes afrodisíacas.

El secreto del tomate

El secreto del tomate está en su coloración, donde aseguran numerosos especialistas, alberga una sustancia benéfica que ha demostrado que mientras más rojo es el tomate resulta mejor.

Investigaciones realizadas en países tan distantes como Estados Unidos e Israel, han revelado que en esa tonalidad del tomate se oculta el lycopeno, una sustancia vegetal de la familia de los beta carotenos que le da a la hortaliza su particular color rojo.

Un artículo publicado por el suplemento español Women’s Health  Source  argumenta que esa sustancia interfiere el crecimiento de las células de varios tipos de cáncer, el de próstata, de mama, y ayuda a prevenir tumores y a reducir el progreso de los existentes.

Existen evidencias científicas que demuestran que el lycopeno es importante para las defensas  del  organismo, al actuar contra los radicales libres que causan enfermedades de tipo degenerativo.

Asimismo, ese carotenoide  beneficia  al corazón, según estudios llevados a cabo en los Estados Unidos, que probaron que el lycopeno pudiera proteger al hombre de los ataques cardíacos.

Por su parte, los oftalmólogos le atribuyen un papel protector en la degeneración macular, que constituye la causa principal de la ceguera en las personas mayores de 65 años.

Esta sustancia también es beneficiosa para el tratamiento de la hipertensión arterial, el envejecimiento y el asma. Pero se recomienda precaución, durante el embarazo y la lactancia.

El tomate contiene vitaminas A, C, B y K, así como minerales, tales como fósforo, hierro, calcio, magnesio, manganeso, zinc, cobre, potasio y sodio. Su cocción facilita la obtención del lycopeno.

Cuando el tomate se cocina es más fácil sacarle el jugo al lycopeno porque se desbaratan sus paredes celulares y el cuerpo lo absorbe con más facilidad, por eso se recomienda comer el tomate en forma de salsas ya preparadas.

El tomate no es el único que guarda en sus paredes este tesoro de la naturaleza, esa sustancia tan importante también se encuentra en la guayaba, el melón o sandía, así como en  la toronja rosada.

Si quiere recibir los beneficios del tomate, aproveche las siguientes recetas.

Para prevenir el cáncer.

Haga un jugo con 2 tomates maduros y medio tallo de apio, mézclelo en la licuadora  con una taza de agua y unas gotas de limón. Cuélelos antes de servirlos y decore el vaso con una rodaja de tomate y otra de limón.

Para desintoxicarse.

Emplee 2 tomates medianos maduros, dos zanahorias pequeñas bien picaditas con dos tallos de apio, mezcle los ingredientes en la licuadora con ½ taza de agua hasta que el contenido sea un jugo espeso. Se recomienda tomarlo al menos 3 veces a la semana.

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